El Hechizado

Después de haber pretendido inútilmente en la Corte, el Indio González Lobo -que llegara a España hacia fines de 1679 en la flota de galeones con cuya carga de oro se celebraron las bodas del rey- hubo de retirarse a vivir en la ciudad de Mérida, donde tenía casa una hermana de su padre. Nunca más salió ya de Mérida González Lobo. Acogido con gran regocijo por su tía doña Luisa Alvarez, que había quedado sola al enviudar poco antes, la sirvió en la administración de una pequeña hacienda, de la que pasados los años vendría a ser heredero. Ahí consumió, pues, el resto de su vida. Pasaba el tiempo entre las labranzas y sus devociones, y, por las noches escribía...

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