El fondo del vaso

1. Muertos y vivos

No soy ningún vano fantasma; no salgo de la tumba fría. Pueden tocarme, si así les place. Mi nombre y apellido son José Lino Ruiz... Si, ése; el mismo: José Lino en carne y hueso; <>, según Pinedito me caracterizó añadiendo piadosamente un ¡Dios lo haya perdonado!... ¿Qué? ¿Lo habrá perdonado a él? ¡ falta le hacía! Tú, Pinedito avieso, inteligentísimo Pinedo, siempre tan ingenioso y sagaz, tú que tanta prisa te diste a extenderme la partida de defunción: en vano me habrás buscado con la vista, al llegar allá, entre la multitud de los pobladores de ultratumba; pues, a fuer de tonto que soy, todavía me mantengo vivito y coleando en este valle de lágrimas, mientras otros muy vivos y despiertos duermen ahora el sueño de los justos...

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