ESTUDIOS  

Minería, Desarrollo Sostenible y Perspectiva One Health: Un Nuevo Paradigma

   


Álvaro Garzo Chumilla

SUMARIO:

  1. Introducción
  2. Importancia estratégica de la minería en Europa
  3. Paradoja: minería, renovables y contaminación
  4. One Health: una perspectiva integral del dilema
  5. Criterios para una minería saludable y sostenible
  6. La minería desde el enfoque One Health
  7. Impactos mineros relevantes desde One Health
  8. Gobernanza y regulación minera: Límites y oportunidades
  9. Propuesta de un modelo de “Minería One Health”
  10. El caso Portmán: un ejemplo de cómo la ausencia de visión integrada amplifica el daño
  11. Conclusiones
  12. Referencias Bibliográficas

Introducción

La minería ocupa un lugar estratégico en Europa, ya que es clave para asegurar la autonomía, la transición energética y la economía circular, pero genera impactos ambientales y sociales significativos. Integrar el enfoque One Health permite abordar este dilema de manera más completa y proponer criterios para una minería saludable y sostenible, tal como exigen los nuevos proyectos y el marco normativo europeo.

Importancia estratégica de la minería en Europa

La Comisión Europea ha declarado estratégicos 47 proyectos mineros en 13 países para reducir la dependencia de importaciones, asegurar materias primas críticas y fomentar un desarrollo industrial sostenible, con una fuerte inversión y aceleración de trámites.

España es clave, con siete proyectos estratégicos en minerales esenciales (litio, cobre, tungsteno), necesarios para fabricar baterías, semiconductores, etc.

El continente necesita extraer, procesar y reciclar localmente estos recursos para cumplir los objetivos del Pacto Verde Europeo y no depender de terceros países como China.

Paradoja: minería, renovables y contaminación

La transición verde y digital demanda minerales críticos, pero la UE sólo produce el 6% de los que consume, y necesitará multiplicar la producción por 40 para abastecer procesos como la electrificación de vehículos o la fabricación de paneles solares.

Esta necesidad impulsa el renacimiento de la minería en Europa, a pesar del elevado impacto ambiental (contaminación de suelos y aguas, pérdida de biodiversidad, emisión de CO₂) y la oposición social histórica.

El sector minero busca desarrollar nuevas técnicas más limpias, reciclaje avanzado y gestión ambiental, sin los cuales el dilema estratégico no se resuelve.

One Health: una perspectiva integral del dilema

El concepto One Health permite analizar la minería desde una visión holística, integrando salud humana, animal y ambiental, para identificar soluciones que vayan más allá del control de impactos físicos.

Abarca la prevención de enfermedades ligadas a la contaminación minera y promueve la restauración de ecosistemas, la participación social y la protección de recursos como agua y suelos.

Facilita la colaboración intersectorial y potencia la economía circular como estrategia preventiva, integrando políticas públicas, ciencia, industria y comunidades locales.

Criterios para una minería saludable y sostenible

Evaluaciones y vigilancia One Health: Incluir monitorización ambiental y sanitaria transversal en todos los proyectos mineros.

Economía circular: Fomentar el reciclaje y la valorización de residuos, rehabilitando terrenos y reduciendo la extracción de nuevos recursos.

Participación social y transparencia: Involucrar comunidades, sector salud y organismos ambientales en la toma de decisiones.

Innovación tecnológica y restauración: Desarrollar e implementar tecnologías limpias en todo el ciclo minero e invertir en restauración ecológica.

Estándares europeos elevados: Aplicar criterios de sostenibilidad exhaustivos y exigentes en todos los proyectos, conforme exige la normativa europea actual.

Responsabilidad ambiental con sanciones claras: Aplicación efectiva de la legislación penal y administrativa para sancionar daños ambientales en minería. En España, el Código Penal tipifica delitos contra el medio ambiente (artículo 325) con penas de prisión y multas para quienes provoquen contaminación o daños graves a suelos, aguas y ecosistemas minera. Esto incluye:

Responsabilidad penal por explotación ilegal o no autorizada.

Castigos incluso por riesgo potencial de daño ambiental.

Agravaciones por la magnitud del daño o uso de prácticas particularmente nocivas.

Garantías financieras para la restauración de zonas afectadas (Real Decreto 975/2009).

La minería desde el enfoque One Health

La minería desde el enfoque One Health representa un avance clave para entender y gestionar sus impactos desde una perspectiva más completa, integrada y sostenible.

¿Qué aporta One Health al análisis minero?

One Health reconoce la interconexión entre la salud humana, animal y ambiental, lo que en minería permite

Interconexión entre contaminación del suelo y cadenas tróficas: La contaminación minera del suelo, en especial por metales pesados y sustancias tóxicas, se incorpora a la cadena alimentaria al afectar microorganismos, plantas y animales que habitan o dependen del suelo, propagándose finalmente a especies superiores y humanos. Este vínculo subraya la necesidad de analizar no sólo impactos puntuales, sino sus efectos en sistemas ecológicos complejos.

Riesgos para la salud humana: La exposición a metales pesados (como plomo, mercurio, arsénico) y compuestos contaminantes presentes en suelos y aguas puede generar toxicidad, enfermedades respiratorias, cáncer, y efectos neurológicos en poblaciones cercanas a explotaciones mineras. One Health enfatiza que proteger la salud humana requiere controlar estas fuentes ambientales y monitorizar condiciones sanitarias de forma constante.

Efectos sobre fauna, biodiversidad y servicios ecosistémicos: La minería impacta negativamente en la biodiversidad al degradar hábitats y alterar funciones ecosistémicas esenciales para la regulación del clima, ciclo de nutrientes y calidad del agua. Estos servicios ecosistémicos son vitales para la salud general del planeta y, por tanto, están interrelacionados con la salud humana y animal. One Health permite entender esas conexiones para desarrollar estrategias de mitigación y restauración más eficientes.

Impactos mineros relevantes desde la perspectiva One Health

Desde la perspectiva One Health, los impactos mineros adquieren una dimensión integral que incluye no solo la contaminación del suelo, sino también las consecuencias en la salud humana, la fauna, y el equilibrio socioambiental. Esta visión integrada y multidisciplinar permite abordar los impactos mineros desde sus múltiples dimensiones y avanzar hacia soluciones sostenibles que protejan la salud del suelo, los ecosistemas y las personas, especialmente las más vulnerables.

Impactos mineros relevantes desde One Health

Suelo contaminado y bioacumulación

La actividad minera contribuye a la contaminación del suelo mediante la acumulación de metales pesados (plomo, cadmio, arsénico, mercurio) que presentan alta toxicidad y pueden permanecer en el ambiente por largos periodos. Estos contaminantes se bioacumulen en la cadena trófica, afectando cultivos, fauna silvestre y la salud humana, especialmente en zonas agrícolas y ganaderas cercanas a las explotaciones mineras. La contaminación prolongada dificulta la recuperación natural del suelo y aumenta la vulnerabilidad de las comunidades.

Polvo, emisiones y aguas ácidas

La minería genera partículas en suspensión contaminantes que afectan la calidad del aire y pueden inducir enfermedades respiratorias. Además, el drenaje ácido proveniente de procesos de oxidación de sulfuros contamina aguas superficiales y subterráneas, afectando ecosistemas acuáticos y el suministro de agua potable, con consecuencias directa e indirectamente negativas para la salud.

Riesgos zoonóticos y efectos en fauna silvestre

La alteración del hábitat y la contaminación propician la pérdida de biodiversidad y pueden facilitar la transmisión de enfermedades zoonóticas mediante la alteración de las cadenas tróficas y la exposición de animales silvestres a contaminantes o patógenos.

Vulnerabilidad e inequidades socioambientales

Las poblaciones cercanas a zonas mineras, frecuentemente en contextos socioeconómicos desfavorecidos, experimentan mayores riesgos de exposición a contaminantes y menor capacidad de respuesta sanitaria. A esto se suma la vulneración del derecho a una vivienda digna y saludable, como lo reflejan sentencias emblemáticas como López Ostra y Cordella, que reconocen la afectación al bienestar y salud derivada de actividades contaminantes y requieren protección judicial efectiva para estas comunidades.

Esta aproximación conecta la ciencia, la justicia ambiental y la salud pública en un marco efectivo para la acción futura.

Gobernanza y regulación minera: Límites y oportunidades

La gobernanza y regulación minera enfrentan límites y oportunidades cruciales para avanzar hacia una minería saludable y sostenible desde la perspectiva One Health, con especial atención al suelo como componente vital.

Evaluación de Impacto Ambiental (EIA)

La ponencia de Santiago Álvarez Carreño destaca la necesidad de que las EIA, tradicionalmente centradas en parámetros físicos y químicos, se amplíen para incluir indicadores One Health que integren salud humana, animal y ambiental. Esto implica no solo medir contaminantes o impactos ecosistémicos, sino también evaluar riesgos sanitarios, vulnerabilidades sociales y sinergias ambientales, con un enfoque multisectorial que mejore la toma de decisiones y minimice desigualdades en salud.

Vigilancia y calidad del suelo

La “ley de vigilancia del suelo”, tema tratado en el congreso, es un avance que obliga a medir y controlar riesgos integrados para la salud y el ambiente. Aplicar indicadores One Health permite detectar precozmente contaminantes, evaluar su bioacumulación y dinámica en el suelo, y relacionar estos datos con efectos en la salud pública y la biodiversidad. Esto fortalece la gestión preventiva y promueve la restauración basada en evidencia científica multidimensional.

Responsabilidad ambiental

Desde una perspectiva sistémica, la evaluación del daño a suelos y ecosistemas debe incluir la identificación de impactos acumulativos y transversales, considerando no solo la contaminación química, sino también la pérdida de servicios ecosistémicos y la afectación social y sanitaria. Esto implica establecer mecanismos legales claros para la reparación y sanción efectiva de los daños, integrando enfoques jurídicos ambientales con criterios One Health para promover responsabilidad efectiva.

Restauración ecológica

Aunque existen normas actuales para la restauración post-minera, estas presentan carencias en la integración de objetivos One Health, por ejemplo, limitando la restauración a aspectos vegetales o paisajísticos sin considerar la salud del suelo, fauna y comunidades humanas afectadas. Se requiere una revisión normativa y metodológica para incorporar criterios interdisciplinarios, promover la recuperación integral del ecosistema y asegurar un proceso de restauración transparente, participativo y orientado a la salud colectiva.

Estas bases ofrecen un camino claro para fortalecer la gobernanza minera a través de un enfoque One Health, integrando salud, ambiente, justicia social y regulación efectiva, mejorando la sostenibilidad del sector y la protección de suelos críticos.

Propuesta de un modelo de “Minería One Health”

El modelo de “Minería One Health” propuesto busca integrar principios y herramientas concretas que respondan a la complejidad de los impactos mineros desde un enfoque holístico, sostenible y justo.

Principios orientadores

Precaución reforzada: Ante la incertidumbre científica sobre efectos a largo plazo, adoptar medidas preventivas estrictas para evitar daños irreversibles al suelo, ecosistemas y salud colectiva.

“No net loss” de biodiversidad: Garantizar que toda actividad minera mantenga o mejore la biodiversidad mediante acciones compensatorias y restaurativas efectivas.

Ciclo de vida del proyecto: Aplicar control y gestión integral desde la exploración, operación, cierre y post-cierre, garantizando seguimiento ambiental y de salud durante toda la vida útil.

Justicia ambiental: Reconocer y remediar las desigualdades en exposición y vulnerabilidad, asegurando que las comunidades afectadas reciban acceso a información, protección y compensación justa.

Participación de comunidades locales: Fomentar el diálogo activo y la colaboración permanente con los habitantes y actores sociales locales para legitimar las decisiones y fortalecer el impacto positivo.

Instrumentos concretos

Protocolos de vigilancia del suelo integrados: Sistemas que incluyan monitoreo físico-químico y biológico, con integración de datos de salud humana y animal para una evaluación multidimensional.

Mapeo de riesgos para salud humana y animal: Herramientas geoespaciales que identifiquen zonas vulnerables y posibles rutas de exposición para implementar medidas de mitigación temprana.

Indicadores de salud ecosistémica en restauración: Parámetros científicos que midan la recuperación funcional y estructural del ecosistema y permitan evaluar la eficacia de las intervenciones.

Planes de cierre de mina con garantías financieras: Obligación de contar con fondos suficientes y mecanismos transparentes para asegurar la restauración y gestión post-cierre, evitando pasivos ambientales y sociales.

El caso Portmán: un ejemplo de cómo la ausencia de visión integrada amplifica el daño

La Bahía de Portmán no es solo un ejemplo paradigmático de contaminación minera: es el resultado de una cadena de decisiones deficientes, permisividades institucionales y omisiones que, acumuladas en el tiempo, hicieron inevitable una degradación de enorme magnitud.

Más que un “error histórico”, Portmán representa un fracaso estructural de gobernanza ambiental, en el que ninguna autoridad ejerció de forma eficaz el deber de prevenir, vigilar y corregir los impactos generados por la actividad minera.

La magnitud del daño, territorial, ecológico, socioeconómico y sanitario, no puede atribuirse únicamente a la minería en sí, sino a la falta de controles reales, la ausencia de planificación rigurosa y la inexistencia de una mirada integrada sobre los riesgos.

Un fracaso de gobernanza ambiental

Portmán es un ejemplo claro de que la descoordinación administrativa y la ausencia de controles efectivos generan impactos que luego son prácticamente irreversibles. No se actuó con la diligencia debida, a pesar de que los riesgos eran conocidos y acumulativos.

Durante décadas, se permitió el vertido directo de millones de toneladas de estériles sin un sistema sólido de evaluación ni supervisión. Lo más grave no es solo que ocurriera, sino que pudo haberse evitado con estándares razonables incluso para la época. Las administraciones competentes no actuaron con la diligencia debida, generando una situación donde los impactos no eran “inesperados”, sino perfectamente previsibles. La falta de contundencia frente a un deterioro evidente es, en sí misma, una vulneración del principio de prevención.

Un enfoque One Health habría obligado a considerar

la salud de las comunidades costeras,

los efectos para la fauna marina,

la degradación del suelo y sedimentos,

y la transformación del paisaje en un entorno tóxico.

La realidad es que ninguna de esas dimensiones fue integrada, y ese vacío es una de las causas principales de la magnitud del daño.

Evaluaciones de impacto que no previeron lo evidente: entre la insuficiencia y la irrelevancia

Incluso para la época, la falta de profundidad en las valoraciones de impacto resulta difícil de justificar. No se evaluaron adecuadamente los efectos sinérgicos, ni se incorporaron datos tóxicos, ni se anticipó la bioacumulación de metales pesados.

En lugar de una evaluación multidisciplinar, se aplicó una lógica sectorial que minimizó riesgos que hoy sabemos que eran perfectamente identificables.

Una vigilancia del suelo insuficiente que permitió el deterioro

Uno de los fallos más graves del caso Portmán fue la absoluta falta de vigilancia sistemática del suelo y de los sedimentos. Durante años, se ignoraron señales claras de deterioro:

Alteración del litoral

Acumulación masiva de metales pesados

Pérdida de vida marina

Riesgo tóxico para poblaciones cercanas

Un sistema mínimamente riguroso habría detectado estas alteraciones en etapas tempranas. La ausencia casi total de monitorización hizo que el daño se consolidara hasta niveles que hoy resultan extremadamente costosos, y quizás imposibles, de revertir.

Restauraciones incompletas que no afrontan el fondo del problema

Los intentos de restauración, aunque bien intencionados, han oscilado entre lo insuficiente y lo puramente cosmético.

Se han priorizado actuaciones de carácter superficial sin resolver los elementos esenciales

La contaminación residual

La disfunción ecológica

Los riesgos tóxicos

Pérdida de servicios ecosistémicos

La restauración ha sido más “rehabilitación paisajística” que recuperación integral. Desde One Health, esto es insuficiente: un territorio no está restaurado si sigue existiendo riesgo para la salud humana, animal o ambiental.

Déficit de transparencia y participación

Durante demasiado tiempo, se ofreció a la población información incompleta, ambigua o directamente insuficiente. La participación ciudadana fue limitada y poco informada, lo cual contraviene los principios actuales de gobernanza ambiental.

Un enfoque One Health exige comunicación clara, diagnósticos comprensibles y procesos de decisión participativos. Nada de eso formó parte de la gestión histórica de Portmán.

Portmán como advertencia: así es el coste de ignorar One Health

Portmán muestra, con crudeza, lo que ocurre cuando se permite explotar un territorio sin visión de sistema: se destruye el suelo, se afecta a los ecosistemas, se compromete la salud, se empobrece la comunidad local y se generan cargas económicas millonarias para generaciones futuras.

El daño de Portmán no es fruto de la minería; es fruto de una minería sin control, sin planificación y sin integración de salud y ambiente. Es exactamente lo que One Health pretende evitar.

Conclusiones

La minería puede ser compatible con el desarrollo sostenible si se adoptan enfoques integrados que consideren la complejidad de los impactos ambientales, sociales y sanitarios. El enfoque One Health mejora la calidad de las decisiones al ofrecer una visión holística que integra salud humana, animal y ambiental, permitiendo reducir riesgos y prevenir daños sistémicos.

Para avanzar en esta línea, es necesario incorporar el enfoque One Health en la normativa vigente, en los procesos de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) y en las prácticas de restauración ecológica, garantizando una gestión más efectiva y justa del suelo y los ecosistemas afectados. Esto implica estándares más estrictos, participación comunitaria, monitoreo multidimensional y responsabilidad ambiental real.

Propiciar una minería moderna, responsable y alineada con los retos climáticos y de salud pública exige transformar las políticas, adoptar tecnologías limpias, fortalecer la gobernanza y garantizar el derecho a un medio ambiente sano. Solo con una visión One Health se podrá construir un futuro minero que contribuya a la salud colectiva y a la sostenibilidad planetaria.

Esta conclusión se sostiene en las directrices de la Organización Mundial de la Salud, planes estratégicos nacionales e internacionales, y creciente literatura científica que respalda la efectividad del enfoque One Health para enfrentar desafíos complejos en minería y salud global.

Referencias Bibliográficas

https://spain.representation.ec.europa.eu/noticias-eventos/noticias-0/la-comision-selecciona-47-proyectos-estrategicos-para-asegurar-y-diversificar-el-acceso-las-materias-2025-03-25_es 18-11-2025 18:11

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https://noticiasdemineria.com.ar/europa-reactiva-su-mineria-con-su-dilema-estrategico/18-11-2025 18:23

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https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/one-health19-11-2025 21:18