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Texto íntegro de la propuesta de candidatura al
Premio Nobel de Literatura de D. Francico Ayala.
El Dr. Manuel Angel Vázquez Medel, Profesor del Area de Filología
Española y Coordinador de ella en el Departamento de Comunicación
de la Universidad de Sevilla, en nombre propio y de las instituciones a
las que representa,
PROPONE al Excmo. Sr. D. Francisco Ayala y García Duarte como candidato
al Premio Nobel de Literatura por la excepcional calidad de la plasmación
artística de sus intuiciones acerca de la realidad esencial del hombre,
en una narrativa de alcance universal, así como por su interpretación
del curso de la historia del siglo XX de la que es testigo, en la más
alta prosa ensayística.
Francisco Ayala (Granada, España, 1906), como todo gran creador,
se inició en el ejercicio de la emulación de los mejores,
para llegar a formar parte de ellos por la impregnación de lo más
cumplido de la tradición literaria universal, resuelto en una cosmovisión
y en un estilo indudablemente irrepetibles. Rara vez podemos encontrar en
la Literatura contemporánea una tensión tan equilibrada entre
la búsqueda de lo permanente, y la fidelidad al momento histórico
desde el que tal indagación adquiere sentido. Por ello, ya atisbamos
anticipos de los rasgos esenciales del mejor Ayala en sus dos primeros ejercicios
literarios, dos novelas de corte tradicional, Tragicomedia de un hombre
sin espíritu (1925) e Historia de un amanecer (1926).
Pero su voz es ya claramente perceptible en los relatos de El boxeador
y un ángel (1929) y Cazador en el alba (1930), escritos
en ese momento único de la experiencia de la modernidad que protagonizan
las vanguardias históricas. Suponen una singular aportación,
al tiempo que la sensibilidad simpatética de Ayala logra prefigurar
una dimensión trágica de la existencia en algún relato
de la época como ''Erika ante el invierno'', que encontrará
su natural continuidad en narraciones como ''El Hechizado'', a decir de
J.L.Borges, ''uno de los cuentos más memorable de las literaturas
hispánicas''. En Los usurpadores (1949), conjunto de relatos
en que se integra, el principio ''el poder ejercido por un hombre sobre
su prójimo es siempre una usurpación'' toma cuerpo en diferentes
ilustraciones de inspiración histórica, ahora ficcionalizadas
y proyectadas, por tanto, hacia la esencial realidad que revelan. La narrativa
de Ayala tiene la virtud de aproximarnos a situaciones cuya construcción
hace perfectamente verosímiles, pero cuya dimensión imaginaria
apunta a una realidad más profunda. Así ocurre con La cabeza
del cordero (1949), narraciones que tienen como referente la guerra
civil española, pero, que en el fondo, vuelven a referirse a la condición
del hombre degradado o sometido a circunstancias extremas, por causa de
la confrontación intransigente y la violencia. Por ello se trata
de una obra cuya lectura se enriquece cuando se hace paralelamente a Los
usurpadores .
Los tres lustros que van desde 1950 a 1976, años de dedicación
docente en distintas universidades norteamericanas no le alejaron en absoluto
de la construcción de su universo ficcional, cada vez más
trabado, complejo y completo. De estos años son la colección
de relatos breves Historia de macacos (1955), las novelas complementarias
Muertes de perro (1958) y En el fondo del vaso (1962), que
revelan las luces y sombras, tanto de la dictadura como de la democracia
formal, y las recopilaciones El as de bastos (1963) y De raptos,
violaciones y otras inconveniencias (1966).
Pero, cuando todos pensábamos ya en una carrera literaria hecha y
que admitía pocas modificaciones, Ayala nos sorprende con un nuevo
modo de relacionar el fragmento y la totalidad El jardín de las
delicias (1971, 1978, 1990), obra en la que las fronteras entre realidad
y ficción se desvanecen casi, dado el peso real de la fabulación
narrativa, a la vez que las delimitaciones genéricas (los marcos
del ensayo, la narración, los materiales autobiográficos o
la digresión libre y espontánea) han caído en favor
de una nueva escritura.
Simétricamente, con su aportación mayor al género literario
de las memorias en el siglo XX, Recuerdos y olvidos (1982, 1983,
1988), de nuevo cuestiona los límites entre ficción y realidad,
dado el alto valor literario de su escritura y la extrema capacidad de transcender
la anécdota y dar entrada a reflexiones fulgurantes.
Don Francisco Ayala ha sabido transitar, a lo largo de su dilatada existencia
territorios terribles y territorios gozosos. Ciudadano de una única
Humanidad ha percibido las luces y sombras de la vida en los años
infantiles en su Granada natal; en el Madrid republicano; en el Berlín
en ebullición de los incipientes años treinta; en Argentina
o Puerto Rico en el exilio; en Estados Unidos o de nuevo en España...
Es esa la dialéctica de El jardín de las delicias ,
en el que se opone el ''Diablo mundo'' a los ''Días felices''. Y
ha sabido hacerlo, escritor en su siglo, con el rigor de los mejores intelectuales
y la sensibilidad de nuestros mejores creadores. Ni necesitó en sus
días más difíciles de elogios que no le llegaron, ni
ha cambiado la rectitud de su curso por los reconocimientos que justísimamente,
le han ido llegando. Entre ellos, su elección como miembro de la
Real Academia Española (1983), el Premio Nacional de Literatura
(1983), la medalla de Oro de su ciudad de Granada (1987), el doctorado
honoris causa por la Northwestern University (1977), Complutense
(1988), la Universidad de Sevilla y la de Granada (1994),
el Premio Nacional de las Letras Españolas (1988) y el de
las Letras Andaluzas (1989). Como culminación de todos, el
Premio Cervantes de Literatura, en 1991, que destaca en su obra creativa
un autor de estirpe cervantina y, como Cervantes, de alcance universal.
Las numerosas traducciones de su obra a los principales idiomas así
lo acreditan.
Ayala, además de estos excepcionales méritos ha sido uno de
los mayores teóricos y críticos literarios contemporáneos;
traductor del alemán, el inglés o el francés y teórico
de la traducción... Y un ensayista que une a su espléndida
formación sociológica -acreditadas en el Tratado de Sociología
o su Introducción a las Ciencias Sociales- un permanente interés
por las innovaciones tecnológicas y la evolución de las sociedades
(Hoy ya es ayer; Contra el poder y otros ensayos; El escritor
en su siglo, etc.) así como la transparencia y calidad de su
palabra justa y equilibrada con una visión profética acerca
de la crisis de la modernidad y las claves para un futuro humano y realista
cimentado en la libertad y en el cultivo del espíritu de los hombres
y los pueblos.
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