Inmaculada Sánchez Galiano
Doctorando de la Universidad de Sevilla
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MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN EL SISTEMA EDUCATIVO

La presencia de los medios de comunicación en el desarrollo cotidiano de nuestras vidas es, hoy en día, un hecho constatable. Su influencia en nuestros comportamientos y hábitos es algo innegable. Todos los estudios de opinión coinciden en indicar los elevados porcentajes en el tiempo de exposición ante los mensajes televisivos y ante las nuevas tecnologías, como es el caso de Internet. Un último estudio realizado por el IESA de Andalucía, Instituto de Estudios Avanzados de Andalucía y presentado a la opinión pública a finales del mes de Noviembre de 1997, pone de manifiesto que el medio más consumido por los andaluces es la televisión. En encuestas realizadas a Enero de 1997 un 78,9% declara ver las noticias por televisión todos los días. El medio menos consumido es el periódico, sólo un 16,5% afirma leerlo todos los días y un 39.0% no lo lee nunca. La radio es consumida por un 39,7% de andaluces todos los días. Reproduzco la tabla comparativa sobre el consumo de la información en diversos medios, elaborada por IESA de Andalucía en su estudio sobre la Evolución de la Opinión Pública en Andalucía 1978/1997

TABLA 32

¿Con qué frecuencia lee Vd. Los periódicos de información general? ¿Con qué frecuencia escucha las noticias en la radio? ¿Y con qué frecuencia ve las noticias en la televisión?


CIS

NOV/1992

Periódicos

IESA-A
ENE/1997
Periódicos
CIS
NOV/1992
Radio
IESA-A
ENE/1997
Radio
CIS
NOV/1992
Televisión
IESA-A
ENE/1997
Televisión
Todos los días 17,6% 16,5% 39,4% 39,7% 71,4% 78,9%
Tres días a la semana 12,6% 11,8% 17,4% 14,4% 15,4% 13,2%
Una vez a la semana 12,9% 13,2% 8,0% 7,3% 3,2% 2,8%
Muy raramente 21,1% 19,3% 19,7% 15,7% 6,6% 3,5%
Nunca 34,1% 39,0% 14,3% 22,6% 3,0% 1,4%
N.C 1,6% 0,4% 1,2% 0,2% 0,4% 0,1%
TOTAL 100% 100% 100% 100% 100% 100%


Estos datos son significativos del alto consumo televisivo de la población, unido a falta de confrontación de opinión en otros medios. Siempre se señala a los niños y jóvenes como la parcela de la población más afectada por estos mensajes. Son los que más preocupan por encontrarse en un proceso formativo. La educación no es sólo un fenómeno que podamos restringir a las escuelas, en ella interviene numerosas variables. El contexto y el ambiente de desarrollo nos va conformando unos hábitos y unos conocimientos.

Hace apenas unos días, hemos podido seguir en la prensa, cómo numerosos intelectuales y profesionales de los medios de comunicación españoles firmaban un manifiesto contra la "telebasura". Una declaración de intenciones mas que intenciones declaradas, pues poco parece haber cambiado la televisión desde sus firmas. El éxito medido según los porcentajes de share y la audiencia sumada en miles, es el único idioma comprensible para los programadores. No se trata de criticar esta actitud, muy justificada en el actual sistema económico donde se sustenta. La televisión, al igual que cualquiera de las nuevas tecnologías son sistemas muy caros y la inversión errónea se paga con la pérdida de muchos millones. De esta manera se explica el círculo vicioso en el que audiencia-espectador/televisión-programadores justifican su existencia.

Con sólo examinar la actual programación televisiva es fácil dislumbrar que nada de lo que se emite tiene un óptimo grado educativo o formativo. Podemos concluir que este vehículo de masas, porque llega de una forma instantánea a millones de seres, no se utiliza en bien de una formación más justa. Sin embargo, podemos delimitar la parte de responsabilidad que recae sobre cada uno.

Primero partamos del hecho de que la formación y el conocimiento se consiguen con esfuerzo, por tanto, debe existir una actitud activa por parte de quien desea obtenerlo. Este planteamiento choca con la pasividad que fomenta el medio televisivo. Aceptar la necesidad en el receptor de una actitud activa y reflexiva, es cuestionarse si la televisión es el medio más adecuado para ello. Sin embargo, su capacidad aglutinadora y de inmediatez son muy atractivas para el proceso educativo. Por lo que lejos de descartarla como vehículo educativo, está la posibilidad de realizar verdaderos programas educativos, siempre avanzando e investigando en un uso pedagógico de la imagen.

En segundo lugar, demos paso a la necesidad de conocer cómo se fabrican y construyen los mensajes de los medios de comunicación. Un conocimiento interno del ritmo de trabajo en los medios de comunicación, del planteamiento y de la gran capacidad de síntesis necesaria para presentar la realidad, nos acercaría más adecuadamente a una visión desmitificada del poder de la imagen. Dentro de los mensajes audiovisuales destaca el gran poder persuasivo de la publicidad, una imagen con fines comerciales, o los valores transmitidos a través de las teleserie, que de alguna forma vienen a rellenar la necesidad del ser humano de que le cuenten historias y le entretenga.

Es un uso desmesurado y único de estos medios lo que provoca la alarma, es la omnipresencia de sus mensajes lo que nos hace reflexionar sobre la necesidad de estudiarlos y analizarlos. Como todo, una visión inteligente no debe ser dañina. ¿y qué sería una visión inteligente?

Primero acercarnos a estos mensajes sabiendo que se trata de una construcción, por tanto es una visión parcelada de la realidad.

Segundo, dicha visión parcelada es fruto de una perspectiva que hemos de averiguar.

Tercero, darnos cuenta de la gran cantidad de mensajes, de informaciones.

Cuarto, parte de toda esta gran cantidad de mensajes en muchos casos aparecen descontextualizados por lo que no llegamos a tener una visión exacta de todas las variables que intervienen en el mismo.

Quinto, analizar el desasosiego que esta gran cantidad de mensajes puede provocar en nuestro estado de ánimo. No dejar de vivir y experimentar las cosas por uno mismo, condicionado por lo que se nos ha dicho.

Sexto, intentar conocer otros modelos diferente a los existentes, otras formas de vida.

Octavo, actuar en consecuencia y apagar el televisor ante actitudes que atenten contra nuestros valores. Podemos siempre hacer uso de nuestro poder, no debemos olvidar que ese concepto abstracto y cuantitativo que llaman audiencia está formado por la suma de actitudes personales ante el televisor.

Juan Carlos Tedesco en su libro El Nuevo pacto educativo (Anaya, Madrid, 1995) nos plantea la dificultad del actual sistema educativo por adaptarse en sus contenidos y formas a los actuales cambios sociales, económicos y culturales. Unos cambios que nos afectan en su gran mayoría debido a los nuevos procesos en la transmisión de información. Las Nuevas Tecnologías alentan la más rápida y mayor transmisión de información. Nos acercan el espacio y el tiempo, casi lo hacen desaparecer, la inmediatez es un fin en si misma y se valora como mejor todo aquel aparato que más rápido procese la información. Por tanto, nuestra relación con el espacio y el tiempo está cambiando. La escuela como institución a través de la cual transmitimos una serie de contenidos para la socialización de los individuos comienza a quedarse obsoleta y su discurso no puede competir con el discurso de los medios de comunicación.

No obstante, la crisis del sistema educativo queda justificada en la crisis general de la sociedad. Tal vez, más que crisis podríamos entenderlo como la transición ante nuevos planteamientos de organización sociales, económicos y políticos.

Como grandes pilares sobre los que se sustenta la organización social tendríamos el modo de producción, los medios con los que se transmite la informacion, y la definición política de dicha sociedad. Tres aspectos muy relacionados entre sí a partir de los cuales podemos definir una sociedad u otra. Si analizamos cada uno de estos puntos, en una visión global de la actual situación española nos daremos cuenta que, en el modelo democrático capitalista de los paises desarrollados de occidente, el modo de producción se encuentra en actual cambio impulsado por las distintas formas de comunicación. Obviamente ello demanda otro tipo de trabajador y de servicios. A su vez, el uso de las mismas y el conocimiento de sus procesos lleva a establecer desigualdades sociales cruciales para entender los movimientos sociales con los que se agita la sociedad del bienestar, alto índice de paro.

La mente humana necesita de un periodo de adaptabilidad. En tiempo de transformaciones las diferencias sociales son más acusadas. Es fruto de la formación y de la inversión adecuada en nuevas tecnologías lo que permite a unos sectores y no a otros seguir el ritmo frenético de los cambios.

¿Cuál es la solución para vencer este mal? Yo propongo que la formación. Un país no debe escatimar en educación. Desde el conocimiento siempre se entiende mejor todo lo que nos pasa.

El actual sistema educativo español, a partir de la reforma introducida por la LOGSE, contempla una serie de asignaturas donde se desarrollarán contenidos sobre los medios de comunicación. Se trata de asignaturas optativas que suman pocas horas, con respecto al computo total del resto de asignaturas. Sin embargo, hemos de preocuparnos por cómo se van a desarrollar los contenido de dichas asignaturas. Los temarios expuestos en las bases curriculares son extensos y muy ambiciosos. Por ello, son asignaturas que pueden abarcarse desde muchas perspectivas dependiendo de la formación del profesorado. ¿Y quién va a ser o quién está siendo el profesorado de estas asignaturas? Para el bien del alumnado se debe aunar criterios en el desarrollo de las mismas y exigir la presencia en el sistema educativo de Licenciados en Comunicación Audiovisual, preparados para el fin de enseñar a comprender los medios de comunicación.