MATEMÁTICAS Y CONSUMO
Dr. Ismael Roldán Castro
GITTCUS
Las dos experiencias que procedo a describir se
inscriben dentro del binomio Matemáticas y Consumo. O, para ser más
exactos, Matemáticas al servicio de Consumidores Críticos.
Los alumnos a los que se dirigieron estas actividades fueron de 3º
de ESO. Como puede imaginar el lector interesado, la presencia de temas
transversales como la Publicidad en TV, el Consumo y la Nutrición,
contribuyeron al entusiasmo que la investigación despertó
entre todos los que participamos en ella. La evaluación, sobre la
que no me extenderé demasiado, de los aspectos conceptual, procedimental
y actitudinal (siguiendo la terminología de la LOGSE), fue positiva
en general. Hubiese sido contraproducente plantear unas actividades de investigación
matemática y multidisciplinar con los habituales modelos competitivos.
Así, sobre la marcha y durante el desarrollo de las sesiones, las
dudas formuladas por los alumnos se resolvían de inmediato, con lo
cual, todos acababan por superar debidamente las dificultades encontradas.
Ello no quiere decir, sin embargo, que no hubiese diferencias entre los
trabajos presentados por los alumnos. Evidentemente, el esmero, la presentación
e incluso las estrategias elegidas, demostrarían una vez más
la diversidad del grupo.
La primera la denominé: "Matemáticas con Leche, Transversalidad
Nutricional"(Roldán C., 1996). El producto elegido para la investigación
fue la Leche porque se trataba de un artículo alimenticio muy familiar
para ellos. Al menos, debería serlo. Por ello, consideré conveniente
hacer publicidad de su consumo diario. Se eligieron tres marcas diferentes
para su estudio y comparación.
Cada alumno preparó tres hojillas, una para cada marca de leche.
En esas hojillas aparecían seis casillas numeradas desde el cero
hasta el cinco. Cuando, por ejemplo, terminaban una degustación,
marcaban el valor del sabor de esa leche según les dictaminasen
sus paladares respectivos. El 0 correspondía a insipidez manifiesta
y el 5 a sabor óptimo. Obviamente, la prueba de sabor se realizó
sin que los alumnos conociesen la verdadera marca del producto que estaban
consumiendo. Nosotros las denominamos X, Y y Z.
Se formaron varios grupos de trabajo. Recogieron todos los resultados del
sabor para cada una de las marcas e hicieron el recuento según los
valores obtenidos. Finalmente, llevaron esos resultados a unas tablas (una
por cada marca) en las que cada leche aparecía con las frecuencias
absolutas correspondientes según las valoraciones posibles establecidas.
Otros alumnos recibieron esas tablas y con ellas pudieron proceder a calcular
las medidas de centralización y dispersión habituales en estadística
elemental: media aritmética y desviación típica. La
media aritmética del sabor de cada leche se tomó como valor
estándar del sabor de la misma y la desviación típica
sirvió como medida del grado de representatividad de esa media. Con
estos cálculos el grupo-clase pudo conocer cuál fue la leche
proclamada cuantitativamente como la de mejor sabor. Lo cierto fue que recayó
sobre una marca no anunciada en TV.
Quedaban por despejar dos incógnitas: por un lado, la leche de mayor
calidad (que en principio no tenía porqué coincidir con la
de mejor sabor), y por otro, la de mejor relación calidad-precio.
Ahora el problema consistía en definir matemáticamente la
calidad. Es decir, en asignar un número a la misma. Esta interesante
cuestión suscitó acalorados debates entre los participantes.
Sucede de hecho en la vida cotidiana que se utiliza con frecuencia y de
forma bastante imprecisa el concepto de calidad de un producto. Por lo general
los vendedores abusan del término sin saber responder con precisión,
porqué la calidad de un producto supera a la de otro. Es más,
en numerosas ocasiones la respuesta es que las marcas hay que pagarlas.
Pero una marca muy popular no conlleva necesariamente una calidad superior
a la de otra menos conocida. Esta es la clave de la cuestión.
Nosotros llegamos a una definición de calidad de la leche basada
en los valores nutricionales de la misma y que aparecen normalmente reflejados
en el propio envase: proteínas, hidratos de carbono, valor energético
y grasas. Como el lector habrá imaginado, también se incluyó
el valor de sabor. El resultado fue una sencilla fórmula matemática
equilibrada a la que no había más que introducir los datos
oportunos.
Es así como se obtuvieron las calidades de las tres marcas de leche
investigadas aunque todavía bajo el disfraz de X, Y, y Z. Como los
precios eran conocidos, el resultado final lo presentaron los alumnos en
base a una tabla como la siguiente:
| leche X | leche Y | leche Z |
| precio (pta/l) |
| sabor |
| calidad |
| calidad/precio |
BIBLIOGRAFÍA:
- Biasutto G. M.A. (1996): "Publicidad y estrategia docente", Revista de medios de comunicación y educación "Comunicar", Huelva.
- Cordero R. (1994): Publicidad, con los pies en la tierra, Buenos Aires, Deusto.
-Pino del, A. (1991): La cara oculta de la publicidad, Madrid, Editorial de las Ciencias Sociales.
- Roldán C. I. (1996): "Matemáticas con Leche. Transversalidad Nutricional", SUMA (Revista de la Federación Española de Sociedades de Profesores de Matemáticas), Zaragoza, nº 22, 79-82.
- Roldán C. I. (1996): "Análisis y elaboración de Anuncios Publicitarios para el trabajo con estudiantes", Actas de las II Jornadas sobre Medios de Comunicación, Recursos y Materiales para la Mejora Educativa. C.M.I.D.E. y S.A.V. Sevilla.
- Roldán C. I. (1997): "Criterios para seleccionar los cereales del desayuno", C.E.P. de Sevilla, Asesoría de Matemáticas (en prensa).
- Roldán C. I. (1997): "Publicidad y Educación", Revista Diálogo nº 207, Sevilla.
- Roldán C. I. (1997): "¿Hacemos publicidad los profesores?", Publicación del Grupo Comunicar (Colectivo Andaluz para la Educación en Medios de Comunicación) , Sevilla (en prensa).
Artículo publicado en: "Comunidad Educativa. Revista de actualización
docente", Instituto Calasanz de Ciencias de la Educación, Madrid,
noviembre 1997, 23-26. Se ruega referencia completa en caso de publicación
total o parcial del mismo .