Reseña
COSTA, Joan (1999): La Comunicación
en Acción, Paidós, Barcelona
Jose Carlos Losada Díaz
Universidad Católica San Antonio de Murcia
jclosada@ucam.edu
La década de los 90 ha sido una época prolija para el desarrollo
y consolidación de la comunicación corporativa en nuestro
país. Este ·ámbito, muchas veces polémico, ha
ido ampliando su definición y aplicación como instrumento
cada vez más útil en el intento de legimitimación social
y consolidación institucional de las empresas en su entorno relevante,
algo a lo que puede ayudar una cuidada gestión de la imagen pública
y una política de comunicación coherente, derivada de los
planteamientos estratégicos de la institución.
Esta década se cierra con la última aportación a esta
disciplina -que muchos denominan corporate- de uno de sus más tempranos
y decisivos impulsores en nuestro país, el profesor de la Universidad
Autónoma de Barcelona, Joan Costa. Su libro Comunicación en
Acción (Paidós, 1999) cierra, curiosamente, un círculo
que inició hace casi dos lustros el tantas veces citado Jose Luis
Carrascosa y su Communicación: una comunicación eficaz para
el éxito de los negocios (CDN, 1992). Las dos referencias que bien
podrían enmarcar nuestro círculo temporal refuerzan la importancia
de la formación de una imagen pública fuerte y, a la vez,
coherente con los atributos, comportamiento y personalidad de la institución
de la que emana. Complementariedad, por lo tanto, entre comunicación
y acción en el desarrollo corporativo de una empresa como eje fundametal
de su política estratégica general. A este convencimiento
empresarial hemos llegado tras muchos años en los que el intangible
de la comunicación y la imagen representaban una política
"menor", casi siempre deficitaria respecto a otras áreas
del management o decorativa respecto a ellas.
Comunicación en Acción abunda en el estudio que durante el
último decenio ha experimentado la imagen de empresa en nuestro país,
gracias, sobre todo, a las aportaciones emanadas del ·ámbito
universitario, algo que muchas veces se ha transportado de forma gratuita
y con escaso rigor al ámbito profesional. La comunicación
institucional se erige en este contexto académico como ámbito
fundamental gracias a aportaciones como las de Sanz de la Tajada, Paul Capriotti,
Justo Villafañe, Norberto Mínguez o el mismo Costa. Sus estudios
durante los últimos años contribuyen de modo decisivo a la
construcción de un corpus teórico aplicable empíricamente
a traves de una metodología rigurosa y sistemática y, cada
vez, más cuantificable.
El libro de Costa -que el califica como informe- es el séptimo en
su lista de aportaciones bibliográficas al campo de la imagen empresarial,
iniciada en la década de los setenta. En los umbrales del 2000 Costa
recalca la necesidad de partir de la ciencia de la praxis, la praxeología,
y de su directa aplicación al campo de lo que el denomina comunicología,
heredera de la cibernética, de la teoría de los sistemas,
teoría de la información, y, en los últimos años,
de la linguística y la semiótica. Parece probable que esta
última herencia, y en concreto la función pragmática
de los discursos empresariales, sea la clave sobre la que asiente el desarrollo
inmediato de esta disciplina. La idea central de la que arranca Costa, máxima
a la que se refiere mucha de la bibliografía de la última
decada, conduce irremediablemente a la idea de la necesaria complementariedad
entre acción y comunicación, en donde esta última se
reconoce cualitativamente más importante, por cuanto se traduce a
la acción de fuerte energía. "La comunicación
es acción y la acción es comunicación", concluye
Costa.
Otra de las aportaciones es la desmitificación macluhaniana del medio
en el proceso de comunicación en lugar del mensaje y de su interpretación,
lo que lleva irremediablemente al significado para el que lo recibe, genesis
de la imagen o, mejor, imágenes, de empresa. En este sentido propone
una perspectiva de "proximidad psicológica" con el receptor
sobre la base de una propuesta, un mensaje, una estimulación y las
facilidades a su acercamiento. Aquel mensaje comunicativo o factual no generar·
opinión o imagen si no genera significado en el que lo recibe.
El informe publicado por Paidós recupera con fuerza otra de las convicciones
de la comunicación corporativa de estos últimos años
en su consideración estrategica en el seno de la empresa. "La
comunicación -asegura Costa- se ha impuesto como la fuerza estratégica
por encima de las técnicas de management y producción",
de modo que, en última instancia, la notoriedad y la notabilidad
como vectores de integración de lo que es y de cómo desea
ser vista la empresa, acaban perfilando el concepto de imagen corporativa
en su traducción más de moda: la REPUTACION CORPORATIVA.
Joan Costa, uno de los comunicólogos con más prestigio dentro
y fuera de nuestras fronteras, inició su preocupación teórica
por este ámbito en la década de los setenta con aportaciones
que adelantaban ciertos parámetros en su momento aventureros pero
que han acabado demostrando su validez, como la perspectiva global de la
comunicación o su necesaria conexión con la identidad corporativa,
manifestada en la cultura y personalidad, en la comunicación y acción,
dos vectores que convergen, necesariamente, en la imagen.