EL TIGRE DE NORAH
Recuerdo
que lo miraban todos
del otro lado de los barrotes
y que el gentío
alimentaba un murmullo suave
de expectación y miedo.
Recuerdo
que, rumiando, daba vueltas
arriba abajo abajo arriba,
que se sentía vibrar su fuerza
tras la tensión de la piel firme
y de los ojos fulgurantes como velas.
Recuerdo
que recordé a mi gato.
Y que pensé que eran la misma cosa
el tigre gato y el gato tigre,
que todos los gatos y todos los tigres
latían en aquel animal
hermoso y sanguinario.
Recuerdo
que apreté la mano de mi padre
como buscando en él todo el valor
para decir lo que en seguida dije:
"creo que este tigre tan lindo
ha sido hecho para el amor".
Sara Mesa
LA LUNA
Alza la cara. Puedes ver en la luna tu reflejo. Esa luna que miras está cuajada de las miradas que otros como tú le dirigieron. Tantas miradas a través de los siglos la han llenado de lágrimas. Las que ahora empañan tus ojos son todas las lágrimas que se han llorado a través de los siglos. Adán fue el único que la vio límpida, pero sólo una vez fue así vista la luna. En la segunda noche ya contenía el primer llanto humano de soledad.
Sara Mesa