EZRA POUND
UN PACTO
Haré un pacto contigo, Walt Whitman-
Te he detestado ya bastante.
Vengo a ti como un niño crecido
Que ha tenido un papá testarudo;
Ya tengo edad de hacer amigos.
Fuiste tú el que cortaste la madera,
ya es tiempo ahora de labrar.
Tenemos la misma savia y la misma raíz-
Haya comercio, pues, entre nosotros.
Bellas, trágicas caras-
vosotras que fuísteis lozanas y estáis tan abatidas;
y, oh, las envilecidas, que pudísteis haber diso amadas,
y estáis tan impacientes y borrachas,
¿quién os habrá olvidado?
Oh, caprichosas, frágiles caras, pocas en muchas,
las gruesas, las toscas, las descaradas,
Dios sabe que no puedo compadecerlas, quizá, como
debiera;
pero, oh, vosotras, delicadas, caprichosas caras,
¿quién os habrá olvidado?
El árbol se ha metido en mis manos,
la savia ha subido a mis brazos,
el árbol ha crecido en mi pecho
hacia abajo.
Las ramas me brotan como brazos.
Arbol eres,
musgo eres,
eres violetas con viento sobre ellas,
una niña -¡tan alta!- tú eres;
y todo esto es locura para el mundo.
Vamos, compadezcamos a los que están mejor que
nosotros,
Vamos, amigo, recordemos
que los ricos tienen camareros y no
amigos
Y nosotros tenemos amigos y no camareros.
Vamos, compadezcamos a los casados y a los no ca-
sados.
La aurora entra con pasitos menudos
como una dorada Pavlova,
Y yo estoy junto a mi deseo.
Y la vida no tiene nada mejor.
Que esta hora de diáfana frescura,
la hora de despertarnos juntos.
¡Mi ciudad, mi amada, mi blanca! ¡Ah, esbelta,
Escucha! Escúchame, y yo soplaré dentro de ti
un alma.
¡Delicádamente ante la caña, atiéndeme!
Ahora sí se yo que estoy loco,
Porque aquí hay un millón de gentes con la furia del
tráfico;
Esto no es una doncella.
Ni yo podría tocar una caña si la tuviera.
Mi ciudad, mi amada,
Eres una doncella sin pechos,
Eres esbelta como una caña de plata.
¡Escúchame, atiéndeme!
Y yo soplaré dentro de ti un alma
y vivirás para siempre.
´Yo soy tu alma, Nikoptis. He acechado
Estos cinco milenios, y tus ojos muertos
No se han movido, ni responden nunca a mis deseo,
Y tus ágiles miembros, en los que yo saltaba ardiendo,
No se queman conmigo, ni con nada azafranado.
Mira, la leve hierba brotó para hacerte de almohada,
Y te besa con sus miles de lengüitas de hierba;
Pero no tú a mí.
Me he cansado de leer todo el oro del muro,
Y mi pensamiento ha agotado todos los signos.
Y no hay nada nuevo en todo este lugar.
Yo he sido buena contigo. Mira, he sellado las jarras,
No sea que despiertes y sollozes por tu vino.
Y todas tus túnicas las tengo asentadas sobre ti.
¡Oh, ingrato! ¡Cómo me olvidaré!
-Aun el río hace tanto tiempo,
¿El río? Tú eras demasiado joven.
Y tres almas vinieron sobre ti-
Y yo vine.
Y corrí dentro de ti, las eché;
He tenido intimidad contigo, conocido a tu modo.
¿No he tocado la palma de tus manos y la yema de
tus dedos?
¿Circulado dentro de ti, y en torno tuyo y de tus
talones?
¿Cómo 'te entré'? ¿No era yo acaso tú y Tú?
Y ningún sol viene a darme descanso en este lugar,
Y me destrozo en la dentada sombra,
Y ninguna luz cae sobre mí, y tu no dices
Ni una palabra, día tras día.
¡Oh! Yo me podría salir, a pesar de los signos
Y todo el trabajo en la puerta hábilmente ejecutado,
Afuera sobre los campos de verdura de vidrio...
Pero aquí es quieto:
No me voy.
¿Guardas tu rosa intacta
hasta que pase la primavera?
¿Es que esperas el beso de la muerte?
¿Crees que en la tumba oscura
hallarás un amante
mejor que yo ? No te echarán de menos
las rosas nuevas.
Cúbrete con mi capa y no del polvo
que cubre lo pasado.
Ten más miedo del tiempo
que de mis ojos.
A So-Kin de Racuyo, mi viejo amigo y Canciller de Gen
Recuerdo cuando me hiciste un bar particular
En el extremo sur del puente de Ten-Shin.
Con oro reluciente y transparentes gemas pagábamos
los cantos y las risas
Y pasábamos ebrios un mes tras otro, sin pensar en el
rey ni los príncipes
Hombres inteligentes venían por el mar y la frontera
occidental
Y con ellos, contigo sobre todo,
Nos entendíamos perfectamente
Y nada para ellos cruzar el mar o las montañas
Con tal de estar en nuestra compañía,
Y hablábamos de todo, sin ocultarnos nada, y sin
pesares
Después fui confinando a Wei del Sur,
Encerrado en un bosque de laureles,
Y tú hacia el norte de Raku-hoku
Hasta no haber entre nosotros más que añoranzas y
memorias comunes
Y luego, cuando era ya insufrible continuar separados,
Volvimos a encontrarnos y fuimos a Sen-Go,
Siguiendo las mil vueltas y remolinos de las sinuosas
aguas,
Hasta un lugar resplandeciente con millares de flores,
Que era el primero de los valles,
Y luego otros mil valles llenos de voces y del rumor
del viento en sus pinares.
Y con sillas de plata y riendas de oro
Salió a encontrarnos el capitán Kan del Este y su
comitiva.
Y vino allí también el verdadero mandamás de Shi-yo,
a darme a mí la bienvenida
Sonando un órgano de boca incrustado de piedras
preciosas
Y en las casas de dos y más pisos de San-Ko nos
obsequiaron más música Sennin,
Con muchos instrumentos, como en un coro de Pichones
de Fénix.
El mandarín de Kan Chu, ebrio, bailaba,
porque sus largas mangas no conseguían estar
inmóviles
Con la charanga de aquella música.
Y yo, cubierto de brocados, me lo quedé dormido sobre
las piernas,
Con el espíritu tan encumbrado que me hallaba en el
séptimo cielo,
Y antes del fin del día nos dispersamos como estrellas
o lluvia.
Yo me tenía que marchar a So, muy lejos todavía aguas
arribas,
Tú regresaste a tu puente del río.
Y tu padre, que era valiente como un leopardo,
Gobernaba en Hei-Shu, y sometió a los bárbaros.
Y un mes de mayo te mandó a traerme,
a pesar de la enorme distancia.
Y con las ruedas rotas y lo demás, fue un viaje duro,
sobre caminos retorcidos como tripas de chivo,
Y yo que caminaba todavía a finales de año
bajo el viento cortante que soplaba del norte,
Y pensaba qué poco te preocupaba el gasto
y tú me preocupabas lo suficiente para pagarlo.
Y ¡qué recibimiento!
Copas de jade oro, platos bien arreglados en una mesa
azul toda enjoyada
Y yo borracho, y sin pensar en el regreso,
Y tú caminabas conmigo hasta el extremo occidental
del palacio
Hasta el templo dinástico, rodeado de agua, un agua
transparente como jade azul claro,
Con canoas bogando, y el son de las armónicas y tam-
boriles,
Y las ondas parecidas a las escamas de los dragones,
remedando el verdor de la yerba en el agua,
El placer prolongado en compañía de las cortesanas,
yendo y viniendo sin estorbos,
Con las pelusas de los sauces cayendo como nieve,
Y las chicas pintadas con bermellón, emborrachándose
por fin al caer la tarde
Y el agua, de cien pies de hondo, reflejando sus cejas
verdes,
-Unas cejas pintadas de verde son para verse bajo la
luna tierna,
Lindamente pintadas-
Y las muchachas cantando y respondiéndose con cantos
las unas a las otras
Bailando en trajes transparentes,
Y el viento alzando el canto, interrumpiendo,
Y zarandeando bajo las nubes.
Pero todo esto tiene fin.
No se vuelve a encontrar otra vez.
Me fui a la corte a presentar examen,
Probé la suerte de Layú, ofrecí el canto Choyo,
Sin lograr promoción
Y regresé a las montañas del Este
con la cabeza blanca.
Y más tarde, otra vez, nos encontramos en el puente
del sur,
Y luego el grupo se deshizo, tú pariste hacia el Norte,
para el palacio San,
Y si tú me preguntas cómo es que siento tu partida:
Tal como caen las flores al terminar la primavera,
Confusamente, en agitado remolino.
¿Para qué sirve hablar? -y hablar no tiene fin,
No tienen fin las cosas del corazón.
Llamo al muchacho,
Lo hago sentarse en los talones aquí a mi lado
A sellar esto,
Y te la envío hasta mil millas de distancia, mientras
quedo pensando.
Con Usura
Con usura ningún hombre tiene una casa de buena
piedra
cada bloque pulido bien encajado
para que el dibujo pueda cubrir su cara,
con usura
ningún hombre tiene un paraíso pintado en la pared de
su iglesia
harpes et lutes
o donde virgen reciba mensaje
y halo se proyecte de la incisión,
con usura
ningún hombre ve a Gonzaga sus herederos y sus
concubinas
ningua pintura es hecha para durar ni para vivir con
ella
sino que es hecha para vender y vender pronto
con usura, pecado contra natura,
tu pan es cada vez más de trapos viejos
seco es tu pan como papel,
sin trigo de montaña ni harina fuerte
con usura la línea se hace gruesa
con usura no hay clara demarcación
y ningún hombre puede hallar sitio para su morada.
El tallador de piedra es alejado de su piedra,
el tejedor alejado de su telar
CON USURA
no viene lana al mercado
la oveja no da ganancia con la usura
La usura es una morriña, la usura
mella la aguja en la mano de la doncella
y detiene la habilidad de la hilandera. Pietro Lombardo
no vino por usura
Duccio no vino por usura
ni Pier della Francesca; Zuan Bellin no por usura
ni fue ´La Calumniaª pintada.
No vino por usura Angélico; no vino Ambrogio Praedis,
No vino ninguna iglesia de piedra pulida firmada:
Adamo me fecit.
No por usura St.Trophine
No pur usura Saint Hilaire,
La usura ensarra el cincel
Ensarra el arte y el artesano
Roe el hilo en la rueca
Ninguna aprende a bordar oro en su bastidor;
El azur tiene un chancro por la usura; el cramoisi está
sin bordar
La esmeralda no encuentra su Henling
La usura asesina al niño en el vientre
Impide el galantear del muchacho
Ha traído parálisis al lecho, yace
entre la novia y el esposo.
Han traído putas a Eleusis
Cadáveres se han sentado al banquete
invitados por la usura.
(LXI)
Ninguna casa es duradera
Edificada sobre las ruinas de la de tu vecino
(LXXIV)
Y la venta de cañones trae más venta de cañones
no se atiborra el mercado de cañones
no hay saturación
(CXIV)
Que la verdad se encuentra en la bondad.
(Adendum C)
Lástima que los poetas hayan usado símbolo y metáfora
y nadie haya aprendido nada de ellos
por hablar en figuras.