Literatura Universal Contemporánea

Prof. Manuel Ángel Vázquez Medel

Comentario de texto

Ricardo Reis

SEGUE o teu destino, SIGUE tu destino,

Rega as tuas plantas, riega tus plantas,

Ama as tuas rosas. ama tus rosas.

O resto é a sombra El resto es la sombra

De árvores alheias. de árboles ajenos.

A realidade La realidad

Sempre é mais ou menos es siempre más o menos

Do que nós queremos. de lo que queremos.

Só nós somos sempre Sólo nosotros somos siempre

Iguais a nós-próprios. iguales a nosotros mismos.

 

Suave é viver só. Suave es vivir solo.

Grande e nobre é sempre Grande y noble es siempre

Viver simplesmente vivir simplemente.

Deixa a dor nas aras Deja el dolor en aras

Como ex-voto aos deuses como exvoto a los dioses.

 

Vê de longe a vida Ve de lejos la vida.

Nunca a interrogues No la interrogues nunca.

Ela nada pode Que ella nada puede

Dizer-te. A resposta decirte. La respuesta,

Está além dos Deuses. más allá de los Dioses.

[Introducción]

Nos encontramos ante una Oda inequívoca de Ricardo Reis, el heterónimo clásico ("latinista por educación ajena y semihelenista por educación propia") de Fernando Pessoa (1888-1935). Reis fue amigo de Álvaro de Campos y discípulo de Alberto Caeiro -sol y centro del universo heteronímico pessoano, como dijera Octavio Paz- aunque nunca llegó a conocerlo. En la biografía que para él creó Pessoa hay unos pocos rasgos significativos: nacido en noviembre de 1897 en Oporto, se educó con los jesuitas y estudió medicina (la ejerció en Brasil, donde se exilió en 1919 por sus convicciones monárquicas). Pessoa no le fijó año de muerte a este heterónimo que intuyó ya en 1912, al intentar escribir poemas paganos en verso libre, que nació formalmente como escritor, tras el maestro Caeiro en junio de 1914 (aunque Pessoa también habla del 29 de enero de dicho año) y que llegó a firmar su última oda en noviembre de 1935, sólo diecisiete días antes de la muerte de su creador. Según José Saramago, volvió a Portugal desde Brasil a bordo del Highland Brigade.

Si apenas disponemos de unos trazos biográficos (incluso físicos: Reis es un poquito más bajo que Caeiro, que era de estatura mediana, y más fuerte -pues el maestro murió tuberculoso), su universo creativo es inconfundible, como evidenciaremos a partir de la lectura del poema. Resultado de la reacción contra los excesos del arte moderno, neoclásico "científico" y epicúreo triste, Reis proclama la necesidad de que cada cual viva su propia vida, alejado de los demás, buscando lo que le agrada y le place, sin perseguir placeres violentos ni huir del dolor. La búsqueda de la calma y la tranquilidad, la abstención de todo esfuerzo y actividad inútil, se enmarcan dentro de un paganismo que renueva la creencia real en los dioses de la Grecia antigua, admitiendo a Cristo como un dios más. En cuanto a su estilo, Pessoa, que pensaba que Caeiro escribía mal el portugués y Campos razonablemente, pero con lapsos, reconocía que Reis escribía mejor que él, aunque con un purismo que consideraba exagerado. En efecto, los arcaísmos léxicos y sintácticos (hipérbatos), las alusiones clasicistas, la búsqueda de una rara perfección formal (siguiendo la senda de Horacio) caracterizan el estilo de Reis. En él la novedad ya no es un valor -como en su heterónimo futurista Campos- porque "debe haber en el poema más pequeño de un poeta algo en lo que se note que existió Homero. La novedad en sí misma nada significa, si no hay en ella una relación con lo que la precedió. Ni siquiera hay novedad si esa relación no existe". No es casualidad que Reis, el heterónimo menos frecuentado y apreciado del universo poético de Pessoa, comience a ser más leído y valorado en este horizonte posmoderno actual al que preocupa menos la novedad y más la belleza y la densidad expresivas, vengan de donde vengan.

 

[Análisis de la expresión: métrica, figuras, estilo]

Esta Oda de Reis, más ligera en la expresión que otras más clasicistas de endecasílabos y heptasílabos, está constituida por cuatro secuencias estróficas (de cinco versos de seis sílabas cada una). No tiene una estructura prefijada de rimas, pero no faltan las asonancias:

rosas- sombras (o-a) (I, 3-4) menos- queremos (e-o) (II, 2-3)

sempre- simplesmente (e-e) (III, 2-3) interrogues-pode (o-e) (IV, 2-3)

La traducción española pierde algunos de estos valores métricos, rítmicos y de rima del original. La lengua portuguesa funciona de modo muy parecido a la española a los efectos de la versificación. Observamos, por ejemplo, sinalefas en "Segue_o", "Grande_e", "Está_além", etc... Hay que recordar, con todo, que los versos decasílabos y hexasílabos del portugués corresponden al endecasílabo y al heptasílabo españoles. Ya criticaba el heterónimo Campos el uso de las odas sáficas o alcaicas, por ejemplo, por entender que someter la expresión a dos versos más largos y a otros dos más breves constituía una servidumbre.

Los versos tienen un marcado sentido musical, con acento en la penúltima (quinta sílaba), que constituye el eje rítmico fundamental, y que organiza las dos secuencias básicas del ritmo:

´_ _ ´_ _ ´_ _ (1ª, 3ª, 5ª) Sem- pre é- mais- ou- me- nos

_ ´_ _ _ ´_ _ (2ª, 5ª) Vi- ver- sim- ples- men- te

 

Aquí la simplicidad del mensaje ha encontrado un verso sencillo como cauce de expresión. Pero hay interesantes recursos creativos:

Paralelismos: vv. 1, 2, 3, con la misma secuencia básica verbo + posesivo + sustantivo. Intensifican esa invitación a vivir sencillamente conforme a nuestro destino.

Proyecciones metafóricas, que nos remiten, sin negarlo, mas allá del plano real. Regar las plantas, amar las rosas, "la sombra de árboles ajenos" adquieren a la vez otro significado poético que captamos con facilidad.

Comparación: "Deixa a dor nas aras/ Como ex-voto aos deuses". El procedimiento subraya el carácter sacrificiar del dolor, que se entrega sobre el altar (ara) de los dioses.

Personificación de una vida que se nos propone contemplar desde lejos, no interrogarla, puesto que nada nos puede decir.

Encabalgamiento: Ela nada pode / Dizer-te. El procedimiento subraya esa impotencia de la vida ("Ela nada pode") ante la respuesta que demandamos.

La propia estructura del verso dificulta otros procedimientos que encontramos en poemas con versos más largos (hipérbaton, zeugma, quisamos, etc.), pero que aquí están ausentes.

[Análisis del contenido]

Aunque el significado del poema es bastante transparente, y cruza con cierta continuidad desde el principio hasta el final, las cuatro unidades métricas estructuran y articulan cuatro momentos de la reflexión.

Hemos de comenzar indicando que el "yo" poético implícito, se dirige a un "tú", creando un espacio dialógico caracterizado por la intimidad. El lector ocupa ahora el lugar de ese "tú" implícito en el poema, y recibe las indicaciones o recomendaciones que se nos ofrecen con la utilización de un sentencioso imperativo (segue... rega... ama... deixa... vê...).

I. En la primera estrofa encontramos la perfecta expresión del epicureísmo de Reis: no podemos ni debemos oponernos al destino. Cada cual debe cumplir su propio hado. Aquí la palabra destino está marcada de todo el sentido trágico del fatum clásico, que tan bien conecta con la idiosincrasia portuguesa que ha denominado, precisamente, a su expresión musical más característica, fado. Buen ejemplo de cómo el neoclasicismo de Reis no sólo no está reñido, sino que realiza esa voluntad de Pessoa de impulsar un espacio propio para la creación literaria en Portugal (que desarrolla a través de aspectos como el sebastianismo y las profecías de Mudarra, el Quinto Imperio o el saudosismo).

Ya hemos indicado la potencialidad metafórica de cada una de las palabras del poema: el destino es concebido como un camino o el curso de un río que es preciso seguir, y ante el que es inútil resistirnos. En aceptar el destino (disfrutando de los placeres que proporciona y sufriendo el inevitable dolor) consiste el núcleo mismo de la sabiduría epicúrea. La vida es concebida como jardín; las flores y especialmente las rosas son signos de ella, en lo que tienen de efímero, pero también de plenitud y de belleza. Aquí se subraya cierto aspecto individualista, de acogida, alimentación y amor a lo que ha sido reservado para nosotros: o teu destino, as tuas plantas, as tuas rosas. Todo lo demás, por ello, es sombra de árboles ajenos. Aquí la sombra aparece como signo de irrealidad, de lo que no tiene consistencia y se desvanece.

II. La segunda estrofa proclama, básicamente, la diferencia entre "la realidad y el deseo", por decirlo en términos cernudianos: la realidad siempre es más o menos de lo que queremos. Por ello es ese deseo, ese querer -el que nos lleva a pedir a la realidad más (o menos) de lo que nos ofrece- el que ha de ser desactivado. Se trata de una inquietud que entronca, en el marco de la modernidad, con el pensamiento schopenhaueriano y con su idea del mundo como voluntad y como representación. Se proclama aquí el principio de la propia identidad (mismidad): "Sólo nosotros somos siempre iguales/ a nosotros mismos", porque todo en torno cambia, se transforma, sigue el curso inexorable de una realidad en constante mutación, abocada a la muerte (tema que aquí no se explicita, pero muy presente en las Odas de Reis) y regida por el destino.

III. El individualismo que comporta el pensamiento epicúreo es proclamado al comienzo de la tercera estrofa, con la contención que se reclama para el sentimiento: "Suave es vivir solo". Pero también la grandeza y nobleza que existe en la simplicidad. Ni siquiera el dolor ha de incomodarnos o romper esta suavidad de la vida solitaria y esta simplicidad: se ofrece como un exvoto a los dioses.

IV. Finalmente, se insiste en la distancia con que la vida debe ser contemplada, más que vivir en el tráfago de ella (como a veces proclama su poeta antitético, el futurista Campos). No se trata de buscar sentido (recordemos en esta dimensión al maestro Caeiro): no se debe interrogar la vida, porque ella no nos contestará, porque la respuesta está incluso más allá de los Dioses.

Es evidente que junto con la recusación de la metafísica (pues no se trata de interrogar ningún más allá de las cosas, sino de disfrutar sin grandes pasiones el aquí y ahora) un toque de neopaganismo caracteriza el poema. Recordemos que Reis mismo opone su idea de los dioses paganos (representación de la fijación abstracta del objetivismo) a la de su maestro Caeiro quien, en su objetivismo absoluto y su sensismo, consideraba que los dioses paganos eran una deformación del paganismo.

 

[Conclusión]

"Un poema -decía Reis- es la proyección de una idea en palabras a través de la emoción. La emoción no es la base de la poesía; es tan sólo el medio del que la idea se sirve para reducirse a palabras". A través del poema comprobamos la realización de esta poética.

Fernando Pessoa se presenta ante nuestros ojos como esa figura gigante que no sólo contribuyó decisivamente a la aclimatación en Portugal de las tendencias literarias europeas y de las vanguardias (orfirmo, futurismo, cubismo, surrealismo); que no se conformó con añadir otras tres orientaciones nuevas (paulismo, sensacionismo, interseccionismo)... sino que creó todo un universo literario nuevo. La heteronimia en él si no un fenómeno nuevo y desconocido, sí alcanza una radicalidad desconocida. El drama em gente, que pone en juego poetas íntegros con su cosmovisión y su estilo propio, nos regaló, sobre todo -ademas del Pessoa ortónimo- a Caeiro, Campos, Reis. Al crear poetas tan distintos ha permitido que los tiempos de la posteridad puedan aproximarse a unos u otros con distinta intensidad. Hoy, tal vez, estamos en mejores condiciones de apreciar a Ricardo Reis que tan sólo hace unas décadas.