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Taller de Análisis Poético y Creación Literaria |
| Ana López Sousa
Textos para el taller |
UN VIENTRE
DE AMAPOLAS
En el calor de la alcoba, otras
veces turbada por
lunas rojas, se
inundaba tu vientre, velos
del cielo, con
amapolas. ¡Cuántas
veces soñaste tejer
el mundo, y
arropar con tus manos un
hijo tuyo! ¡Cuántas
veces quisiste meciendo
el aire, empañada
del agua de
tu tristeza, sentirte madre!
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LA AUSENCIA
La ausencia es la puerta que se abre a los recuerdos, que enmascara los
momentos del presente y los fija a los retratos del ayer. Si fueras,
ausencia mía, un amparo o una cobija, te haría tan necesaria como el
aire. Pero, amiga ausencia, eres el amargo despertar junto a la nada y la
larga trayectoria por momentos sin esencia, por espacios sin vivencias y
vivencias sin espacios, que arrebatan de estas manos toda vida, que
oscurecen estos ojos al mirar en el vacío si en mi alma estás presente. Aún
carente de palabras, esa ausencia que se cierne como arena entre mis
manos, enmascara el duro tiempo que dedicas a la espera, el segundo que se
escapa derretido en pensamientos y separa tu persona de la tierra, que
amontona el fluir de la esperanza y lo encierra con espigas de cansancio. Sin contestar a mis ruegos, sin criticar lo que hago, eres tú, amiga ausencia, la voz triste, el vuelo de un pájaro ya muerto, abandonado, que entre dudas va remando en mis largos cabellos y retuerce su cabeza para mirar por debajo y descubrir en mi adentro, para después callarlo, cuánto amor siento a la vida y cuánto sufro esperando.
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CONSTRUCCIONES
7+5+7
Amapolas
de nácar Son
los recuerdos Fríos
y duraderos. He
roto con mis sueños, Lunas
de sangre, Atadas
con tus besos. Mañanas
de rocío Sendero
azul Paseo hacia el olvido.
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Breve composición
en prosa a partir del poema “DESPEDIDA” de Luis Cernuda Quieres
retroceder, mirar atrás, mas tu cuerpo no responde. Has avanzado por un
camino de silencio que guardas con tu nombre. Te buscas en los ecos de
unos pasos que son solo recuerdos, te miras en los días que rompiste pero
no hallas tu reflejo en el ahora. Donde llevas tu mirada y la meces sin
sentido, encuentras un cuerpo desnudo de materia, de futuro, desierto que
solo transitas con tu ausencia. Qué esperas, qué buscas por las sombras
de la noche, qué quieres descubrir en la penumbra. Se ha roto. “Eras tú
quien partía”, ¿lo recuerdas? Detente
ante el eco de tus pasos, ya no hay pasos, ni avances buscando otro
camino, no hay más calle, tu vida se congela en este tramo. Detente, no
llegues a la esquina, no la cruces, no ocupes el espacio que ella abraza
en el ángulo torcido de sus muros, tu alma se deshace de la pesada forma
“que contigo uno era”. Te
observo ahí parado, te impregnas de tu ausencia. Ahora nada ocupa este
lugar a medianoche. Abril,
2002 |