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Taller de Análisis Poético y Creación Literaria |
| Isabel Orellana
Textos para el taller |
A CernudaTienes una mirada fugitiva ¿de qué huyen tus ojos, si lo tienes todo por delante? ¿Una mentira te pesa en la conciencia, si la tienes? ¿Una sórdida vida conyugal que no tuviste, o es sólo el miedo de que un niño desvele tus instintos más oscuros, teñidos de pureza?
Vivirías tildado de marica Mas nunca fuiste hombre con un hombre. Nadie te vio llorar por un amor, Mas sí por El Amor y por El Mundo. Pobre hombre, no supo que a los médicos Se juega con los niños, cuando niño. Extraño Dios que el don de la palabra A tu mente turbada ha concedido. Quizás los versos fueran el castigo, Los barrotes de las rejas que adornabas, Con manos de maestro jardinero, De jacintos y rosas, de te quieros. La grandeza y miseria de tu alma Que cautiva cantaba como un pájaro.
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Sobre un texto de Luis Cernuda Es la continua rueda la que gira, El incesante chorro de la fuente Que calma los enojos, pues recuerda Que todo fluye, que todo es venidero. El mañana se forja con los sueños Y la esperanza puesta en el mañana. Sólo el amor nos salva del olvido. No me pierde el prestigio vanidoso: Son muchas las cabezas que rodaron Al pié de codiciosos pedestales. Ni ambiciono la suerte de los puros Que se jactan de vivir sin ser vividos. Me pierdo por el tono de una voz. Bajo hasta el infierno y resucito Al mundo a una mirada a una palabra. Bendita criatura que me ofreces A precio de saldo el paraíso.
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Una
décima a Ulises. Al anochecer, el viento. Presiento insomne la luna. Breve en la cálida cuna Mi tranquilidad, tu aliento. Que me traigan una a una Las mañanas con tu risa. Que la Parca no halle prisa En la eternidad postrera, Pues tu sonrisa primera Es el cielo sin premisa. |
Elejía Del amor de los tristes nada se supo pues lloraron su soledad en silencio. Y dime, tú ¿por qué lloras si no es de alegría de estar, al fin, vivo?... Lloro los recuerdos de otras felicidades que ya no volverán. Del cuaderno de poemas “De penumbras y amaneceres”.
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Encuentros Los trazos sutiles. Esos con los que la vida dibuja Los mejores recuerdos. Encuentros que pudiendo pasar inadvertidos Son hoy una huella indeleble, Una presencia compañera. Sí, creo en el azar como creo en el destino. La multiplicidad, así como la verdad, No se sustenta toda en una sola vida. De millares de encuentros azarosos, Han sido aquellos que pudieron ser. Aunque a veces, cual bola de billar Que golpea con fuerza incontenible, Aparezco dolorida y turbada Ante un nuevo amanecer de ficción. Luego, un tenue magnetismo marca El frágil camino de vuelta a casa. No todo está escrito, no lo sabía, Pero al mirar atrás, me reconozco. Del cuaderno de poemas “De penumbras y amaneceres”.
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Señora sin hogar Es la verdad. ¿Quién sabe donde mora? Duerme sin dueño Por eso nadie sabe Cuál es su reino. Amigo que veneras Al poderoso, Tus riquezas desprecias. Son las más bellas Las que no tienen precio Las que desprecias. Regalar es perder Algo querido Ni limosna, ni olvido. Comparte y deja Una huella de sí, El buen amigo. La vanidad es sorda Y la codicia El premio del mendigo. Ciega bajeza Querer atesorar Oro y aplausos.
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