LA EDUCACIÓN ES LA VÍA PRINCIPAL DE ENRIQUECIMIENTO DEL SER HUMANO
(ENTREVISTA CON D. FRANCISCO AYALA)
Manuel Ángel Vázquez Medel
Hoy, viernes 17 de enero de 1997, rompiendo el pronóstico de intensas lluvias, el invierno madrileño nos regala una soleada mañana. En su piso de Marqués de Cubas nos acoge D. Francisco Ayala, lleno de vida y de nobles afectos. Dentro de dos meses cumplirá noventa y un años, que afrontará con una propuesta renovada de candidatura al Premio Nobel de Literatura. En el calendario más inmediato, la próxima semana recibirá la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes, a la vez que presentaEl rapto, El escritor y el cine, En qué mundo vivimos y De mis pasos en la tierra. Recientemente ha sido investido Doctor honoris causa por la Universidad de Toulouse. En Francia, la lectura de su novela Muertes de Perro es obligatoria en el temario para la Agregación en Letras de Instituto. Ayala ha conseguido alcanzar en vida la consideración de clásico: modelo digno de imitación. Andalucía le ha reconocido en diversas ocasiones con distinciones que se añaden al más alto reconocimiento que puede tributarse a un escritor en nuestra lengua: el Premio Cervantes de Literatura (1991). Sin embargo, es mucho lo que queda por hacer para difundir su obra; para situar en el lugar que le corresponde a uno de los primeros escritores de toda la historia de la literatura española. Tal es el propósito del Seminario Francisco Ayala de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Sevilla, que desarrolla sus actividades en estrecha colaboración con la Universidad de Granada. Uno de los objetivos fundamentales, para 1997, es impulsar el conocimiento de la obra de Ayala en el aula, y es posible que contemos para ello con una exposición itinerante. Para alcanzar con éxito esta tarea es fundamental la colaboración de los profesores de lengua y literatura, de filosofía, de arte y de ciencias sociales. Este encuentro con Ayala tiene también, como objetivo, acercarnos a un perfil de excepcional talla ética y estética.
Comenzamos la entrevista. A través de ella conoceremos mejor algunos de los apectos fundamentales del pensamiento ayaliano y sus implicaciones educativas.
Durante buena parte de su vida -y usted ha demostrado una lúcida conciencia de ello- la imagen que de Vd. ha tenido la sociedad española (también la latinoamericana) ha sido parcial: bien la de un sociólogo y ensayista social y político, bien la de un escritor de ficción. En el prólogo de 1949 a La cabeza del cordero, en el que afirma "yo no hago carrera literaria" reconoce: "He procurado substraerme al encasillamiento; he desdibujado adrede una y otra vez mi perfil público". ¿Hasta qué punto todo ello ha perjudicado su reconocimiento? ¿En qué medida ha cambiado esta situación en los últimos años?
En lo que se refiere al reconocimiento público, éste ha venido, y ha sido bastante más que suficiente. Casi siempre el reconocimiento público rebasa el mérito. A veces basta que una persona aparezca en televisión y diga una patochada para que se haga famosa. Yo he sido siempre reticente a este tipo de reconocimientos porque lo que me ha importado verdaderamente ha sido la creación literaria. Eso ha sido para mí lo principal y, en ese aspecto, la satisfacción me la da el hecho de haber concluido una obra, haberla publicado, y que haya algunas personas -quizás no muchas- que la hayan percibido plenamente. Es decir: que la han entendido y que han simpatizado emocionalmente con el contenido de esa obra.
Los premios y reconocimientos tienen su valor; tienen gran importancia social, pero para mí no son lo esencial, no son lo principal.
En otro aspecto, he tenido la fortuna de participar en la tarea de intentar entender el mundo en que vivimos. En ese terreno sí me importa mucho la repercusión que tenga lo que yo diga. Y estoy satisfecho de que han tenido una repercusión considerable incluso opiniones que van pasando con el tiempo.
La obra de creación poética, de creación literaria ahí está: para siempre, con lo que valga. Pero la interpretación de la realidad histórica va pasando conforme pasa el tiempo, y aquello que se dice o que se ve, al cabo de diez o quince años -con el ritmo tan rápido que lleva la historia que estamos viviendo- ha perdido si no su sentido, sí su interés. Ha perdido el interés actual...
Sin embargo, a mi parecer, hay tres factores que hacen peculiar su intervención en la comprensión de la realidad presente: en primer lugar, su estilo, la extraordinaria calidad de su discurso verbal; en segundo lugar, el hecho de que Vd, aborda el análisis de la realidad presente desde un concepto esencial de lo humano que permanece; finalmente, el valor mismo de su testimonio como una opinión privilegiada del tiempo que le ha tocado vivir.
Tal vez sea así como Vd. dice... Veamos: en cuanto al estilo, el escritor debe escribir bien. Yo digo de broma que tal vez el hecho de que mi Tratado de Sociología esté bien escrito sea un defecto para algunos profesores de Sociología... Yo escribo como un escritor. No a lo que salga...
En cuanto a lo segundo, a mi visión de lo humano, yo siempre me he definido como liberal. Pero como a la palabra liberal se le da toda clase de contenidos, desearía dar a entender en pocas palabras mi liberalismo. Yo pienso que lo básico es el hombre, el sujeto: yo, y los demás "yos" que me rodean. Eso es para mí lo esencial.
Sin embargo, en el trato humano -parece inevitable- nos servimos del prójimo: lo utilizamos como objeto. Hay que tratar de tener conciencia de que -cuando eso sucede- es por estricta necesidad y hay que hacerlo con el respeto máximo al prójimo... Es una fatalidad de la condición humana que nos tengamos que utilizar unos a otros como también utilizamos, por ejemplo, a los animales...
A partir de ese concepto básico de consideración y de respeto al prójimo (y de respeto a uno mismo, para empezar), el ideal de la organización política es aquel que -dentro de las posibilidades de la realidad social, que pueden ser infinitamente variables- se consiga un sistema institucional en el que la limitación de la libertad sea la mínima que las circunstancias consientan.
Nunca deben perderse de vista las condiciones del marco histórico. Desde la perspectiva actual nos asombramos de que Aristóteles aprobara en su tiempo la institución de la esclavitud, que para nosotros es inadmisible, olvidando que en un momento dado de la evolución humana pudo haber sido hasta un progreso, según procuro explicar en el primero de los estudios que integran mi reciente libro En qué mundo vivimos. No hay que pasar por alto los condicionamientos sociales básicos.
En su visión del hombre y de la sociedad tiene una especial importancia la educación. Es el instrumento fundamental de enriquecimiento humano junto con la cultura, en sentido amplio. Incluso dedicó en 1958 un libro a La crisis actual de la enseñanza. A casi cuarenta años de distancia de aquella obra, ¿cómo ve la enseñanza en la actualidad?
Me he ocupado de la enseñanza en muchas ocasiones, y he sido enseñante toda mi vida. Esta ha sido mi profesión, y no simplemente una actividad con la que ganarse la vida: es una profesión asumida como una vocación también. Tan ligada ha estado mi actividad docente a mi creación que muchas de mis aportaciones de crítica literaria e incluso una parte de mi creación literaria, han salido de las clases, del contacto con los estudiantes... Que siempre ha sido positivo (evidentemente con aquellos que se interesaban, pues siempre hay otros que se mantienen al margen). Algunos aspectos y detalles de importancia de mi creación literaria han sido estimulados por mi actividad docente, por el contacto con los estudiantes.
La verdadera actividad docente tiene siempre, cuando es auténtica, una dimensión doble: el estudiante aprende de su maestro, pero el maestro también aprende de los estudiantes...
En su obra se aprecia la importancia que Vd. concede a los medios de comunicación y a las nuevas tecnologías como instrumentos de influencia en la vida individual y colectiva. ¿Desde qué premisas deberíamos reflexionar sobre la relación entre educación y comunicación?
En primer lugar, creo que se están desaprovechando unos recursos tecnológicos fabulosos. Lo que proporcionan estos recursos al hombre está empezando -apenas- a ser utilizado. Se puede vislumbrar un panorama apasionante... Claro, que la obra del maestro -el elemento humano- resulta verdaderamente imprescindible. Pero debe tener siempre a su disposición, a su servicio, los recursos de la tecnología. Pienso, por ejemplo, todo lo que puede hacer una escuela mínima en el último rincón del mundo con esos materiales... Un maestro que sepa sacar provecho, conseguirá que esos estudiantes queden insertos en la marcha del mundo. Pero se desaprovecha. Hasta ahora estamos en el medio educativo muy por detrás del progreso tecnológico.
...Y todo ello debe contribuir a la creación de un espíritu planetario, debe ayudarnos, como se dice de Vd. en el prólogo a De mis pasos en la tierra, a ser patriotas de la patria de la humanidad...
Claro, claro... Ahora estamos en España en un momento de una transición sensacional... La gente no se da bien cuenta de que se está deshaciendo, rápidamente, un concepto de cuatro siglos acerca de la vida política. Y todavía no se está creando en la mentalidad de las gentes conceptos adecuados acerca de lo que va a ser la vida de cada cual en el futuro inmediato.
Vd. ha sido siempre crítico con los planteamientos nacionalistas de la modernidad (sobre todo en sus excesos) y ahora lo es con los que Vd. mismo ha llamado "nacionalismos crepusculares"...
Crepusculares, porque no tienen porvenir. Algunos, son simplemente absurdos. En otros puede sospecharse un puntito de racionalidad. Tal ocurre con el nacionalismo catalán, que parece querer acotar una zona de poder propio con vistas a la integración en la comunidad europea y mundial. Por contra, la idea radical del nacionalismo vasco es regresiva: se quiere algo así como una nación vasca independiente y soberana. Y ello en un momento en que, prácticamente el nacionalismo español ya ha desaparecido. Hay que tender, sin perder las raíces de cada pueblo, a integrarse en una nueva dimensión planetaria.
Estamos viviendo momentos de confusión y a veces ideas interesantes alcanzan el límite de lo ridículo. Así ocurre, por ejemplo, con el multiculturalismo del que se habla en Estados Unidos, que termina reduciendo cada cultura a su caricatura, a una idea puramente folklórica... Bastaría contemplar las emisoras hispanas de Estados Unidos, tan malas, al menos, como las de aquí... Y sólo por el idioma distintas de las que se les ofrecen en inglés. ¿Es esto cultura hispana? Es sólo el folklor industrializado como falsificación. ¿Dónde está la pluralidad cultural? En el fondo hay una unidad cultural total, que es la que dictan los hábitos de la vida cotidiana. Y, sobre todo, la televisión.
Entre sus recuerdos de infancia los colegios a los que acudió tienen un lugar especial. En su caso se trató de una educación en centros religiosos, primero de monjas, el de Niñas Nobles y el de Calderón, luego el colegio de los Escolapios. De los primeros dice que algunas anécdotas aún escuecen en su recuerdo: "esas quemaduras se destacan sobre un fondo gris de aburrimiento, de fastidio, de impaciencias reprimidas". ¿Podría recapitular su experiencia en estos años cruciales de su formación? ¿En qué medida aprecia el cambio que se ha producido hasta llegar a la actualidad?
Yo supongo que todo ello ha cambiado profundamente. La enseñanza primaria en la época en que yo era niño era terrible. O, por lo menos, dependía mucho de la personalidad del maestro que le tocaba a cada uno. Ahora, afortunadamente, es muy distinto. Yo tuve la suerte de eludir el castigo físico, pero he presenciado verdaderas palizas a otros niños, o someterlos a torturas (como estar con los brazos abiertos y de rodillas durante largo tiempo...). Yo no sé si por mera suerte o por cierta astucia me he escapado de eso: no me han pegado... Sin embargo, me hizo mucho daño -y así lo refiero en Recuerdos y olvidos- que uno de mis maestros comentara a mis padres que yo era tonto, que no tenía cabeza para nada... Y ellos estaban afligidísimos y no sabían qué hacer. Aquel comentario, en todo caso, sólo estaba basado en mis dificultades con las matemáticas -cada uno tiene sus capacidades y sus incapacidades.
¿Qué opina del debate sobre enseñanza pública y enseñanza privada?
Yo pienso que debe haber libertad en esto. La enseñanza pública puede ser también dogmática: algunos de sus docentes se limitan a transmitir los "dogmas" hoy vigentes en nuestra sociedad que, a veces son ridículos... Ridículos y grotescos en el sentido de su contradicción con la realidad. Por ejemplo, los dogmas llamados "liberales" en una sociedad en que se están matando unos a otros, en la que quedan muchos delitos impunes, en la que muchas personas se toman la justicia por su mano... Todo eso no funciona. Es falso en el terreno de la práctica. Muchos de los que invocan el Estado de Derecho no tienen ni idea de en qué consiste... Si el Estado no impone el Derecho, déjese de hablar de Estado de Derecho, y háblese de selva que es, a veces, en lo que estamos.
Es cierto que la función protectora de la sociedad no puede ya realizarse desde el Estado tradicional, que se está desmontando. Tienen que surgir nuevas instituciones, pero aún no se han establecido.
Observo también con preocupación la pérdida de toda racionalidad: el instinto feroz suelto, sin forma alguna de justificación moral.
D. Francisco, ya que nos obsequia Vd. con una lucidez rara en nuestra sociedad, necesitamos más que nunca de su palabra. ¿Cómo organiza ahora su vida de escritor?
En primer lugar, yo no quisiera escribir, y menos publicar, nada que esté por debajo de los niveles que he podido ofrecer en mi obra anterior. Por otra parte, deseo rehuir toda forma de partidismo y fanatismo, no caer en ninguna idea preconcebida, y esto muchos no me lo perdonan. Y esto no implica desentenderse de la realidad, negarse al compromiso con ella.
Fíjese, por ejemplo, al comenzar la Guerra Civil en España yo estaba fuera, y vine de inmediato a España, estando convencido de que no podía ganar la República. Sin embargo, estuve al lado de la República porque me parecía que era la causa moral que había que defender. ¿Cómo podía estar al lado de "lo otro"? ¡De ninguna manera! Así que no tenía más alternativa que estar al lado de la República, a pesar de que pensara que iba a sucumbir, dado el panorama mundial.
Como escritor y miembro de la Academia Española, ¿cómo ve la salud de nuestro idioma, especialmente en el medio educativo, y en la sociedad en general?
Es terrible lo que esta pasando... Comenzando por algunas autoridades oficiales, que deberían ser responsables de un decoro lingüístico, y están destruyendo el idioma, y siguiendo por algunos comunicadores y periodistas. ¡Y encima están muy poseídos, pensando que sus disparates son válidos!
Es imprescindible insistir en el uso adecuado de nuestra lengua en la escuela. Los educadores tienen una gran responsabilidad.
Poco a poco nuestra conversación va abandonando el tono formal de la entrevista, y surgen otros aspectos verdaderamente fascinantes. Estamos ante un escritor que ha intentado dar razón del mundo en su obra crítica y periodística, a la vez que ha indagado acerca de la esencial condición humana en su obra de creación.
¿Qué pregunta importante nos queda por abordar, D. Francisco?
La pregunta por el Ser... Pero a esa pregunta no podemos (o no debemos) dar una respuesta... Cada cual ha de planteársela desde su radical singularidad.
FRASES A DESTACAR:
* Mi satisfacción es haber concluido una obra, haberla publicado, y que haya algunas personas -quizás no muchas- que la hayan percibido plenamente.
* Yo pienso que lo básico es el hombre, el sujeto: yo, y los demás "yos" que me rodean.
* El ideal de la organización política es aquel en el que la limitación de la libertad sea la mínima que las circunstancias consientan.
* La enseñanza ha sido mi profesión, asumida como una vocación también.
* En la verdadera actividad docente el estudiante aprende de su maestro, pero el maestro también aprende de los estudiantes...
* Estamos en el medio educativo muy por detrás del progreso tecnológico.
* Hay que tender, sin perder las raíces de cada pueblo, a integrarse en una nueva dimensión planetaria.
* Yo no quisiera escribir, y menos publicar, nada que esté por debajo de los niveles que he podido ofrecer en mi obra anterior.
* Es imprescindible insistir en el uso adecuado de nuestra lengua en la escuela. Los educadores tienen una gran responsabilidad.
* La pregunta última es la pregunta por el Ser.