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Indice
El año ya concluido de 1998 ha sido rico en "noticias ayalianas": la concesión del Premio Príncipe de Asturias de las Letras, que le convierte en el primer autor que une a dicho Premio el Cervantes de Literatura y el de las Letras Españolas; la celebración del 92 cumpleaños en Granada con un ciclo organizado por las Universidades de Granada y Sevilla en esta última Universidad con el título Francisco Ayala: el escritor en su siglo, recientemente recogido en un importante volumen; la candidatura al Premio Nobel de Literatura, secundada por las más prestigiosas instituciones del hispanismo mundial; la creación en Granada de la Fundación Francisco Ayala
Pero, sobre todo, 1998 ha sido el año de la consolidación
de una red de hispanistas en Europa y América empeñados en
la investigación y la difusión de la obra toda de Ayala, creación
y ensayo.
De
ello quiere ser expresión este Boletín que pronto espera tener
una hermana mayor: una revista científica que acoja, al menos con
periodicidad anual, las numerosas aportaciones que de manera viva vienen
haciéndose sobre uno de nuestros escritores más universales.
Por ello el año que comenzamos, 1999, se las promete aún más
felices: lo hemos iniciado con la renovación de la Candidatura de
don Francisco Ayala al Nobel, que ha de ser el acicate y el aglutinante
de muchas de las actividades previstas, especialmente por nuestro Seminario
Francisco Ayala de Ciencias Sociales y Humanidades. Por otro lado, ya comenzó
en Sevilla el tercer ciclo de Seminarios de Doctorado, del que habrán
de salir varias Tesis Doctorales sobre Ayala. Estamos trabajando intensamente
para poder presentar -posiblemente en marzo- el Programa de actividades
de la Fundación Francisco Ayala, que será un marco más
adecuado para garantizar la estabilidad y permanencia de nuestros proyectos.
La elaboración de una página autónoma en Internet,
la preparación de una exposición itinerante sobre la vida
y la obra de Ayala en centros escolares y la elaboración de un CD-Rom
con textos y documentos de y sobre Ayala son algunas de las actividades
que ocupan en la actualidad a ese grupo entusiasta de investigadores y alumnos
de doctorado que constituyen el Seminario Ayala. Confiamos en la utilidad
de este modesto boletín, y esperamos todas las noticias y sugerencias
que puedan hacerlo más útil a su propósito.
En enero del presente curso académico el Doctor Manuel Angel Vázquez Medel ha impartido el Curso de Doctorado Francisco Ayala y las Vanguardias (consulten el programa) que completa los de años anteriores sobre Francisco Ayala y el Periodismo y Francisco Ayala y el Cine en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Sevilla.
A continuación reproducimos, por orden alfabético, el listado de personas que hasta el momento nos han notificado su adhesión a la propuesta de candidatura de don Francisco Ayala al premio Nobel acompañadas, en su caso, de la institución a la que representan: Maryellen Bieder. Department of Spanish and Portuguese. Indiana University. Peter A. Bly. Department of Spanish & Italian. Queens University. Kingston. Jean-Francois Botrell. Ministére de L´'éducation Nationale de lÕ Enseignement Supérieur et de la Recherche.Carlos Bousoño.María Caballero Wangüemert. Departamento de filologías integradas. Area de Literatura Hispanoamericana. Universidad de Sevilla. Enrique Camacho García. Instituto Cervantes de Nueva York. Derek C. Carr. Dept. of Hispanic & Italian Studies. University of British Columbia. Susana Cavallo. Dept. of Modern Languages and Literatures. Loyola University Chicago. José María Conget Ferruz. Instituto Cervantes de Nueva York. Marian G. R. Coope. Dept. of Hispanic & Italian Studies. University of British Columbia. Antonio Chicharro Chamorro. Dpto. de Lingüística Gral. y T» de la Literatura. Univ. de Granada. Andrew P. Debicki. Office of the Vice Chancellor for Reseatch, Graduate Studies, and Public Service. University of Kansas. M» del Carmen Diez Hoyo. Ministerio de Asuntos Exteriores. Secretaria de Estado para la Cooperación Internacional y para Iberoamérica. Ricardo Doménech. Roger Dunkle. Classics Department. The City University of New York. Keith Ellis. Department of Spanish and Portuguese. University of Toronto. Antonio Ferrer. Thomas R. Franz. Department of Modern Languages, Ohio University. Jesús Fernández. Javier García-Egocheaga. David T. Gies. University of Virginia. Hazel Gold. Dept. of Spanish. Emory University. Benito Caetano Guerrero López. Asociación de la prensa de Sevilla. Julio E. Hernández-Miyares. Kingsborough Community College. The City University of New York. Roberta Johnson.Dpt. of Spanish and Portuguese. University of Kansas. R. Lane Kauffmann. Department of Hispanic and Classical Studies. Rice University. Susan Kirkpatrick. University of California, San Diego. Yvan Lissorgues. Universidad de Toulouse-le-Mirail. Miguel Losada. Angel Loureiro. University of Massachussetts, Amherst. María Teresa Lozano de Castro. Cursos Internacionales Universidad de Salamanca. Thomas Mermall. Department of Modern Languages and Literatures, Brooklyn College. Doris Meyer. Department of Hispanic Studies, Connecticut College. Gonzalo Navajas. Department of Spanish and Portuguese. University of California, Irvine. Pepa Nieto. Arsenio Pacheco Ransanz. Dept. of Hispanic & Italian Studies. University of British Columbia. Anthony Percival. Department of Spanish and Portuguese. University of Toronto. Javier Pérez-Castilla. Luis L. Pinto. Modern Language Department. Bronx Community College of the CUNY. Gerardo Piña Rosales. Círculo de Escritores y poetas iberoamericanos de Nueva York y Universidad de la ciudad de Nueva York. Randolph D. Pope. Revista de Estudios Hispánicos. Washington Univ. in St. Louis. Geoffrey Ribbans. Hispanic Studies. Brown University. Patrocinio Ríos Sánchez. Gemma Roberts. Dpt. of Foreign Languages and Literatures. University of Miami. Tomás Rodríguez Cano. Elena Rossi. Dept. of Hispanic & Italian Studies. University of Victoria. Isaac Rubio. Dept. of Hispanic & Italian Studies. University of British Columbia. Alejandro Sanz. Marshall J. Schneider. Dpt. Modern Languages. City University of New York. K.M. Sibbald. Department of Spanish Studies. McGill University. Carmen Ana Sierra. Raymond Skryme. Division of Humanities. University of Toronto. Gonzalo Sobejano. Department of Spanish and Portuguese. Columbia University. Eugenio Suárez Galbán Guerra. María G. Tomsich. Dept. of Hispanic & Italian Studies. University of British Columbia. Rafael Utrera Macías. Facultad de Ciencias de la Información. Universidad de Sevilla. Mario J. Valdés. University of Toronto. Nsel Valis. Department of Hispanic and Italian Studies, The Johns Hopkins University. Ricardo Zamorano. Phyllis Zatlin. Department of Spanish and Portuguese. Faculty of Arts and Sciences. New Brunswick-New Jersey. Nos consta que la lista de adhesiones recibida por la Academia Sueca es mucho más amplia de lo aquí expresado, especialmente en lo correspondiente a universidades españolas. Intentaremos completar la lista en el próximo boletín.
El19 de noviembre de 1996 tuvo lugar el nombramiento de Francisco Ayala como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Toulouse-le-Mirail. Antes le fue entregada la Medalla de Oro de la ciudad en el Ayuntamiento. A continuación acudió al hotel Capoul, donde se daba a conocer el festival Cinespaña. En la Universidad, el discurso de elogio corrió a cargo del profesor emérito Yvan Lissorgues, promotor de su nombramiento.Tras destacar el honor que supone para su Universidad tal ceremonia, el hispanista comenzó su intervención definiendo a Ayala como escritor para el que el arte es, dirigiéndose a las conciencias, la aspiración a la mejora de la condición humana. Expuso a continuación las múltiples facetas a que dedica su pluma y concluyó que en todas su escritura tiene el don de conmover, "de hacer vibrar en nosotros la fibra humana". Siguió descubriendo muy acertadamente alguna de las claves que hacen de Ayala escritor único y ejemplar: "La escritura es para usted más que la busca de un estilo, es una íntima relación con las palabras". De esta íntima relación nace el placer de escribir en don Francisco y, consecuentemente, el placer de leerle. Si su escritura es auténtica es sencillamente dado a su autenticidad moral. El profesor defiende la vigencia de tal obra ante la posteridad, puesto que, al ser de conciencia, "mantendrá la corriente del río de la vida". Destacó Lissorgues especialmente el compromiso del escritor con los problemas culturales, filosóficos y sociales de su tiempo. Reseñó luego su papel en defensa de la República y el exilio que, aunque doloroso, lo confirma en su vocación ética y artística: "Como siempre, pero, desde entonces, todavía más que nunca, habéis sabido conservar la lucidez de vuestra mirada sobre las cosas". Con el tiempo el universo literario de Ayala se va volviendo más rico y complejo. Lissorgues señaló cómo nuestro escritor, logrando con la ficción el efecto de realidad, pone la imaginación al servicio de las más profundas verdades, y ello con una claridad de escritura que aparece como un logro fácil. Se encaminó al final de su intervención con la mención de El Jardín de las delicias, libro que a su parecer crea un nuevo género que transciende las fronteras entre realidad y ficción y las de los géneros mismos para interpretar y mostrar más libremente los matices del humor y los registros de la gravedad. En parecido sentido nombró El Tiempo y yo. Tras las acostumbradas palabras de gratitud, don Francisco pasó, luego de pedir permiso y perdón al auditorio, al español para continuar su respuesta, alegando que hacía al menos medio siglo que no usaba con regularidad la lengua francesa para expresarse oralmente. Comenzó por rememorar algunos de los lazos que, desde su infancia, le unen a la cultura francesa: el colegio de monjas francesas en que estudió, las tempranas lecturas de Alejandro Dumas, o la fascinación juvenil por los experimentos vanguardistas venidos de París. Habló también de su amistad bonaerense con Roger Caillois y de un intercambio epistolar con Camus acerca de la pieza dramática Le Malentendu. También tuvo palabras de recuerdo y elogio para Monique Joly, largos años amistad suya y hace poco desaparecida. A esta especialista del Siglo de Oro se debe uno de los primeros y mejores análisis de Muertes de perro según el propio escritor, que se congratuló de la inclusión de dicho título en el programa de 1995-1996 de laAgrégation de Espagnol, a la vez que en el de la licenciatura de varias universidades. Don Francisco concluye esta parte de su discurso con "agradecido orgullo" por ver "premiada mi devoción y reconocido mi íntimo trato con la cultura francesa". La segunda parte del discurso la dedicó al comentario de sus libros, entendiendo por "sus libros" los escritos por él y, sobre todo, los por él leídos. Recordó especialmente sus trabajosas lecturas de los clásicos durante la infancia y juventud, antes de que escribiera nada, pues "la literatura toda constituye un campo estrechamente solidario, y es lo cierto que sin aquellas primeras lecturas mis posteriores escritos no hubieran sido lo que llegaron a ser". Continuó rememorando sus primeras publicaciones en España, así como la buena acogida que tuvieron por parte de la crítica, y el estimulante ambiente literario que encontró en su exilio en Buenos Aires (donde publicó Los usurpadores y La cabeza del cordero). Ayala abandona en este punto la reseña de sus obras para afrontar el desenlace de su discurso. En él afirma que la escritura y lectura de "sus libros", "constituyen el objeto de mi vocación y a través de ellos me siento justificado". Pero está acostumbrado a perderlos (quizá esta pérdida sea una metáfora del viaje, del estar de paso). La Guerra Civil y otros sucesos le han impedido el coleccionismo y, a su edad, saluda los avances tecnológicos que han transformado la escritura y edición de obras. Esta circunstancia le da pie para es ablecer el enlace entre su actividad como autor de ficciones y como autor de especulaciones intelectuales: "Esto responde sin duda a que esa actividad (la escritura) nunca se redujo en mí a la invención creativa, sino que desde el comienzo vino emparejada con la atención crítica hacia el mundo históricoÓ. El nuevo doctor terminó afirmando que se siente bien recompensado de las dificultades y contratiempos de su carrera gracias al reconocimiento de la ilustre Universidad que escuchaba sus palabras.
Como acertadamente nos indica el responsable de esta nueva edición de Muertes de perro, de entre las obras de ficción de Ayala ésta es la que ha sucitado el mayor número de comentarios: "Podría atribuirse tal curiosidad por la novela a la universalidad de los problemas histórico-sociales ahí ficcionalizados y a la veracidad de la narración". Una excelente introducción nos permite adentrarnos en esta "selva de enigmas" en la que Ayala -un sediento de sentido en la vida- indaga de nuevo sobre la condición humana y su degradación en un mundo sin valores. Una acertada selección bibliográfica y un discreto número de notas que facilitan la lectura del texto para los menos iniciados hacen de ésta una espléndida edición, que contribuye a una más adecuada presencia de Ayala en esta colección de "Letras Hispánicas" en la que ya podíamos consultar las extraordinarias ediciones anteriores de El fondo del vaso a cargo del propio Orringer, Los usurpadores, preparada por Carolyn Richmond, y La cabeza del cordero, editada por Rosario Hiriart.
En qué mundo vivimos es mucho más que una recopilación de artículos escritos por Ayala en las últimas décadas. Como nos indica su título es una mirada coherente a algunos de los grandes temas de la actualidad, unificados desde una fascinante teoría crítica de la cultura y de la sociedad y resueltos desde una calidad verbal y un estilo verdaderamente únicos en el panorama del periodismo literario contemporáneo. La creación literaria y la lectura, la cultura y la comunicación, los avatares económicos y políticos de un mundo en transformación, el proceso de liberación de la mujer, lo humorístico (y lo grotesco) del sexo, las transformaciones de lo público y de lo privado, son algunas de las grandes cuestiones abordadas en este fascinante volumen que se añade a esa vertiente de Ayala en que nos da razón del mundo.
"Yo he pensado el cine, mi coetáneo, con amor, con encanto, y hasta con cierto desenfreno". Estas eran las primeras palabras de un hermoso librito -Indagación del cinema- que ofrecía en 1929 "la primera reflexión madura hecha entre nosotros desde un prisma estrictamente literario", como muy acertadamente indica José Luis Borau en nota a la edición facsímil que se hiciera en 1992. Desde los primeros textos aparecidos en Revista de Occidente y La Gaceta Literaria en la década de los veinte hasta 1995 (fecha de los dos últimos recogidos aquí) la reflexión de Francisco Ayala sobre el cine es un testimonio excepcional sobre un arte en proceso de incesante evolución. A las tres partes de la edición de Aguilar de 1988 (en 1929, en 1949, en 1987) se añade aquí una cuarta parte (en 1995) con nueve textos, que convierten este libro en una verdadera joya para conocer mejor la relación entre cine y literatura, a partir de uno de nuestros mejores creadores de ficción y, a la vez, lúcido ensayista.
"El viaje como metáfora de la vida humana" es el título del pórtico, a la manera de introducción, que abre esta preciosa antología cuyo hilo conductor es el recorrido por aquellos lugares que, de un modo u otro, de manera más indeleble o efímera, han marcado el ayer y el hoy de nuestro autor. "Desde siempre -nos dice Ayala sobre el viaje- se ha apelado a él para simbolizar las estaciones terrenales del hombre, comparando sus edades sucesivas con las jornadas que le conducirán hasta la terminal de la muerte". Granada, Madrid, Berlín, Buenos Aires, Puerto Rico, Nueva York, Beirut, Bagdad, Chicago, Roma, Salamanca, Egipto... y Sevilla . Tales son las estaciones principales de este viajero incansable que nos regala aquí una de sus obras más hermosas: un nuevo crisol -como la colección a que pertenece esta edición- en el que se funden textos inéditos con otros ya conocidos que aquí alcanzan nuevos matices y significados.