LE SOAC (caos I)
Ismael Roldán Castro


Nacemos en el caos, convivimos con el caos y, finalmente, sucumbimos inexorablemente ante él. La vida es una lucha contra el caos. Algunas ideas extraídas de la Física, conectan con el caos. Así, la entropía, la magnitud que eval?a el grado de desorden de un sistema, sería una aliada del caos. También los fractales que no son otra cosa que su peculiar lenguaje.

Las implicaciones filosóficas del segundo principio de la Termodinámica subyacen en la nueva Teoría del Caos. La tendencia de los sistemas al máximo valor de la entropía es algo sobradamente conocido desde hace tiempo. A lo largo de nuestra existencia, y siguiendo la dinámica evolutiva propia de nuestra especie, nos esforzamos por neutralizar la flecha natural del tiempo: el incremento de la entropía. Algunos investigadores denominan ese esfuerzo como "actividad neguentrópica".

Así, tratamos de ordenar nuestro discurrir cotidiano alterado en ocasiones con pequeños imprevistos, regular nuestro metabolismo, secuenciar con ideas bien estructuradas nuestros discursos e incluso, a veces, limpiar la mesa de papeles en un intento de no ser engullidos por el caos.

La existencia del caos, en todas las escalas, es un hecho cierto. Veamos algunos ejemplos: turbulencias en fluidos, reacciones químicas oscilantes no periódicas, patologías caóticas cardíacas, los modelos de ciclos endógenos en economía dinámica caótica, los grifos que gotean aperiódicamente o los movimientos caóticos de un gran n?mero de cuerpos del sistema solar. El "brainstorming" en psicología, ¿no es una invitación al caos?.

Un sistema caótico no es el paradigma de la confusión y el desastre. Es la oportunidad para un nuevo orden. Puede ser la esperanza de los más pobres y eltemor de los opulentos. Parece que algunos pasajes de la Historia así lo constatan.

Mientras más caótico es un sistema, más información produce. El título del presente artículo pretende servir de ejemplo. Alg?n lector, quizá, pensó en un extraño vocablo de la lengua francesa. Otro a lo mejor lo relacionó con el jabón (soap) en inglés. Incluso es posible que se asociara a la antigua OAC. A buen seguro que también habrá habido quien lo leyese al revés, encontrándole entonces el significado pretendido. Es probable, entonces, que de haber dispuesto el título explícitamente, tan sólo lo hubiesen leído los amantes del caos. La información en ese caso hubiese sido mínima.

El caos es algo parecido a lo que ocurre en una transición de fase. Imagine el lector las turbulencias que se generan en el agua cuando cambia del estado líquido al gaseoso. Un sistema con dinámica caótica es habitualmente no lineal, determinista e impredictible. Algo en apariencia paradójico.

Nuestra cultura sigue estando impregnada de mecanicismo y predictibilidad. La relación causa­efecto nos obsesiona. El mismo método científico tradicional plantea hipótesis que deben ser contrastadas con los experimentos. La ciencia está acostumbrada a predecir. Pero, no siempre es posible. ¿Qué ocurre con la meteorología? ¿Acaso no es una ciencia? Fue un meteorólogo insigne, Edward N. Lorenz, quien casualmente se topó por vez primera con el caos. Las ecuaciones con las que modelizó la atmósfera, aparte de ser no lineales, resultaron impredictibles.

El conocido "efecto mariposa": ¿Puede el aleteo de una mariposa en Nueva York producir un tornado en Pekín?, también llamado "dependencia sensitiva", impide la predicción más allá de cinco o siete días en la evolución de las pautas meteorológicas. Y es que, a?n conociendo las leyes físicas que rigen el movimiento de la atmósfera, es humanamente imposible conocer con exactitud las condiciones iniciales reinantes. Mínimas desviaciones en las mismas, producen grandes alteraciones en el devenir atmosférico. Por ello, en vez de exclamar con frecuencia lo mucho que se equivocan los hombres del tiempo, deberíamos sorprendernos de lo mucho que aciertan.

Ejemplos de no linealidad también los vemos con frecuencia en nuestro entorno más inmediato: el crecimiento de un ser humano (¿la altura de un joven de quince años se duplicará también cuando cumpla los treinta?), repitiéndole cincuenta veces un mismo mensaje educativo a un alumno, ¿lo asimilará cincuenta veces mejor que si lo emitimos una sola vez?, cuando nos esforzamos infinitamente por conseguir un objetivo, ¿siempre lo alcanzamos?.

En la Publicidad en T.V. tenemos otro ejemplo. Creyeron los anunciantes que aumentando el n?mero y duración de sus spots, también se incrementarían las ventas de sus productos. Sin embargo, el resultado ha sido desolador para los propios anunciantes: saturación publicitaria y zapping. El efecto contraproducente.

El mecanicismo y la filosofía reduccionista todavía imperantes, habiendo conseguido grandes éxitos en órdenes diversos, se ha roto por diversos frentes: el de los sistemas complejos con muchas variables que requieren métodos estadísticos y leyes probabilistas, el de los sistemas cuánticos para los que no son válidas las leyes de la mecánica clásica y el de los sistemas caóticos deterministas e impredictibles.

Dado que la publicación del periódico es regular (en una escala de tiempos determinada y en ausencia de eventualidades ), se prevé la continuación del caos en próximos artículos. En el siguiente, analizaremos el concepto de fractal y se especulará con la posibilidad de asociarlo a un tema de candente actualidad.
Artículo publicado en El Correo de Andalucía, 17­11­95. Se ruega referencia completa en caso de publicación total o parcial del mismo.