EL RESPLANDOR
FICHA TÉCNICA
Título original: The Shining. Producción: Hawk Films/Peregrine para Warner Bros, 1980. Productores asociados: The Producer Circle Company, Robert Fryer, Martin Richards, Mary Lea Johnson. Productor: Stanley Kubrick. Jefe de producción: Douglas Twiddy. Productor ejecutivo: Jan Harlan. Director: Stanley Kubrick. Guión: Stanley Kubrick y Diane Johnson, basado en la novela de Stephen King. Fotografía: John Alcott en eastman. Música: Wendy Carlos (The Shining), Rachel Elkind (Rocky Mountains), György Ligeti (Lontano), Béla Bartok (música para cuerda y percusión), Krzysztof Penderecki. Sonido: Ivan Sharrock, Richard Daniels. Montaje: Roy Lovejoy. Ayudante de dirección: Brian Cook, Terry Needham, Michael Stevenson. Vestuario: Milena Canonero. Estudios: Warner Brothers. Duración original: 145 minutos. Duración: 120 minutos. Intérpretes: Jack Nicholson (Jack Torrance) Shelley Duvall (Wendy Torrance), Danny Lloyd (Danny Torrance), Scatman Crothers (Halloran), Barry Nelson (Stuart Ullman), Philip Stone (Delbert Grady), Joe Turkel (Lloyd), Anne Jackson (Doctor ), Tony Burton (Larry Durkin), Lia Beldam (la mujer joven del baño), Billie Gibon (la mujer vieja del baño), Barry Dennen (Watson), Lisa Burns y Louise Burns (las gemelas), Alison Coleridge (la secretaria de Ullman), Kate Phelps (la recepcionista del Overlook), David Baxt, Manning Redwood, Jana Sheldon, Norman Gay.
ARGUMENTO
Jack Torrance es un ex - profesor alcohólico que acepta el trabajo de vigilante del hotel Overlook en los largos meses de invierno en que éste permanece cerrado porque necesita dinero y tranquilidad para escribir un libro. A pesar de que es advertido de la mala suerte que corrieron los anteriores vigilantes, él se compromete a ello y poco a poco irá surgiendo un conflicto familiar marcado por la progresiva enajenación mental del cabeza de familia, la cual sólo se verá aliviada si consigue deshacerse de su mujer y de su hijo. El conflicto desatado entre el bien y el mal se verá colmado con un final terrorífico.
ELEMENTOS DE ESTUDIO
Me atrevo en el caso de un film como El Resplandor a entresacar una serie de factores relacionados con la sensación de terror que viene provocando en los espectadores desde su estreno hasta nuestros días. Sin embargo no pierdo de vista el hecho de que se trata de una película de culto que requeriría para su estudio una mayor profundidad de la que aquí hago uso. Nos conformaremos con una serie de apuntes clarificadores aunque breves.
EL COLOR
El color es uno de los elementos más significativos de esta película. Cada entorno está marcado por tonalidades distintas que confieren una atmósfera diferenciada para cada ambiente. Por ejemplo, el color rojo será uno de los grandes protagonistas de la película; deducimos que se trata del color de la muerte, que progresivamente irá introduciéndose en la trama hasta llegar a una explosión algo más que simbólica cuando sale la sangre del ascensor a borbotones y llega incluso a inundar el entorno. Ya desde el comienzo, cuando Jack va a entrevistarse con el encargado del hotel, las paredes están pintadas de un tono anaranjado que nos sobresalta. Por otro lado, tendríamos que destacar que hay ciertos personajes vestidos de rojo, como el propio Jack al final de la película, que viste una cazadora de color rojo oscuro o el pequeño Danny, que también va vestido de este color en ocasiones. Si consideramos que este color está asociado a la muerte, tendríamos que el niño se relaciona con ella durante toda la película, mientras que su padre llega al máximo de aproximación al final del metraje. En momentos como los de la explosión de sangre del ascensor que hemos citado anteriormente, tenemos la sensación de un estallido de vida que se escapa, que se mezcla con cada rincón y no tenemos ninguna posibilidad de aprisionarla. Es entonces cuando la muerte está más cerca y se hace manifiesta en toda su magnitud; así, cabe citar también las visiones del niño de las dos gemelas asesinadas por el padre, donde el color rojo es el que más nos solivianta.
Es este un dato importante a tener en cuenta; si recurrimos a la significación que tradicionalmente se le da a los colores en los medios audiovisuales, el rojo es el color que más altera el estado de ánimo del espectador y por eso no se puede abusar de él, nos causa repulsión y nos hace volver la cara. Por eso, escenas como aquellas en las que la pantalla está completamente inundada de rojo, en la que no distinguimos nada excepto sangre y rojo delante de nosotros nos parecen especialmente desagradables.
Por otra parte, decimos que cada habitación tiene una tonalidad de color predominante; por ejemplo, la cocina se caracteriza por los tonos blancos y grisáceos, las paredes de la planta de arriba son de tonos azulados intensos, el cuarto de baño en el que Jack se encuentra con el anterior mayordomo tiene las paredes y los lavabos de un rojo intenso con el valor anteriormente explicado, etc.
ESCENOGRAFÍA
El elemento más llamativo dentro de este apartado lo constituyen las dependencias del propio hotel Overlook, donde se encuentra enclaustrada la familia Torrance. Es un impresionante decorado construido gracias a miles de fotografías que el diseñador Ray Walker realizó en infinidad de hoteles de Estados Unidos y hacen de este el film más cerrado y claustrofóbico de Kubrick. Está constituido a partir de habitaciones descomunales, en las cuales parecen perderse las personas, quedan aisladas y solitarias. Además, es una mansión tan enorme, que nunca tenemos una concepción completa del espacio, y por tanto, nos imaginamos que siempre puede quedar algún rincón oculto en ella. Este es un factor importante a la hora de crear el miedo en el espectador, que siente que en cualquier momento puede aparecer un elemento desconcertante de alguna parte de la casa.
Ahora bien, la casa no sería nada sin la iluminación que la acompaña, que si en la mayoría de los films es un elemento importante, aquí tiene un protagonismo singular. Hay una cuidadísima atención a la atmósfera y la luz es usada como soporte de las "alucinaciones" de que Jack Torrance es víctima en su deambular por los pasillos y habitaciones del hotel. Decorados e iluminación se unen y se deja abierta la posibilidad de crear luz natural; por ejemplo, todas las grandes lámparas que se ven en los interiores habían de tener una instalación eléctrica muy especial, cada luz debía estar diferenciada, en todos los interiores del hotel se buscó ese efecto. La luz del día por las ventanas se consiguió con unos "backings" traslúcidos de cien metros de longitud y veinte de altura de modo que la luz suave que entra por las ventanas es como luz diurna natural, parece real, es como si hubiera un cielo artificial. La iluminación tuvo que estar integrada desde el comienzo en el diseño del decorado.
Así, la luminosidad del hotel irá progresivamente disminuyendo, según avanza el estado de locura de Jack, al mismo tiempo que inmiscuye al espectador en la cerrazón del entorno.
Sin embargo, dentro del propio hotel hay elementos de la escenografía puntuales que nos hacen temblar a lo largo de la película. Por ejemplo, la habitación 237. Permanece oculta al principio del film e irá progresivamente descubriendo su interior a medida que avanza la acción; primero vemos sólo la puerta, luego esta permanece entreabierta y más tarde llegaremos al interior de la misma, hasta el último rincón de ella, el baño, lugar donde se cometió el terrible asesinato de la mujer del anterior encargado. Este juego de ir descubriendo partes de una habitación que guarda un terrible secreto (del cual nos sentimos partícipes) se lleva a cabo gracias a las puertas, que constituyen un elemento importante en este caso.
Las puertas cobrarán importancia también en el resto de la película, sobre todo justo antes del desenlace. Jack, en su estado delirante, irá destrozando puertas para encontrar a sus posibles víctimas; son como pequeñas fronteras a atravesar para lograr su objetivo. Además, las restantes puertas de la casa dan paso a nuevas situaciones, a "mundos" diferentes: las puertas de la habitación 237, la puerta que está entreabierta y lleva a una habitación donde hay dos personajes no reales, la puerta que lleva al salón de la fiesta, etc.
Otro elemento de la escenografía muy importante sería el laberinto. En un principio se nos presenta como uno de los pocos espacios exteriores en los que se desarrolla la acción; sin embargo, la maqueta a tamaño reducido colocada en el salón introduce este elemento dentro de la mansión, algo que se verá reforzado por el pasillo de moqueta casi psicodélica que recorre Danny con su triciclo que nos hace ver que ese laberinto exterior también se apodera del interior. Es considerado como un símbolo del caos que se ha apoderado de la mente de Jack Torrance y en su interior se desarrollará la parte final de la película en una asfixiante persecución del padre hacia el hijo que inquieta al espectador por la descomposición que se hace del espacio y que le hace verse envuelto en la acción.
ELEMENTOS TÉCNICOS
Aparte de constituir el film más asfixiante de la plantilla de Kubrick, El Resplandor está considerado como el de mayor perfección técnica y el de un plan secuencial de la historia más elaborado. El limitado espacio vital en que Jack, su esposa Wendy y el pequeño Danny se mueven es aumentado por el cerco que la cámara de Kubrick va imponiendo gradualmente a los personajes. Así, desde un plano general con que comienza la película en el que vemos a un coche subir por una estrecha carretera en medio de altas montañas, que constituye una secuencia de una portentosa visualidad, iremos pasando a una abundancia de planos medios durante la primera mitad de la película, para llegar prácticamente a primeros planos en la última parte del film.
Sin embargo y a pesar de encontrarse inmersos en un espacio pequeño, el director consigue señalar a todas luces la soledad y aislamiento que se van apoderando de los tres miembros de la familia Torrance.
Además, debemos señalar la abundancia de travellings que siguen a los personajes durante los primeros minutos de la película, sobre todo cuando les muestran a la familia Torrance las dependencias del hotel, en un intento por dar una idea global del espacio y su magnitud.
Por otra parte, hay que destacar la abundancia de la profundidad del campo en los encuadres, que le sirve a Kubrick para señalar dos cosas: el alejamiento físico que poco a poco separa a Jack y Wendy, y la pequeñez de las figuras humanas dentro de la grandiosidad del Overlook, factor que ya hemos citado anteriormente.
Además, debemos destacar los encuadres a los que el director recurre frecuentemente, en los cuales se suele "cortar" los pies a los personajes en favor de dejarles aire por encima de la cabeza de una forma bastante antinatural. Esto puede deberse tal vez a un hecho que tiene que ver con el propio argumento de la película: Kubrick hace de esta historia una trama mucho más cerebral que la novela de Stephen King en la que está basada, eliminando, por ejemplo, toda la parte referente a la conversión de las estatuas de animales en figuras agigantadas y monstruosas. Así, con estos encuadres en los que predomina el espacio por encima del cerebro, lo más probable es que se ponga de relieve de forma visual esta característica del film.
Pero sin duda, una de las imágenes que mayor repercusión tuvo sobre el público del momento y que se convirtió en una escena clásica del cine de terror, es aquella en la que Danny recorre velozmente en triciclo los largos pasillos del hotel, y la cámara persiguiendo estos pasos parece deslizarse suavemente, apenas imperceptiblemente, con el solitario sonido de las ruedas sobre el pavimento o sobre la moqueta; se produce una singularísima suspensión de ánimo sobre el espectador, digna de entrar en cualquier antología del género, y que constituyen el punto álgido de una forma de hacer cine en el que los suntuosos travellings son la aplicación de un mundo personal no en el sentido de una búsqueda "moral", sino con el instrumento más eficaz de no acotar el encuadre, de no limitar un espacio al que se intenta siempre superar y dando así una visión lo más amplia posible de la realidad que convierte en ficción.
Debemos destacar también la utilización de los objetos como elemento consustancial al momento que viven los personajes, y destacamos aquí la panorámica que efectúa Kubrick en la cocina del hotel para hacer notar la presencia y ausencia de los cuchillos, otra vez las herramientas como arma de defensa o ataque ante el primitivismo de los instintos humanos.
Uno de los planos más impactantes de la película sería un contrapicado tomado desde los pies de Jack cuando este está encerrado en la despensa, que nos descoloca y nos hace sentir extraños ante esa visión. En un intento por presentar la enajenación mental que sufre el protagonista, este constituye uno de los planos más desconcertantes del film, ya que el punto de vista hace que no podamos identificarnos dentro de la pantalla en ninguna posición.
Por último, hay que destacar la abundancia de planos en los que se adopta un punto de vista "parcial", en el sentido de que no tenemos una concepción total del espacio o de los personajes porque se oculta parte de los mismos; por ejemplo, el plano que muestra al niño de espaldas y nos incita a temblar desde el mismo momento en que imaginamos cualquier cosa o aquel plano en que la puerta entreabierta de la habitación 237 no nos deja ver el interior de la misma. A partir de aquí confirmamos una vez más que lo oculto, lo imaginado resulta a veces más espeluznante que lo mostrado.
PERSONAJES
Jack Torrance. Para empezar es un ex profesor alcohólico, datos que ya nos ponen en antecedentes de lo que se puede dar a continuación. A partir de la aceptación del trabajo como encargado del hotel Overlook sufrirá un proceso de progresiva locura en el que se ve envuelto irremediablemente hasta ser embuido por completo. La ansiedad, lo extraño y lo fantástico se dan la mano gracias a las "alucinaciones" que sufre este personaje a lo largo y ancho de la gran mansión. La única remisión posible para él es asesinar a su mujer y a su hijo y colmar así una estratagema que se ha ido forjando en su mente.
En principio, es el personaje más terrorífico de la película. Su sola visión ya nos produce escalofríos; interpretado por Jack Nicholson, este personaje juega con el favor del físico del actor, muy acertado para este tipo de papeles maquiavélicos. Es en su mente donde se gesta toda la locura y el exterior queda ajeno a este estado, por lo tanto es él quien nos provoca terror. Sin embargo, al final de la película, Wendy también verá todos los personajes que su marido ve y ese estado mental se ha trasladado por tanto al exterior.
Su muerte al final del film hará de este acontecimiento más que un alivio un nuevo motivo de repulsa al ver a Jack congelado en ese horrible plano en la nieve.
Wendy Torrance. Es la mujer de Jack y un personaje muy maltratado en la película. Su carácter frágil la hace aparecer como una necia en la pantalla, algo que se ve aumentado por el terrible doblaje que dirige Carlos Saura en España para la versión en castellano. Su voz hace inverosímil cualquiera de sus afirmaciones y parece permanecer completamente al margen de lo que le ocurre a su marido y de los presentimientos que tiene su hijo.
Constituye ese contrapunto al personaje de Jack que hace que este último adquiera aún más fuerza. Es tan débil que a pesar de luchar por sí misma y por su hijo, acabará poniendo a este en peligro de forma involuntaria y no podrá hacer nada en esa lucha entre padre e hijo que se desarrolla al final de la película.
Danny Torrance. Es el hijo de Jack y Wendy Torrance. Es un chico de unos ocho años y de cualidades muy especiales. Tiene una cualidad que casi desconoce, el "shinning", que le hace tener una sensibilidad especial para presentir la muerte e incluso saber cosas de forma extrasensorial. Él materializa este don en un amigo, Doc, que vive en su boca y "le dice" cosas antes de dormir.
A lo largo de la película irá presintiendo cada vez más cerca el próximo asesinato que su padre estará dispuesto a cometer para acabar con él y con su madre. Una lucha contra su padre en el laberinto constituye el clímax de la acción, de la que saldrá victorioso.
EL SONIDO
Como ya se ha apuntado anteriormente, la versión en castellano tiene la enorme deficiencia que constituye un pésimo doblaje. Si tenemos en cuenta y como venimos diciendo, un género como el terror no es eficaz si no se conjugan todos los elementos que intervienen en él y el sonido es uno de los más importantes, tenemos aquí una anulación de las labores interpretativas de los actores y distanciando al espectador, que no da crédito a lo que está escuchando.
Sin embargo y a pesar de que no conseguimos olvidarnos de este handicap a lo largo de toda la película, no por ello podemos dejar de reseñar la presencia de la música, que adquiere una especial relevancia en el conjunto del film. Sólo está presente para marcar las situaciones límite de los personajes, para conducir en cierto modo al espectador y llevarlo por el metraje de la película para mostrarle cuáles son los momentos en los que debe tener miedo. Así, por ejemplo, en los instantes en los que se acerca alguien a la habitación 237, la música predispone al espectador a encontrar algo terrorífico, que lejos de tranquilizarlo, consiguen ponerlo aún más nervioso.
Sin embargo, la música de Bartok, Ligeti o Penderecki consigue al final su intención auténtica de acompañamiento musical al maravilloso movimiento de la cámara en estas escenas en la que siguiendo los pies del muchacho en su desesperada búsqueda de la salida del laberinto se ofrece una conjunción espléndida entre imagen y música para expresar los sentimientos de terror y angustia que el film logra en esos instantes.