CONCLUSIONES

        Una vez llegados a este punto y tras haber visionado y estudiado cuidadosamente cada una de las tres películas seleccionadas para este trabajo me dispongo a trasladar al papel todas mis impresiones y conclusiones fruto de esta investigación.

        En primer lugar, voy a enumerar una serie de rasgos que no me atrevo a llamar de característicos del género de terror, ya que son sólo varios los films que aquí recojo de entre la multitud de ellos que deben haberse elaborado desde los comienzos de la Historia del Cine.

        En cuanto al color, encontramos que es un recurso bastante pertinente en este género; a menudo se recurre a valores cromáticos que son capaces de transmitir sensaciones o sentimientos, en ocasiones gracias a la significación que algunos de ellos han portado desde hace años. Esto se puede apreciar en las películas a color, en las que encontramos el rojo como una de las tonalidades de mayor fuerza expresiva capaz de alterar el estado de ánimo del espectador e incluso de sobrecogerlo. El negro se impone como sinónimo de oscuridad, de intranquilidad y desasosiego, unido al Mal y lo misterioso, frente al blanco, relacionado con la pureza y la virtuosidad. Ahora bien, en las películas en blanco y negro no se renuncia completamente a los valores cromáticos; se recurre al contraste entre ambos tonos, marcando la diferencia entre lo claro, cargado de valores positivos, y lo oscuro, que suele estar más unido a los valores negativos.

        En cuanto a la escenografía, sería uno de los elementos más importantes del género de terror. La contextualización de las acciones que se desarrollan en cada una de las historias es uno de los factores más relevantes a la hora de preparar el estado mental del público para luego sobrecogerlo. Así, son frecuentes las grandes mansiones o las casas en las que abundan las escaleras altas, los pasillos interminables o las habitaciones prohibidas, muy unidas a la sensación que experimentamos cada uno de nosotros ante los lugares desconocidos, ajenos a nuestro entorno. Por otro lado, las condiciones atmosféricas también son muy influyentes, hasta el punto de que normalmente el clímax de la acción se desarrolla de noche, cuando la visibilidad es más reducida, o bien en medio de una tormenta, rodeados de nieve, etc.; situaciones que facilitan la introducción de una posible "sorpresa" que acecha al protagonista de la película, lo cual supone un recurso muy utilizado.

        Por otra parte, los personajes principales de los films de este género suelen ser los focos alrededor de los cuales giran los factores que provocan el miedo. Así, tenemos a una persona de personalidad escindida, a un psicópata, a una persona que sufre una neurosis, los cuales constituyen en sí mismos el Mal, o al menos sus mentes están minadas por una fuerza sobrenatural que los trastorna. Debemos destacar que este tipo de personajes atormentados es fruto de la época en que se conciben las distintas películas; así, en las décadas de los sesenta y setenta el género dio un vuelco hacia la representación de seres desquiciados, que reflejasen en el interior de su mente la crisis que estaba sufriendo la sociedad del momento, marcada por el automatismo, la soledad urbana y el desvanecimiento de los valores tradicionales que dan paso a otros nuevos.

        Los elementos técnicos sufren una transformación a favor de una notable innovación de los mismos. Fruto del nacimiento de la televisión el cine se ve obligado a recurrir a nuevos incentivos para atraer al público de la época, cada vez más distante; en el caso de este género, este factor se une al hecho de que se intenta romper con los cánones establecidos. Así, se experimenta con encuadres arriesgados, como aquellos que fragmentan a la persona por los pies en El Resplandor o posiciones de cámara singulares, como la que se sitúa a la altura del vientre de Rosemary en La Semilla del Diablo.

        En cuanto al sonido, tenemos que también se erige en un elemento importante a la hora de provocar el miedo; sobre todo es la presencia de la música la que pone en antecedentes al espectador, lo intranquiliza, lo sitúa en un estado de ánimo acorde con la escena que está viendo. No siempre lo hace siguiendo el tono del film, sino a veces incluso a modo de contrapunto, aportando con ello una mayor tensión a las escenas.

        Tras este breve repaso por los elementos analizados, y en un intento por llegar a alguna conclusión fruto de la homologación de los mismos, he de reconocer que ha resultado harto difícil conseguir este propósito. He encontrado una serie de inconvenientes graves que ahora son fácilmente perceptibles y que al principio de la investigación no me lo parecían; por ejemplo, el hecho de este sea un trabajo de investigación muy limitado en el tiempo y, por lo tanto, de extensión reducida deja muchos cabos sueltos que me ha sido imposible abarcar. Las películas elegidas también comportan algún que otro inconveniente; son películas de culto, estudiadas en la mayoría de los casos hasta la saciedad, tanto en lo que se refiere al guión como a las trayectorias de sus directores respectivos, así como en lo referente a la técnica y los actores. De todas formas mi intención era acercarme a ellas con un propósito a mi juicio novedoso, tratando de encontrar valores comunes capaces de unificarlas todas y hacerlas parte de un mismo género. En definitiva, esclarecer cuáles son las características del mismo partiendo de un estudio somero acerca de los procesos que se llevan a cabo en el interior de la mente humana cuando experimenta el miedo.

        Pues bien, una de las principales conclusiones que extraigo es que cada obra es fruto de su tiempo y de una serie de circunstancias que rodean a su elaboración que yo calificaría de únicas e irrepetibles. Si bien las películas pertenecientes al género de terror tienen una serie de características comunes que nos hacen englobarlas en ese grupo, cada obra es única y tiene a su vez unas cualidades propias que la hacen distinta a todas las demás. Es más, si una misma obra se hubiera llevado a cabo en otras circunstancias y bajo otro punto de vista, la película ya no sería la misma, sino otra bien distinta.

        Partiendo de esto, debo destacar también que el género de terror ha evolucionado desde su aparición, al igual que la mayoría de los géneros, gracias sobre todo al contexto histórico cultural, que influye directamente sobre la mentalidad de las personas y los planteamientos cinematográficos. Así, cada época ha sufrido unas características del mismo; como decíamos antes, hay que estudiar las obras en el contexto en el que se han visto inmersas. Por lo tanto, al haber elegido películas de un par de décadas determinadas, debo decir que estas conclusiones acerca del color, los elementos técnicos, el sonido, la escenografía y los personajes, son tales en esa época determinada. No podemos hablar bajo ningún concepto de unas características fijas, muy al contrario, maleables, cambiantes, sujetas por supuesto al tratamiento que de las mismas hagan los respectivos realizadores o directores.

        Por otro lado hay que constatar que los elementos estudiados anteriormente enunciados (color, escenografía...) no poseen por sí solos las claves para provocar el miedo en el espectador automáticamente cuando percibe esos estímulos determinados, es decir, el negro, por ejemplo, a pesar de ser muy frecuente en este tipo de films y de estar asociado a la oscuridad y al misterio, no conserva esa clase de valores en otras películas de géneros diferentes. Asimismo, las grandes mansiones no siempre son motivo de estupor y desasosiego (no hay más que echar la vista atrás y recordar los fastuosos decorados de películas como Lo que el viento se llevó). Lo que quiero decir es que los factores aislados no son eficaces por sí solos para conseguir en el espectador una sensación determinada; se dice que si eliminamos la banda sonora de un film de terror este deja de impresionarnos. Es la conjunción de diversos elementos lo que conforma un género concreto; no es el enorme caserón o el psicópata o la chica indefensa, sino la escena en que el psicópata mata a la chica indefensa en la lóbrega mansión aislada lo que nos conmueve en realidad.

        Por lo tanto, es la conjunción de elementos, la influencia del contexto, la personalidad de los creadores y otros tantos factores los que conforman un género cualquiera, ya no sólo el de terror, y los que hacen más complejo cualquier acercamiento a los mismos. Así, para analizar las características de un tipo de películas determinadas debemos mantener una "macrovisión" de todo lo que rodea a la elaboración y recepción de las mismas, algo que aquí ha sido prácticamente imposible de recoger.

        Por consiguiente, ahí quedan esas breves conclusiones con la intención de, al menos, haber definido y aclarado en parte cuál debe ser el camino a seguir en ulteriores investigaciones.

 

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