"La miré y la miré, y supe con tanta certeza como que me he de morir, que la quería más que a nada en este mundo. No era sino el vago humo violeta, el eco muerto de la nínfula sobre la cual me había arrojado con tales gritos en el pasado; un eco a la orilla de un barranco rojo, con un bosque lejano bajo un cielo blanco, y hojas pardas ahogándose en el arroyo, y un último grillo sobre la crespa maleza..., pero gracias a Dios, no era sólo ese eco lo que yo había venerado. [...]
Insisto en que el mundo sepa cuanto quería a mi Lolita, a esa Lolita pálida y manchada con otra niña en el vientre, pero siempre con sus ojos grises, siempre con sus pestañas negras, siempre castaña y almendra, siempre mi Carmencita, siempre mía."

 

Trabajos de Doctorado

Metodología y Tendencias del Comparatismo Literario y Cultural

Bienio 2000-2002

 

 

 

 

Apolo y Dafne: un mito para la crisálida de Lolita

Dolores Cabral Martín


 

 

 

 

 

 

 

INTRODUCCIÓN

El objeto de estudio de este trabajo de comparatismo será la relación, a mi entender patente, como dejaré entrever sobradamente en este estudio, entre el mito de Apolo y Dafne y la obra Lolita de Vladimir Nabokov.

He recurrido para esta comparación al texto sobre el mito que aparece en Las Metamorfosis de Ovidio, por parecerme este más rico en carga semántica y semiótica que otros textos consultados, en su mayoría meramente descriptivos. A lo largo de este trabajo intentaré también observar las curiosas "desavenencias" entre las descripciones del mito que he hallado durante mis lecturas, unas más interesantes que otras pero en ningún caso gratuitas.

Aparte de por la genialidad de la recreación de Bernini, este mito me pareció especialmente completo por la perfecta mezcla de todos los dilemas esencialmente humanos: el amor como empuje vital, como fuerza de acción a través de la pasión, la desdicha del rechazo de aquello que amamos y sobre todo la pérdida y una pérdida muy especial porque se produce a raíz de una transformación, de una cruel metamorfosis.

La tragedia del tiempo como motor de cambios irreversibles ha sido tratada profusamente a lo largo de la historia del arte y de las letras. representada con los tristes negros y ocres de un Palanker capturador de instantes siempre perecederos y en esencia dolorosos; por el desasosiego de los lienzos de Kaufman en los que el amor deja tras de sí un océano de hastío y miseria; e incluso por la tragedia real de la musa adolescente de Klimt, abandonada cuando ya no vertía su inocencia sobre el lienzo por el autor pareciendo recrear un cuento de Poe. por supuesto citar aquí una lista de autores y obras sería interminable e irrelevante pero pensemos en la saudade de Pessoa, la devastadora lengua de Margueritte Duras o la etílica melancolía de Benedetti.

La propia historia de Vladimir Nabokov es la de una pérdida, total y terrible, de todo lo que alguna vez amó sin más explicación que la de un cambio. De esta destrucción Nabokov hace surgir una nueva y definitiva belleza indestructible, por supuesto a través de la palabra. Él mismo califica su Lolita como "mi parto más complicado". tras leer el conjunto de su obra (o lo que he encontrado disponible, ya que muchos de los trabajos de Nabokov están escritos originalmente en ruso, en su mayoría traducidos al inglés pero no al español, aparte de sus trabajos como traductor de ruso), observo que como tras cualquier parto, la nueva criatura tiene la misma sangre que su padre, en este caso una sangre azul de nostalgia.

La historia de una pérdida es también la del personaje principal de Lolita: Humbert Humbert, el refinado profesor de literatura europeo marcado de antemano por la pérdida de un amor de juventud y destinado a la pérdida de su definitivo y único amor en la persona de Lolita, una niña de doce años que representa para el todo un mundo de perfección y de inocencia que nunca recobrará y que no podrá tocar más que como el fervoroso lepidoptero que clava el cuerpo de la bella mariposa muerta sobre su corcho en la pared para contemplarlo para siempre.

Las conexiones con el mito de Apolo y Dafne son evidentes. En Lolita y en el mito existe algo de lo que uno se enamora sin remedio, el joven Eros, juguetón y cruel como le representara Canova, lanza como venganza por sus burlas una flecha con punta de oro al pecho del dios Apolo que dirige su mirada a los encantos salvajes de Dafne contra cuyo pecho el travieso Eros lanza una punta de plomo. No hay discusión a esta flecha, a este amor inesperado. En ambas historias el objeto del amor se persigue aún en contra de la voluntad de este, en el texto de Ovidio se apunta incluso:

"Como cuando un perro de la Galia ve una liebre en la llanura al descubierto, se lanza, el uno para coger a presa, la otra para salvar la vida; el uno parece estar apunto de atraparla y espera conseguirlo y con el hocico alargado le estrecha los pasos, la otra está en la duda de si ha sido cogida y se escapa de esas mordeduras y deja la boca que la tocaba; de ese modo están el dios y la doncella: aquel se apresura por la esperanza, ésta por el temor ."

En el texto de Ovido se aprecia la dimensión teratológica que se apodera del tono del relato. Las pasiones aparecen como motor de acción cegando incluso a la razón, no olvidemos que Apolo, el más típicamente griego de todos los dioses es el dios civilizado por excelencia, al igual que el personaje de Humbert europeo de clase aristocrática (venido a menos, eso sí), culto e incluso apuesto al igual que Apolo. veamos también como Nabokov recrea esta misma dimensión en Lolita:

"The first little throb of Lolita went through me late in 1939 or early in 1940, in Paris, at a time when I was laid up with a severe attack of intercostal neuralgia. As far as I can recall, the initial shiver of inspiration was somehow prompted by a newspaper story about an ape in the Jardin des Plantes, who, after months of coaxing by a scientist, produced the first drawing ever charcoaled by an animal: this sketch showed the bars of the poor creature´s cage ."

En Lolita:

"It was the same child- the same frail, honey-hued shoulders, the same silky supple bare back, the same chestnut head of hair. A polka-dotted black kerchief tied around her chest hid from my aging ape eyes, but not from the gaze of joung memory, the juvenile breast I had fondled one inmortal day "

El autor plantea la animalización de Humbert bajo la piel de un simio, un chimpancé. No es necesario señalar la intención de Nabokov al usar precisamente la figura del más cómico de los animales, del más cercano al hombre y sin embargo no humano. En el momento de esta animalización , el autor condena a H.H. a una existencia ridícula como bestia enjaulada, sólo capaz de alzar su voz a través del arte.

De nuevo en ambos textos, como señala también Ovidio, aquel que va ayudado por las alas del amor corre más rápido que la que huye presa del rechazo e incluso del asco, el mismo asco que Lolita llega a sentir por su padrastro. Ambos, Apolo y Humbert, se animalizan hasta el punto de dañar a su presa bajo el pretexto de poseerla.

También a ambos, dios y personaje, se les rechaza sin razón aparente. El dios más hermoso del Olimpo, padre de la medicina y de las leyes, destructor de los mismísimos titanes, es desdeñado por una chiquilla salvaje y casi vulgar que pasaba su tiempo en orgías de montaña. Es lógico que no entienda sus motivos, porque no hay más motivo que la voluntad del caprichoso Eros. Lolita, la pequeña nínfula diabólica un poco más consciente de su poder, juega con Humbert haciéndole bailar al ritmo de sus caprichos, sin otorgarle como premio las más nimias migajas de amor.

Y finalmente en ambas narraciones el objeto del amor se esfuma entre los brazos de los desafortunados amantes por una metamorfosis. Y recalco: metamorfosis, porque el hecho de una muerte sería una transformación mucho más aceptable. Así quedan los amantes abandonados el uno con ramas de laurel en sus manos, el otro sin más compañía que una horquilla que hace girar entre sus dedos.

Por tanto, mi tertio comparationis es la relación genética que defiendo entre los dos textos. parto de la hipótesis de que el mito de Apolo y Dafne es el hipotexto de Lolita, y bajo ambos textos el motivo de la pérdida, sentimiento típicamente humano que subyace, como intentaré demostrar al total de la obra y vida de Vladimir Nabokov, y más concretamente a su personaje de iniciales enmudecidas Humbert Humbert.

APOLO Y DAFNE: UN MITO PARA LA CRISÁLIDA DE LOLITA

"Cada partícula sigue su propio movimiento, cada valor fragmento de valor, brilla por un instante en el cielo de la simulación y después desaparece en el vacío, trazando una línea quebrada que sólo excepcionalmente coincide con la de las restantes partículas ."

Este pensamiento que cito al inicio de este capítulo resume la explicación del porqué de mi elección. no creo que Lolita responda a un destello en el ingente firmamento de buenos y malos libros que en el nuevo o viejo mundo se han escrito alguna vez. Lolita es juguetona, tramposa, se escurre entre los dedos dejando a unos lectores fríos a otros escandalizados, sin comprender cuáles han sido los latidos que ese ruso endemoniado eligió como ritmo de sus palabras. Bajo Lolita subyacen un sentimiento y una desgracia exclusivamente humanos. expresados previamente en el mito original y originario.

Bronislaw Malinowski asocia el mito a otros diagramas mnemotécnicos , como medio de reducir la compleja realidad a formas manejables y simples. Si bien es cierto que desde luego nos resulta mucho más fácil comprender al dios Apolo herido de una flecha imprevista, que al pedófilo Humbert también herido pero sin explicación que queramos que nos convenza, lo cierto es que el pensamiento pragmático y sin duda valioso de Malinowski nos deja un poco fríos; al menos a mi me deja destapada a la hora de atenazar la clave que me hace ver la sombra del laurel bajo Lolita. En este caso me inclino hacia el punto de vista de Kirk , que observa los mitos como aliviadores de la ansiedad y la agresión, concibiendo así su origen en la realización del deseo. Concepción que tiene mucho que ver con la visión arquetípica de Jung , de inconsciente colectivo a la que volveré en varias ocasiones en el desarrollo de mi trabajo.

Cassirer , también en esta misma línea afirma que la esencia de los mitos es tautegórica y no alegórica, el mito sería entonces la cosa en sí y no una representación de la misma, envolviendo en el mismo paquete el plano de la afectividad y la voluntad junto con el acto de participación, la acción en sí. En las narraciones míticas eran personajes considerados reales los que sufrían o triunfaban mediante una acción, y que al modo de las parábolas funcionaban como esquemas para los oyentes y narradores. Lo que más nos asusta de Lolita es la sensación de que el personaje de Humbert puede ser real, y de hecho en cualquier esquina podemos cruzarnos con un hombre aparentemente normal cuya diversión consiste en ver a las niñas a la salida de los colegios.

Por todo esto, volviendo a Kirk me inclino de nuevo hacia sus conclusiones cuando afirma que los mitos son en el fondo unas estructuras narrativas que dominan todo el pensamiento y la creación artística occidental, que luego se rodearán de complejas implicaciones simbólicas que se introducen en el esquema simple del mito de forma casi accidental, el mismo Malinowski apunta que :

"Los mitos de incesto, amor, muerte juegan con los mismos elementos que entrarán después en las formas artísticas de la tragedia, la lírica y la narrativa romántica ."

Aunque en el caso de Lolita, Nabokov, el presentador de problemas de ajedrez, no dejara nada o casi nada al accidente o al azar.

Sabemos que algunos autores, como Piaget , investigaron acerca de células destinadas genéticamente a la formación de estos conceptos mentales, lo que explicaría motivos idénticos desarrollados en sociedades sin ninguna conexión. Creo que la visión de este autor propone una explicación más sencilla: los motivos de los mitos son los motivos del ser humano. El hombre escribe y se pregunta sobre lo que desea, odia, ama, pierde y le hace sufrir, y para las explicaciones de causa y efecto ya tenemos el brazo de la ciencia. En el corazón del hombre se encuentra el origen de todas las historias ¿habría acaso explicación más hermosa?

Lévi-Strauss añade que la mitología, a diferencia de la historia, es estática. Encontramos, de hecho los mismos elementos mitológicos combinados de infinitas maneras en distintas y distantes culturas. Veamos sino el caso del mismo Apolo, como hemos dicho típicamente griego, y que sin embargo se mira en el mismo espejo que Mithra, el dios solar o de la luz de los persas.

Aunque el dios solar de los griegos fue Helio resultó este poco atractivo frente al carro de la aurora de Apolo que acabó siendo asimilado también como dios del sol. Ambos dioses mitológicos, Apolo y Mitra, se presentan como protectores de los hombres pudiendo ser a un tiempo crueles y al otro paternales. El primer acto de ambos dioses es la destrucción de una fuerza ctónica, representada como serpiente pitón en el caso de Apolo y como toro sagrado en el caso de Mithra, tras esta muerte ambos dioses han de purificarse y reciben: Mithra un manantial de sangre fuente de vida y Apolo la fuente del conocimiento que le convierte en el dios profeta. No es necesario resaltar la conexión del pensamiento clásico entre vida y conocimiento, de hecho iniciarse en el culto de ambos dioses requería un ritual que simbolizaba el paso a la madurez y que en el caso de Mithra llegaba a tener siete grados de preparación y significación, en el caso de Apolo los jóvenes le consagraban su primer corte de pelo. Tal vez simbolicen un preludio a la burocracia como compañera de la civilización, ya que ambos dioses son los "civilizados" por excelencia.

En definitiva, como también señala Lévi- Strauss, los mitos suponen un orden superior de pensamiento que nos hace reflexionar sobre ideas que nos resultaban desconocidas si no era a través de la emoción y el sentimiento. Son estructuras narrativas que permiten al hombre reflexionar acerca de su realidad emocional. Por eso lejos de la visión etiológica de Malinowski ligada a criterios ad hoc de distintas culturas, me inclino por la opinión de Kirk ya mencionada o la de autores como Lévy-Bruhl más cerca del plano afectivo.

Cerraré este capítulo, quizá calificable como introductorio, con la visión de Platón que subraya todo lo dicho al presentar a Eros como la fuerza preeminente de las motivaciones humanas. el amor categoría universal de sentimiento y no de pensamiento (para no hacer enfadar más al señor Chartier ), subyace bajo este mito, bajo Lolita y bajo el hombre como la sombra de un victorioso laurel.

HUMBERT NABOKOV Y H-APOLO HUMBERT: LOS CAZADORES DE MARIPOSAS.

"Cada cual es el destino del otro y, sin duda, el destino secreto de cada cuál es destruir al otro (o seducirlo), no por maldición o alguna otra pulsión de muerte, sino mediante su propio destino vital ."

La primera etiqueta que se coloca al personaje principal de la novela de Nabokov es la de enfermo mental en el mejor de los casos, seguido por supuesto de distintos calificativos como bestia, fetichista, maniaco y desde luego pedófilo. El atomista Humbert, amante de los detalles casi tanto como su creador no es comprendido por la masa. H.H. dice que hay que ser un loco, un poeta para distinguir la esencia de las nínfulas entre una foto de colegialas. Quizás si Humbert hubiese sido homosexual o un simple violador, de chicas menos infantiles, el escándalo no habría puesto el grito en el cielo.

"Some of the reactions were amusing: one reader suggested that this firm might consider publication if I turned Lolita into a twelve-year-old ladand had him seduced by Humbert, [...] ."

Aunque Nabokov afirmara en su día, no libre de cierta ironía, que con su novela no había querido criticar la sociedad del nuevo mundo sino convertirse en un escritor propio del mismo, lo cierto es que la novela destila cierta intención de ridiculizar la doble moral americana (aunque esto se haya convertido ya en un socorrido tópico). El mismo Nabokov afirma que si la novela hubiera sido pornográfica muchos de los editores habrían pasado de la página 188. Y es que cuando se terminaban las escenas "eróticas" el fluir de la novela era considerado por muchos aburrido.

Roman Gubern explica que en el porno lo único que no se muestra son los sentimientos, el porno debe desarrollarse en la abstracción sin prolongarse más que como pretexto en la dicotomía del mostrar y el narrar, ya que en este género se trata de hacer prevalecer lo primero. La absoluta premisa del porno es el voyeurismo, se trata de envidiar lo que se ve, al que ve realmente. Por esta razón un alto porcentaje de películas del género abordan la fantasía masculina de tener una virgen- o una mujer sin experiencia- que lo aprende todo del hombre, abundan títulos sobre adolescentes, jóvenes y colegios. Esto debía saberlo bien Nabokov porque la aristocracia rusa figuraba entre los grandes consumidores de cine pornográfico francés.

Si Lolita hubiera sido realmente pornográfica la niña habría tenido unos 20 años y H.H. no se habría enamorado de ella, ni la hubiera seguido amando embarazada de otro hombre. La máxima hubiera sido complacer a esa mayoría aburrida a partir de la página 188.

Pero el hecho de que Lolita sea apenas una adolescente levanta ampollas, nadie quiere pensar que existen hombres o bestias como Humbert, porque él es un ser arrastrado por su pasión y la única diferencia entre hombre y bestia es que la dice debe prevalecer en el pensamiento del primero. Humbert es el nuevo Apolo, un nuevo y apocado dios europeo que llega al nuevo mundo para caer en la más oscura de las perversiones arrastrando consigo a una niña de doce años. El nuevo dios se deja cegar, perdiendo su luz y su sobriedad mental . Y el que desconoce la luz, el que desconoce el sol es excluido de la humanidad, por desconocer lo mismo que los muertos .

La paradoja es que Apolo es el dios de la luz, de lo civilizado (en la mitología fenicia el conocimiento se asimilaba a la luz), pierde todos sus atributos a manos del amor. Apolo y Humbert poseen, en teoría, desarrollo moral superior, en el caso de Apolo sólo superado por Zeus, en el caso de Humbert prácticamente insuperable: se trata de un europeo (se dice que también el dios vino del noreste), angloparlante, profesor de literatura (no sólo tiene en su poder el conocimiento, sino que además lo comparte y enseña. Al igual que el dios aparece como benefactor de la humanidad, y como este renuncia a todo por una pulsión de amor), de modales refinados e higiene impecable. Dios y hombre arrojan el arco destinado a animales salvajes para convertirse en uno. H.H. es poeta, o pretende serlo, Apolo es músico; sólo un loco, un poeta, un hombre de sensibilidad superior puede caer de tal modo enloquecido y presa de su propio sentimiento.

"Hazme el favor divino de decirme, ¡oh amor!, si mis ojos ven fuera de mí la belleza verdadera o si la llevo dentro de mí"

Apolo y H.H. destruyen a sus competidores sin mostrar en ningún caso por ello señal de arrepentimiento. Leucipo, amante de Dafne perece al descubrirle Apolo a las vírgenes cazadoras, muriendo despedazado por conocerse su secreta identidad de varón. Humbert asesina a Clare Quilty sin descubrir su identidad de pederasta al mundo. De nuevo Nabokov no resiste dejar un cabo suelto y, como el gato de Alicia en el país de las maravillas, deja su satírica sonrisa colgada en el universo de las letras señalando al culpable al mundo mediante un juego de palabras: en inglés "guilty" significa culpable. Sobre el tablero "Claro Culpable", jaque mate.

Susanne Langer, hablando sobre esta especie de posesión "diabólica" (como la naturaleza de las nínfulas), afirma que cuando una parte del yo se abandona enteramente a una sola impresión, es "poseído" por ella. Produciéndose en este caso la máxima tensión entre sujeto y objeto cuando la realidad externa no es meramente observada sino que subyuga al sujeto. Tylor añade que cuanto pudiera causar una impresión tan profunda al hombre primitivo era tenido por espíritu. Pero el sentido dinámico propio de la vida se descubre sólo al ser agitado el hombre desde dentro por una fuerte emoción.

Esta tensión, esta pulsión de placer va unida al dolor:

"Puesto que se hallan en el hombre simultáneamente uno junto al otro, el placer y el dolor se repelen, pero apenas se persigue y se captura uno de ellos, se está casi obligado a capturar siempre también al otro, como si se tratara de una naturaleza doble fijada a una cabeza única" .

Desde el momento en el que Apolo consigue atrapar a Dafne, sabemos que la historia no va atener un final feliz. Nosotros sabemos a diferencia de Apolo que Dafne nunca le amará. En su pecho se encuentra clavada una flecha con punta de plomo. Del mismo modo cruel sabemos que la tragedia de Humbert es la tragedia del tiempo: nada hubiera sido pecado ni delito si él hubiese encontrado a Lolita en el verano de sus catorce años. De nuevo la Esfinge parece reírse del hombre desde su acertijo.

El rechazo en el caso de Apolo y los años en el caso de Humbert les hacen ser juzgados como bestias ante el tribunal de los hombres. Pero es el derecho al error y al mal, y no a la felicidad lo que nos convierte en hombres. En este caso la cruel paradoja es evidente: si nuestros dos protagonistas buscan su felicidad encuentran de su mano el mal.

El objetivo del pensamiento colectivo era y es según Virilio , el de aniquilar la originalidad de las sensaciones y controlar la presencia de las personas en el mundo proporcionándoles un conjunto de informaciones para programar su memoria. Si la acción de la novela que me quita el sueño se desarrollara en la India donde las niñas de doce años se casan y procrean con hombres de ochenta, nadie se hubiera extrañado e incluso el comentario sobre un hecho, para ellos cotidiano hubiera sido irrelevante. En nuestro mundo también nos sobrecoge la escena de la persecución que ya hemos comentado anteriormente, en la que el joven dios presa de su deseo persigue a Dafne para poseerla aún en contra de su voluntad. Es lógico que para los griegos esto no supusiese un problema, como no lo supone en numerosas tribus africanas.

Pero hay algo que las damas del jurado a la que el profesor H.H. se dirige todo el rato no pueden ni podrán nunca controlar: el inconsciente y el recuerdo. El inconsciente colectivo del que nos habla Jung , es lo mismo a lo que apela el protagonista de Lolita cuando afirma que lo que realmente hubiesen sentido los señores del jurado si le hubiesen descubierto es la más enorme de las envidias. Volvamos a considerar en este punto las afirmaciones de Gubern acerca de los deseos de poseer a una virgen que están presentes en los deseos subconscientes de todo varón.

La metamorfosis en la antigüedad simbolizaba los cambios que la pasión operaba en el hombre. Para nuestros dos protagonistas supone una toma de conciencia de su pecado y una necesidad de expiación que en el caso de Humbert supone incluso una peregrinación en busca del perdón y el amor de Lolita. Según Píndaro mediante esta expiación el alma del héroe podrá al fin escapar al ciclo de los nacimientos para tener acceso a una forma de existencia inmutable y permanente propia de los dioses y la materia. La bendita materia que diría Nabokov.

"I am thinking of aurochs and angels, the secret of durable pigments, prophetic sonnets, the refuge of art. And this is the only immortality you and me may share, my Lolita ."

Lo único que queda al dios y al hombre es la memoria, y el poder de la memoria es el de hacer caer la barrera que separa el presente del pasado, tendiendo incluso un puente entre el mundo de los vivos y el más allá "al cuál retorna todo lo que ha abandonado la luz del sol" . De hecho la memoria se consideraba fuente de inmortalidad mientras el olvido lo era de muerte. El único lugar donde habita Dolores Haze es en el recuerdo de Humbert, nadie más recuerda a esa chiquilla de hombros tostados y un solo calcetín, porque lo que H. Espera de la memoria no es la conciencia de su pasado sino el medio de escapar al tiempo y reunirse otra vez con la divinidad. La divinidad o la gloria de una corona de laureles.

Es también la memoria lo único que queda al aristócrata ruso Vladimir Nabokov. Su Dafne particular es la infancia en un palacio de verano, junto a su familia sus institutrices y maestros particulares, los despertares de su madre (increíblemente fotogénica como la de Humbert), un lápiz gigante y troikas trazando mágicas estelas en el invierno ruso. Son las claves de su libro más íntimo y tierno Habla, Memoria (Speak Memory), que en los estudios del propio autor es mencionada como Mnemosyne. Es la relación del poeta con el soñar diurno, sobre lo que Jung se cuestiona al hablar sobre la vida infantil de la raza.

Nabokov no añora las posesiones materiales o las condiciones de vida de una familia con más de cinco fincas que pasaba temporadas en Europa.

"La nostalgia que he estado acariciando durante todos estos años no es el dolor por los billetes de banco perdidos sino una hipertrofiada conciencia de infancia perdida.
Y finalmente: me reservo para mí mismo el derecho de añorar un nicho ecológico:
...Bajo el cielo
De mi América, en donde suspirar
Por un lugar de Rusia.
El lector en general puede ahora continuar ."

Dice Kirk que las culturas desarrolladas son menos hábiles en el recuerdo de los sueños, pero esto no parece ser cierto para el exiliado aristócrata ruso. Lo que ocurre a muchos artistas. Dicen que soñar insuficientemente perjudica la estabilidad mental de los individuos pero la añoranza exacerbada parece no resultar menos compasiva.

"No quería ver la vida en un grano de arena; quería verla desde las playas de la Riviera, vestida con un traje blanco de piel de tiburón ."


Pese a que Vladimir Nabokov se debatiera entre las manos de la crítica para no ser diseccionado al modo en que él lo hacía con sus mariposas, y a que se mostrara irreductiblemente contrario a una explicación psicoanalítica de sus obras; me atrevo a proponer que bajo toda ella respira esta nostalgia, una Dafne que revolotea con sus alas azules bajo su corazón.

El mismo Malinowski se muestra también contrario a una explicación psicológica de los mitos pero se contradice al afirmar tajante que mito y vida están íntima e indisolublemente unidos. Su visión excesivamente antropológica, desde mi modestísimo punto de vista sobre estas cuestiones, acaba traicionándole ya que la psique del hombre no puede separarse de su vida. Quizás sea la misma tierna cabezonería la que impulsara al no poco narcisista Nabokov a escaparse de los armarios de la crítica para no ser expuesto en un corcho cualquiera.

"Como es bien sabido (para emplear una famosa frase rusa), mis libros no sólo cuentan con la bendición de una ausencia absoluta de significación social, sino que además están hechos a prueba de mitos: los freudianos revolotean en torno a ellos, se acercan con oviductos ardientes, se detienen, husmean y retroceden ."

Si le tuviera delante señor Nabokov intentaría convencerle del enorme cariño con el que trato de ver bajo sus palabras un sentimiento como suprestructura, anterior a usted (y lo siento); que no me conduce un afán de superación sino una admiración y un respeto verdaderos. Si le tuviera delante le agradecería la pasión que me ha contagiado en este contacto casi sexual y le leería:

"En la mata de madreselva que colgaba sobre el respaldo tallado de un banco que se encontraba justoe enfrente de la entrada principal, mi ángel de la guarda (cuyas alas, con la sola excepción de la ausencia de la aureola florentina, recuerdan las del Gabriel de Fra Angélico) me señaló un raro visitante una espléndida criatura de color amarillo pálido, con manchas negras, almenados azules y un ojo cinabrio en cada una de sus negras colas orladas de amarillo.

[...]
,mi macaón, con un potente susurro voló hacia su cara, y luego se dirigió hacia la abierta ventana, para no ser al poco rato más que un punto dorado que se abatía y sintaba y planeaba hacia levante, por encima de los bosques y la tundra camino de Vologda, Viatka y Perm, y más allá de las severas crestas de los Urales,
[...]
, y en dirección sur, siguiendo las Rocosas, hasta ser finalmente capturada, después de una carrera de cuarenta y seis años, sobre un diente de león inmigrante situado al pie de un álamo endémico cerca de Boulder ."

Esa mariposa señor Nabokov es su Lolita, su Dafne particular perseguida durante toda su vida hasta que usted volvió a encontrar un hogar digno también de añorarse en los Estados Unidos. Las musas son hijas de la memoria, no es posible ignorarlo, y es esta memoria suya, asombrosamente detallada la que le hace posible escapar sólo a través de la palabra de su condición de hombre mortal ligado a su tiempo. Y usted parecía saberlo.

"Perderás tu inmortalidad cuando pierdas la memoria ."

Es por esta razón por la que Nabokov se lanza a una conquista progresiva de su pasado. Jean Pirre Vernant afirma que el poeta es el intérprete de las musas como el profeta lo es del dios Apolo; y relata como las hijas de Mnemosyne ofrecieron a Hesíodo el bastón de la sabiduría, el skeptron, cortado de un laurel, mostrándole con ello la verdad, la teogonía. En Ada o el ardor Nabokov se embarca en la difícil tarea de reconstruir el árbol genealógico de su familia desde sus más intrincadas raíces al modo del canto II de la Iliada, componiendo un larguísimo decálogo de la pedantería y el manierismo literario. Acariciando una vez más la riqueza de los detalles, sus divinos detalles, como lo hiciera Poe para no convertirse en el hombre, que definió este último, que parece olvidar todo acerca del niño que fue y que se creía eterno. Igual que lo intentó Hemingway, cuando tras un tratamiento para su enfermedad destruyeron su memoria al tiempo que su talento como escritor motivo por el cuál se suicidaría un mes más tarde.

La expulsión de su paraíso blanco es la transformación repentina de Dafne junto al río, en el mito Peneo, en el caso de Nabokov el río Odrezh al que nunca volvería. Su pasión por la lepidopteria transmitida, es verdad, por su padre no se entendería sin esa fascinación por los instantes y la metamorfosis misteriosa de esos seres diminutos, la misma metamorfosis que sufrió su amor de juventud, Tatiana, disfrazada con cientos de nombres en sus obras, la misma transformación de un sistema político que le hizo huir primero de Rusia, después de Europa. Y no es sino la añoranza de ese paraíso junto al río Odrezh, de su casa de verano, a la que los lugareños llamaban "Apolo", por sus enormes dimensiones y luminosidad, lo que destilan todos sus papeles.

"Necesito que todo el espacio y todo el tiempo participen de mi emoción, de mi amor mortal, para quitarle mordiente a su mortalidad, y contribuir de este modo a combatir la absoluta degradación, ridículo y horror de haber llegado a tener una sensación y un pensamiento infinitos en el seno de una existencia finita ."

He intentado ayudarle a esto poniendo bajo su existencia un colchón de estrellas. Arropándole con un mito inmortal que le respalda. Hoy su sentimiento ya infinito perdura en mí.

LOLITA MACAÓN Y DAFNE HAZE: PUNCTUMS DEL INALCANZABLE.

"Lo que llega posee tal adelanto sobre lo que pensamos, sobre nuestras intenciones, que jamás podremos alcanzarlo, ni jamás conocer su verdadera apariencia ."

La seducción que ejerce la imagen de Lolita no puede ser ligada a la de una imagen pornográfica. Si bien es cierto que Lolita resultó un best-seller, al igual que estrellas del género pornográfico (algunas de ellas incluso con cierta afinidad temática, como en el caso de Mona: The Virgin Nymph, que en 1975, año de su estreno, llegó a recaudar dos millones de dólares, y que trataba de una chica que había sido iniciada por su padre en la felacción y que la practicaba sin tabúes con todas sus parejas), no podemos ignorar que contraviene las reglas del género: el voyeur no debe incomodarse al saborear las escenas, no debe sentirse culpable por excitarse ante la imagen de una niña, por otro lado la mujer en este género es mostrada siempre entusiasta, la pequeña Lolita mientras tanto parece no disfrutar de la misma manera que su padrastro al suplicar "no, otra vez no", ante los arrebatos de pasión y ternura de H.H.

En lo único que parece tener alguna semejanza es en oponer la belleza de la mujer frente al lado más salvaje del hombre, volviendo al viejo tema de la bella y la bestia de Cocteau, aunque en el caso de Lolita esta bestia sea ridícula, un hombre disminuido; como también en el hecho de recrearse en mostrar una imagen de un cuerpo juvenil y perfecto.

"Y las segirá exhibiendo a lo largo del tiempo en su lozana epifanía, incluso cuando sean viejos o hayan muerto ."

Pero sólo el ser perfecto e inengendrado se mantiene inmutable a lo largo del tiempo como nos aclara José Jiménez en su revelador estudio acerca de las metamorfosis y su significado. La condición de Lolita como la de Dafne está totalmente determinada por una transformación. Según Paul virilio y José Jiménez, y es esta una afirmación con la que estoy completamente de acuerdo, la verdadera seducción es una inflación exorbitante de la ley del movimiento. Lo que realmente fascina de estas dos figuras es que no se mantengan siempre recogidas en la misma forma. Si bien la transformación de Lolita es totalmente natural, por la descripción de H.H. a través de la mano de Nabokov , advertimos que la naturaleza de Lolita no es vulgar, bajo la piel de algunas chiquillas parece esconderse una esencia distinta a la del resto de los humanos, una esencia frágil como las alas y la vida de las mariposas y de igual modo mortífera como el veneno de algunas de estas últimas.

Dicen las canciones que el veneno definitivo del amor es la ausencia de cambio, la rutina. El amor por Lolita y por Dafne será eterno porque en su forma misma está la metamorfosis. José Jiménez alude a la naturaleza misma del amor, definiéndola como la flor que surge de todas las metamorfosis. Con ellas no hay espacio para el hastío porque su cambio constante les impide sentirlas como algo propio ni Apolo ni Humbert acceden nunca al corazón de Lolita y Dafne, nunca consiguen poseerlas. A lo máximo que pueden aspirar es a contemplarlas, como el lepidóptero no podrá nunca aspirar a domesticar una mariposa, no podrá tenerla sino matándola, estando incluso entonces condenado sólo a mirarla.

"y así disfruto del gran placer del cambio eterno.
[...]
Si aquí descifras las sagradas letras de la diosa
la verás en todas partes, aunque con rasgos distintos.
Arrástrese y vacile la oruga,
Apresúrese la activa mariposa,
Gracias a la educación cambie incluso el ser humano la forma dada ."

El mismo Goethe apunta que el hombre enamorado es un amante de la luz una luz cegadora igual a la que atrae a las mariposas cuyo final es ser consumidas en las llamas. Virilio añade que ese resplandor, el resplandor que nos ciega al conocer el amor, precede a la pérdida del conocimiento, y se apropia de la voluntad del contemplador. Imaginemos la sensación de Humbert al asistir al nacimiento a la salida de la mariposa Lolita de la crisálida en la que había estado formándose durante años. La oruga de Lolita (salvando las distancias) fue la maravillosa y dulce Annabel. Asistamos nosotros también a este nacimiento:

"..., and then, without the least warning, a blue sea-wave swelled under my heart and, from a mat in a pool of sun, half-naked, kneeling, turning about on her knees, there was my Riviera love peering at me over dark glasses ."

Lolita, a diferencia del recuerdo de Annabel, cuya ausencia despierta en H. la desesperación y la sangre del poeta, es un objeto de amor inmediato y dinámico. Lolita no es el icono de Annabel, representa a su objeto a favor de su cualidad es un hipoicono, que a medida que se va instalando en el corazón de Humbert adquiere identidad propia y absoluta. Apareciendo ahora como alotopía cruel respecto al marco de Humbert, su edad, su educación, su altura... es imposible que nada pueda salir bien.

La desaparición de Dafne, su transformación en Tesalia, y su condición de sacerdotisa de la madre tierra, remiten a la pérdida del paraíso de Apolo, Humbert y Nabokov. Lolita y Dafne son los punctums del imaginario colectivo, muy distinto al pensamiento colectivo. Dice Jules Henry que nuestro mundo nos invita a desear aquello que jamás podremos tener. Lolita y Dafne son la esencia misma del mensaje publicitario que a su vez es la metáfora del pensamiento de nuestro tiempo. De hecho Lolita ha llegado a convertirse en un nuevo tópico publicitario y cinematográfico.

"Haciéndome de hombre vivo verde laurel
que en fría estación hoja no pierde ."

Lo que más deseamos es la imagen de nosotros mismos reflejados en esta o aquella posesión al igual que Humbert adora el reflejo de inmortalidad que se desprende de cada uno de sus fugaces contactos con Lolita. Pero Lolita y Dafne son crueles mariposas que al igual que aquella que describía Nabokov en Habla, Memoria, nos seduce con sus alas para marcharse después perdiéndose en el horizonte, demostrándonos que sólo podremos tenerlas en su muerte.

"¡Retorna al corazón! Allí la encontrarás mejor,
allí se agita en cambiantes figuras:
en muchas pasa a transformarse en una sola,
de mil maneras diferentes y siempre más y más querida ."

Viendo que Lolita bien podría haberse llamado Dafne, aunque desde luego eso sería una pista demasiado obvia para ser aceptada por nuestro ajedrecista, me pregunté el porqué de los nombres "Annabel" y "Lolita". Indagando acerca de una posible conexión toponímica, ya que Nabokov se desveló como entusiasta de estas cuestiones en Ada o el Ardor, desde luego no había conexión aparente en un principio: la raíz de Annabel venía del hebreo "Hannah", que significa "benéfica, compasiva", y podía incluso traducirse por "misericordia", podría tener sentido el empleo de este nombre, oponiendo su piadoso significado a la vehemencia del dolor que Lolita infringe a Humbert, del latín "Doleo" que significa "sufrir, padecer".

Desde luego el segundo nombre podía tener más sentido, pero en cuanto al primero mis dudas fueron confirmadas por Craig Rane, autor del epílogo de la edición inglesa de Lolita: Humbert parece intentar justificar su pedofilia mediante su categoría de poeta, intento que ya hemos mencionado anteriormente. Al igual que su creador, Humbert bebe de la pluma de varios clásicos, algunos de los cuales fueron pedófilos. Nabokov llegó incluso a ser traductor de Lewis Carroll, pederasta confeso. Pero entre figuras como Dante o Petrarca, con sus respectivas lolitas: Beatrice y Laura; la influencia fundamental viene de la mano de Poe y su Virginia. Annabel es fruto de otra creación, un poema de Poe titulado "Annabel Lee":

"It was many and many years ago,
In a Kingdom by the sea
That a maiden there lived whom you may know
By the name of Annabel Lee;
And this maiden she lived with no other thought
Than to love and be loved by me.
I was a child, and she was a child,
In this kingdom by the sea,
But we loved with a love that was more than love-
I and my Annabel Lee-
With a love that the winged seraphs of heaven
Coveted her and me ."

El misterio de Annabel queda así desvelado. Nos queda el de Lolita.

La elección de un nombre que significa "dolor" en principio me encajaba muy bien con la intención de Nabokov de presentar a la pequeña nínfula con una doble naturaleza angelical y diabólica. Pero sigue siendo un nombre inusual en Estados Unidos, lo que contradice sus afirmaciones de querer convertirse y recrear un ambiente típicamente americano. Tenía que haber algo más.

Mientras estudiaba al autor me contagié de su pasión por la lepidopteria, aunque mi pasión no llegaba a sus límites, ni me considero capaz de matar a una criatura tan hermosa sólo para mirarla en una pared. Lo que me sedujo fueron los colores esos colores que Nabokov describe con gusto exquisito y pictórico en el fragmento que he citado sobre la mariposa que no pudo atrapar. Y en el mismo libro, Habla, Memoria, descubrí un maravilloso pasaje en el que asignaba colores a cada una de las letras del abecedario durante unas fiebres que sufrió de pequeño. Por curiosidad compuse el crucigrama:

 

D, cremosa.

O, espejito manual con montura de marfil.

L, flexible tallarín.

O, marfil.R, trapo hollinoso.

E, gama de amarillos, sienas y ocres.

S, curiosa mezcla de azul celeste y nácar.

Macaón: es un papillonido. Envergadura de 8 cm. Europa meridional.

 

Lo que responde exactamente a la descripción de la mariposa que escapó aquel día por la estepa rusa y que Nabokov encontró cuarenta años después en las montañas rocosas al igual que encontró un nuevo hogar, un nuevo sitio donde sembrar su infinito amor. Ninguno de nuestros protagonistas Apolo, Humbert y Vladimir Nabokov encontró su mariposa salvo el último. Una mariposa cuyas alas recuerdan al ángel de Fra Angelico, un ángel de la guarda.

EL VIAJE Y LA CAZA.

No podía dejar de dedicar al menos una atención algo más especial al tema del viaje en Lolita. Tema que , por cierto, es algo que aparece en el libro de Nabokov pero no en el mito. En este último tenemos una persecución pero es obvio que no es lo mismo. El motivo del viaje es aún más revelador que el de la persecución ya que lo que se persigue es detener el tiempo; lo que separa a Humbert de Lolita es el tiempo, la pequeña huérfana no tiene a donde ir, no puede escapar de Humbert. Sin embargo él si debe escapar del tiempo, del pecado y de los ojos de los demás. H.H. es un Apolo perseguidor y a la vez perseguido.

"I love motels. I would like to have a chain of motels- made of marble. I would put one every ten minutes along the highway, I would travel from one to another with my butterfly net ."

Siendo audaces podríamos asimilar en este punto al desesperado Humbert con el Ulises de Homero, que sin ocupar nunca un lugar preciso, desea no ser identificable ni identificarse con nada. Las técnicas para liberarse de una potencia han sido y serán siempre de desaparición. Mediante un viaje.

"La necesidad de peregrinación ha terminado por colocar la fijeza de la vida en el desplazamiento ."

Lo que busca Humbert es el momento del "epiteikos". Este es el momento en el que los trenes parecen inmóviles a los viajeros, cuando en realidad marchan a toda velocidad. Nuestro protagonista desea, por supuesto, la estabilidad al lado de Lolita, pero no puede detenerse porque sabe que será descubierto en su pecada, y al tiempo sabe que en cuanto a Lolita se le permita salir de la crisálida del viaje, en cuanto se le permita conocer el exterior echará a volar. No en vano el movimiento y el devenir son considerados grados inferiores de realidad . Al principio esto no parece importar a Humbert, pero con el tiempo su interior parece dividirse entre el pedófilo, el amante ardiente y el padre protector que sabe que su deber es el de darle estabilidad y educación a Lolita. Para ello escoge la tranquila localidad de Beardsley, nombre que recuerda sospechosamente a la ciudad en la que Nabokov se estableció como profesor taras su llegada de Europa.

También debería hablar un poco aquí de mi viaje, del viaje que he tenido que emprender y desde luego no concluir para la realización de este trabajo. Y lo primero que tengo que decir es que lo que más me inquietó al principio era conocer en profundidad el mito, ya que vi la relación clara desde el principio pero sabía que mi conocimiento era muy limitado y que Nabokov había llegado mucho más lejos que yo. Así que delimité el mito mediante toda lectura sobre los mismos que cayó en mis manos, me pareció interesante, y me dio tiempo a leer. Lo segundo era delimitar al autor, en su tiempo, en sus ideas y en su experiencia vital, y por último volver una vez más a leer Lolita, esta vez en su lengua original, un trabajo realmente duro.

Y una vez más algo sucedió:

Apolo y Dafne se reveló como el cuerpo de la mariposa de mi esquema mientras la vida de Nabokov, junto con la de Humbert, con los ya trazados paralelismos: pérdidas del amor de juventud, la patria, la lengua materna... componen las alas mayores de la Macaón; del mismo modo en que la vida de Nabokov, (con una mariposa perseguida durante cuarenta años, como símbolo de su infancia perdida, ligada esta al recuerdo de Tatiana a la que abandonó en los Urales y a un viaje, un largo viaje que le mantuvo dando vueltas por Europa hasta su definitivo embarque hacia Estados Unidos) compone un ala inferior. El último ala se compone con la obra de Nabokov donde Lolita se coloca como culmen, en la que también existe un recuerdo y como hemos visto un largo viaje.

Puede parecer rebuscado pero fue así como salió de mi cabeza. Me gusta pensar que algo me ha iluminado en este trayecto, y si no es así debo decir que ha sido un viaje tan hermoso...

CONCLUSIONES.

Tal vez sea este un punto ya innecesario para este trabajo, en el que he ido dejando muy claro cuál es mi punto de vista y cuáles han sido las conclusiones a las que he ido llegando a lo largo de mi investigación, que espero desde luego continuar. Sin embargo me gustaría puntualizar algunas cosas que deben quedar recogidas en un mismo lugar.

Para empezar debo decir que mi hipótesis de partida se ha visto confirmada. O al menos es así como yo lo veo. Entiendo después de todas mis lecturas y después de la elaboración total de este trabajo que el mito se ve presente en la obra Lolita como se ve también en otras muchas de las creaciones de Vladimir Nabokov. Afirmo esto tal vez con demasiada contundencia pero ello se debe a que durante mi investigación, a pesar de haberla iniciado de manera muy abierta por la poca profundidad con la conocía el mito de Apolo y Dafne, no he encontrado ningún indicio que me haga dudar en lo más mínimo de la conexión. Teniendo también que añadir ahora de forma más personal que en un determinado momento todo encajó en mi cabeza de forma perfecta.

Lo siguiente es obvio, como ya he sugerido en el párrafo anterior, otra de mis conclusiones es que el mito puede aplicarse a muchas de las obras de este autor, y no porque me apetezca encajar todo dentro de un molde cómodo y con calzador sino porque la sensación y el sentimiento que se deducen del mito, apuntan de manera clara a los sentimientos del autor. Cuando se escribe desde el corazón no se puede escapar de lo que nos oprime la garganta.

Por tanto creo que quizás incluso podría aplicarse el hipotexto del mito a la vida de Nabokov bajo la forma de su maravillosa obra biográfica Habla, Memoria, que ha sido otro de los descubrimientos de este trabajo, cosa que nunca agradeceré lo bastante, ya que al principio me resistía a leerla por aquellos que afirmaban que no había nada interesante en la vida de un narcisista hiperestésico. La moraleja: nunca dejes tu juicio en manos de los críticos.

No me atrevo a afirmar mis hallazgos lepidoptéricos como tajantes, ni me hallo en situación de considerarlos conclusiones por lo poco, poquísimo que sé sobre este tema, pero no me resisto a exponerlos porque me parecen asombrosos y desde luego muy bellos. Cualquier sugerencia será aceptada y tenida en cuenta.

Por último me gustaría cerrar el trabajo con un pensamiento: creo que mi análisis no hubiera molestado tanto a Nabokov. No he intentado diseccionar su vida y obra y exponerlas en un corcho para presumir de mi supuesto talento. Me he acercado a él con un respeto casi ritual y creo que, o por lo menos me gusta creerlo, quizás a al señor Vladimir Nabokov le hubiera gustado charlar de esto conmigo. Sólo con eso me siento demasiado bien pagada.

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- http://www.ardisbooks.com
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- http://www.imdb.com

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