Loslunes
al solTable of Contents
[Inmaculada Rodríguez Cunill ]
LA
INVENCIÓN DE LA REALIDAD A TRAVÉS DE ELEMENTOS ICONOGRÁFICOS. LUCES Y
CAMINOS
EN FAMILIA, BARRIO Y LOS LUNES AL SOL
Inmaculada
Rodríguez Cunill
RESUMEN
Los
tres largometrajes de ficción dirigidos hasta la actualidad por Fernando
León de
Aranoa muestran una evolución en elementos iconográficos que son
desarrollados
desde sus mismos guiones. Por otra parte, especialmente en Barrio
y Los
lunes al sol, se ha puesto de manifiesto una actitud y una puesta en
escena
que acerca al espectador a situaciones que puede encontrar en su entorno.
Pero
hay toda una construcción detrás, que da muestras de que se pueden crear
textos
artísticos con más apariencia de realidad que la realidad misma.
UN POCO
DE HISTORIA (MÁS O MENOS RECIENTE)
Cuando
se cumplen 50 años desde la primera edición del Festival de Cine de San
Sebastián,
la película dirigida por Fernando León de Aranoa Los lunes al sol,
gana el
máximo galardón. También obtiene el premio Fipresci de la Crítica y el
del
Círculo de Escritores Cinematográficos. Esta coproducción, aún en cartelera,
partía
según su productor, Elías Querejeta, de un presupuesto de 740 millones y
se
planteó con un tiempo de rodaje de 13 semanas en otoño, en las ciudades de
Vigo y
Pontevedra.
A la
cabeza del reparto se encontraba Javier Bardem (Santa), también favorito
para
conseguir la Concha de Plata al mejor actor, aunque finalmente la
consiguiera
el chino Lui Peiq. Le acompañaban un elenco de magníficos actores
como
Luis Tosar, Celso Bugallo, Nieve de Medina, Joaquín Climent, José Ángel
Egido,
etc. El guión había sido elaborado por el mismo director y por Ignacio
del
Moral.
Se
trata del tercer largometraje de ficción dirigido por Fernando León de
Aranoa,
si bien tiene ya una larga trayectoria profesional en el terreno de la
escritura
para diferentes formatos audiovisuales. Fernando León confiesa que
empezó
a escribir por casualidad. Su objetivo era entrar en Bellas Artes, pero
las
circunstancias hicieron que terminara estudiando Imagen y Sonido en la
Complutense.
Hacia el final de su primer año de carrera se matriculó en un
taller
de guión impartido por Lola Salvador, Manuel Matjí y Joaquín Oristrell,
lo que
fue todo un descubrimiento y marcó su
desarrollo como escritor. La
escritura
fue sustituyendo a partir de entonces su vocación plástica1.
A los
19 años ya trabajaba para TVE, donde se perfilaba su futuro como escritor.
Ha
escrito guiones para series como Turno de oficio, para programas como Un,
dos,
tres..., para películas como Los hombres siempre mienten, Insomnio, Por fin
solos,
Corazón Loco, Cha cha chá o Fausto 5.0, para documentales como Caminantes
(también
dirigido por él), La espalda del mundo y La guerrilla de la memoria (de
Javier
Corcuera). Como director de cortos, ha realizado Citizen, Espejito,
espejito,
o Sirenas (galardonado en el certamen de cortometrajes de Alcalá de
Henares).
Su
primer largometraje fue Familia. Con una idea de partida muy original, se
atrapaba
al espectador a través de una sorprendente construcción del guión en la
que se
descubrían nuevas piezas del engranaje que en principio estaban ocultas.
La idea
de Familia le vino cuando se encontró solo un 24 de diciembre. Por
entonces,
tenía 24 años. Cuando lo comunicó a sus conocidos, empezó a darse
cuenta
de que su situación despertaba en los otros un espíritu piadoso, y
comenzaron
a invitarle por varias vías. Y eso le ocasionó el vivir esas
celebraciones
como el espectador de otra familia. En un verano escribió un
tratamiento
semidesarrollado del guión. León de Aranoa era muy consciente de la
originalidad
de la historia y de lo barata que podía resultar su producción, por
eso
sentía que era él quien tenía que dirigirla. Pero por entonces tuvo que
acabar
otros guiones pendientes, y por eso se quedó un tiempo guardada en un
cajón.
Un día, le llamó Elías Querejeta (gracias a la intervención de su hija).
Había
visto el cortometraje Sirenas y le preguntó si tenía alguna idea que
ofrecerle.
Aranoa por entonces se había comprometido en un documental en Bosnia,
pero a
la vuelta, le entregó lo que llevaba trabajado de Familia. Ahí comenzó la
relación
entre el productor y el guionista. Este film obtuvo el premio al mejor
director
novel en los Goya, y a éste le seguirían otros galardones2.
Esta
trayectoria nos demuestra que a pesar de tratarse de su primer largometraje
y de su
juventud (nació en 1968), le avalan muchas experiencias creativas
audiovisuales.
La
siguiente película dirigida por León de Aranoa sería Barrio (1998), con la
que
conseguiría en San Sebastián la Concha de Plata. La génesis de Barrio fue
contrapuesta
a la de Familia. En origen, se trataba de un borrador que León de
Aranoa
había entregado a una productora cuando ésta le había pedido una serie de
ideas.
Barrio, en sus principios, era una idea muy abierta (y ese espíritu, como
veremos,
se trasladó a la película). A la productora no le interesó, pero el
guionista
prefirió mantener ese enfoque y terminó realizándola él. En Barrio,
Aranoa
se apartaba de la férrea construcción que había puesto en práctica en
Familia
y prefirió la técnica de eliminar todo lo accesorio, trabajar
destruyendo.
En Barrio no observamos una construcción de la trama, aunque esté
presente,
sino que ésta se diluye en beneficio de unos personajes que son el
verdadero
motor de la historia. El cambio supuso de nuevo un éxito: Barrio
conseguiría
en la Concha de Plata en San Sebastián3.
Era
difícil superarse, pero con Los lunes al sol, los premios y las críticas
casi
unánimes confirman que se trata de uno de los grandes valores actuales del
cine
español. Y esto ocurre precisamente en un año en que el cine español se ha
encontrado
en una preocupante situación debido en parte a
la falta de apoyo por
parte
de las plataformas televisivas, a la carencia de buenos guiones, y a la
caída
de directores comerciales de nuestro ámbito.
En
estos tres largos el guión sigue siendo un punto de partida esencial. Esto,
que
ocurre en toda película, se hace más evidente en la obra de Aranoa. Él mismo
comenta
la importancia que sigue teniendo el guión durante el rodaje: “monto una
trinchera
y lo sigo como la biblia”. Es más, durante el rodaje no modifica
prácticamente
el guión, sino que se dedica más a la dirección de actores. Y ya
en la
postproducción, en la fase de montaje, plantea éste como una reescritura:
“no me
duele nada quitar los planos. Para mí el montaje es el momento de
reescribir
lo que no has logrado conseguir en el guión”4.
LUCES
Los
lunes al sol supone una vuelta a la sencillez y a la honestidad en un mundo
cinematográfico
donde es fácil caer en la estrategias del glamour, donde las
luces a
veces apagan al objeto iluminado. El objetivo de este artículo es,
precisamente,
abordar esos elementos lumínicos engendrados ya en el guión y que,
como
veremos, suponen la evolución de preocupaciones permanentes en los tres
largos
de ficción dirigidos por Fernando León de Aranoa. Desde Familia a Los
lunes
al sol, pasando por Barrio, hay una exquisitez de planteamientos que sin
duda
nos hacen percibir unas constantes en la filmografía de este autor. Las
luces y
los caminos son, por tanto, el objetivo de este escrito.
Tres
cuestiones se plantean desde los mismos títulos de las películas. En las
encuestas
del CIS acerca de las preocupaciones de los españoles, sería bastante
extraño
que no aparecieran palabras como el desempleo, la familia, o el futuro
de la
juventud en la situación actual. Estas preocupaciones, extrapolables no
sólo a
otros países sino al mismo ser humano, son el centro de atención de León
de
Aranoa. Y parece bastante claro en el modo en que titula sus dos primeros
filmes.
En cambio, en el título de Los lunes al sol, León de Aranoa opta por un
recurso
más poético, aunque sepamos que las historias que se desarrollan son las
de un
grupo de parados que trabajaron en unos
astilleros del norte de España.
Los
lunes toca tomar el sol, a falta de la actividad laboral. La presencia de la
luz en
el mismo título viene por partida doble. El efecto del sol protagoniza el
cartel
de la película, en el que observamos a un Javier Bardem que disfruta de
esa
proyección lumínica. Por otra parte, el lunes, como primer día laborable de
la
semana, es un punto de partida de actividad, pero no en el caso de los
protagonistas
de la película. Y aún hay más: se trata del único día de la semana
cuyo
nombre, gracias al calendario latino, proviene de un astro que nos muestra
sólo su
cara iluminada, la luna.
Sea por
todos estos argumentos o por algunos de ellos, no creo que la elección
del
título sea gratuita, como no lo es cada uno de los elementos iconográficos
que
hacen que el guión fluctúe de una manera tan cadencial (especialmente en los
dos
últimos largos). Creo que ayuda en gran parte ese entendimiento de la luz
enfrentada
a las tinieblas, pero no como una simple dualidad, sino como unos
registros
donde se mueven los personajes en sus preocupaciones y que a veces se
plasman
visualmente en el film. Tanto en Barrio como en Los lunes al sol, el
paraíso
con el que sueñan algunos personajes -pienso en Santa (Javier Bardem) y
en Rai
(Críspulo Cabezas)-, es un paraíso alejado. Santa recrea Australia en su
mente
mientras mira el horizonte, o adivina la geografía de la enorme isla en
los
desconchones del techo de su cuarto, en la pensión donde vive. El descubrir
nuevas
formas a partir de elementos de la realidad también se encontraba en
Familia
cuando el protagonista, Santiago, adivinaba formas en las nubes. Pero
volvamos
a Australia. Son las antípodas, luego, a fuerza de vivir una existencia
tan
triste en esa ciudad norteña, hallarse en Australia tiene que ser bueno. Son
los
mismos personajes los que, con sus sueños, iluminan una parte de la realidad
y la
modelan según sus expectativas. A modo de foco, dan al espectador otra
visión
de la realidad.
Santa
mira más allá del horizonte y, de momento, degusta lo único que tiene que
le
complace, el sol (sobre todo en el norte de España, donde el clima no
favorece
los cielos despejados). El sol es una fuente natural de riqueza, no
como
esa luz eléctrica que le ha llevado a perder un juicio. Santa había pegado
una pedrada
a una farola de los astilleros durante las manifestaciones, varios
años
atrás, y el tener que pagarla supone una revulsión en sus principios
éticos.
No es una cuestión de dinero, más bien de orgullo y de la rabia de la
injusticia
de la situación en que se encuentran él y sus compañeros. La farola
vale
ocho mil pesetas, pero la pregunta es ¿cuanto valen ocho mil pesetas
moralmente?
Para Santa valen más de diez millones. Por eso creo que buena parte
de la
audiencia se complace y se identifica con la rebeldía de Santa cuando
éste,
tras pagar la primera farola, sorprende a su abogado partiendo otra.
Esos
paisajes luminosos que son el futuro proyectado de los personajes sólo
tienen
una versión en la sombría realidad de los parados: la luz eléctrica. En
un
momento de la película, sabemos que el futuro de los compañeros está unido:
“Si cae
uno, caemos todos”, o “somos una misma
cosa”. Y será Amador, un
personaje
sin demasiada presencia en los diálogos pero con una participación
imprescindible
en la historia, el que parece vivir en un estado avanzado al que
están
abocados los demás desempleados. Una noche, tras uno de estos diálogos que
profetizan
sobre lo que va a ocurrir, Amador se cae al suelo, por efecto del
alcohol.
Amador, en su borrachera, aclara que no se ha caído, se ha tirado, lo
que
resulta revelador para comprender que no hay dudas: Amador se suicida en la
última
parte de la película, y la profecía de “si una cae, caemos todos” planea
sobre
todos los personajes, más allá del final de la película.
Amador
vive en un espacio donde no hay ya agua; su casa es un lugar maloliente,
sucio y
bastante sombrío, en cuyos rincones se agolpan bolsas de basura, donde
aún no
han cortado la luz eléctrica pero se consume muy poca. Sigue existiendo
un poco
de luz, aunque Amador siempre insista en que se apaguen los
interruptores.
Incluso cuando él no paga la factura. En el bar, se molesta
porque
la luz no se apague cuando le presiona el interruptor. Rico, el dueño del
bar,
explica que va por tiempos. “¿Qué tiempo?”, pregunta Amador. “¿Cuál va a
ser?.
El único que hay”. Esta asociación del tiempo a la luz se muestra de modo
fehaciente
cuando Santa se queda frente al edificio de Amador, tras haber
descubierto
el cadáver de su amigo gracias a la bombilla del portal, que está
funcionando
intermitentemente. A la vez que se apaga la bombilla
definitivamente,
hay un fundido a negro, llega la oscuridad y el tiempo de
Amador
ha acabado.
Amador,
como personaje avanzado en la situación de desempleado, podía ser una
luz
para los compañeros, pero es justo lo contrario. Él no aparece por el muelle
3 a
coger el transbordador. Ya no está en la lucha de buscar empleo, como Lino,
ni
degusta el sol como Santa, y su mujer no está con él (oculta el hecho de que
ha sido
abandonado). En vida, sólo lo vemos en el bar de Rico. Luego, cadáver
sobre
el portal de su casa. Después, en el féretro, y se queda a oscuras cuando
Santa,
obediente, vuelve a la sala de velatorio a apagar la luz. Más tarde,
estará
en su rincón del bar de Rico. Sus cenizas sólo verán la luz cuando Santa
vierte
una copa de aguardiente en la urna. Y para más inri, ni siquiera estará
presente
el día luminoso en que tienen previsto echar sus cenizas al mar, porque
la urna
se pierde. Ese parece ser el futuro (y sólo es una cuestión de tiempo)
de unos
desempleados que aún pueden degustar los lunes al sol.
Por
otra parte Rai, en Barrio, se proyecta en un Caribe que llega a simular en
una
fiesta de cumpleaños bajo un puente. La escenografía que montan los amigos
se
compone de los objetos robados del escaparate de una agencia de viajes:
palmeras
de plástico, una falsa chica de cartón y, coronando todo ello y colgado
de un
puente, un falso sol. Todos estos elementos están ya descritos en el
story-board.
A Rai le falta el mar y la utopía del Caribe, el sol y el agua. Le
tocará
en un sorteo una moto acuática que nunca podrá utilizar. Se trata de un
vehículo
que además es colocado atado a una fuente lumínica del mobiliario
urbano,
y en esa farola veremos los últimos fotogramas en los que podremos
observar
el vehículo. Pero en este caso, como analizaremos más adelante, la
metáfora
de la moto acuática es más potente que el mismo hecho lumínico.
En
general, esta presencia de la luz como elemento revelador de situaciones
emocionales
en el relato parece ser una constante también en otros guiones en
los que
ha colaborado León de Aranoa. Aunque no quiero centrarme en otras
películas
más allá de las tres citadas, creo que puede resultar aclaratorio cómo
se
plantea esta interacción entre lo visible y lo invisible, las luces y las
tinieblas,
en otro guión donde ha participado León de Aranoa: Fausto 5.0. Se
trata
de un encargo bastante inusual, que se separa completamente de otras
formas
de narrar como director (aunque por la filmografía de León de Aranoa,
podemos
comprobar que se ha mostrado como un todo terreno del guión). La idea
original
y el argumento estaban dados de antemano por La Fura dels Baus. León de
Aranoa
participó en el guión pero es, sobre todo, el responsable de los
diálogos5.
En esta película, la presencia de la luz y la sombra sigue siendo
importante
desde el mismo guión, y no como mero artilugio técnico. El
protagonista
es un médico especialista de un centro de investigaciones en
enfermos
terminales que se encuentra en una fase psicológicamente depresiva y se
intuye
que al borde del suicido6. En Fausto 5.0 hay objetos que esconden
realidades
ocultas (como la maleta de una histriónica anciana que el
protagonista
no se atreve a abrir). Pero la mayor realidad oculta es la de los
propios
deseos del protagonista, que son los que se van desvelando a lo largo de
la
película gracias a la presencia de Santos, el personaje que encarna
magistralmente
Eduard Fernández7. Esos deseos escondidos, lo que ha quedado en
la
sombra, empiezan a entreverse en su dura carnalidad o en su sublimación. En
buena
parte de la película, Fausto quiere que desaparezca Santos, aunque el
médico
esté viviendo en las sombras por no mostrar sus deseos y éstos se hagan
realidad
por la intervención del ex-paciente. En una de estas realizaciones de
deseos,
Fausto baja a los servicios de un bar
por una escalera que parece
escenario
de pesadillas; Fausto desciende esta escalera hacia los infiernos en
compañía
de una adolescente con la que llegará a hacer el amor sobre una mesa de
operaciones
y en una situación en la que parece que se pone en marcha cierto
engranaje
de perversión. La iluminación en todo este escenario es precaria e
intermitente,
y dota de una extrañeza a la película que da la sensación de que
todo el
film es una enorme pesadilla8.
LUGARES Y TIEMPOS: CAMINOS A NINGUNA PARTE
Cuando
los personajes no saben hacia dónde dirigirse (y eso es muy evidente en
Barrio,
por la juventud de los chicos, y en Los lunes por la situación de
desempleo
y la edad madura de Santa y sus amigos), es lógico que surjan motivos
iconográficos
en el guión que nos muestren las posibles direcciones que tomarán
los
protagonistas.
En
Barrio, una serie de elementos nos informan de que la vida de Rai no va hacia
ninguna
parte. La moto acuática llega a una ciudad sin costa, en verano,
mientras
la voz de Matías Prats en los informativos habla contínuamente del
estado
de las playas.El escaparate de la agencia de viajes es un señuelo de
futuro
que sólo podrá tener una puesta en escena en la fiesta bajo el puente, no
en un
viaje efectivo al Caribe. Rai se fija en el nombre de Tania, que se ofrece
en unos
anuncios por palabras para prácticas sexuales. Ese nombre vuelve a
aparecer,
pero en la lápida de un cementerio. En ese mismo cementerio, Rai se
coloca
una corona de flores como si fuera una hawaiana. Parece que todos los
elementos
iconográficos que le rodean le conducirán a su trágico final.
Pero
entre estos elementos iconográficos, los transportes parecen jugar un papel
muy
especial. Ya he nombrado la moto acuática. En este transitar, el juego que
Manu
propone sobre el puente de la autopista también resulta revelador de un
tiempo,
el futuro, que se muestra más halagüeño con los dos compañeros de Rai
que con
Rai mismo (al final del plano, el coche que le corresponde a Rai en el
juego
es una ambulancia).
En
Barrio los medios transporte resultan ser unos elementos evocadores muy
efectivos.
Los adolescentes contínuamente entran en autobuses y metros; visitan
también
una estación fantasma poblada de desheredados. Son medios de transporte
que
entretejen la gran ciudad donde viven, pero que no conducen a los sitios
donde
de verdad quisieran ir. El espectador nunca tiene la sensación de salir
del
barrio. El Caribe sigue siendo una utopía. Manu, que consigue un trabajo
como
repartidor de pizza, carece de moto y solventa esta carencia cogiendo
metros
y autobuses. Rai consigue una moto, pero sin ruedas. Nos encontramos, por
tanto,
en el entorno de los chicos, con la ausencia de transporte efectivo, o
con la
presencia de un transporte inútil, puesto que nunca se pone en práctica
su
función. Ninguno de los transportes que utilizan les conduce a otra cosa que
a los
arrabales de la ciudad. La misma furgoneta del padre de Javi termina
sirviendo
de vivienda en la esquina de la plaza, y Javi no se saca el carné de
conducir.
Pero
¿de qué lugares parten los caminos que se exponen en Barrio y Los lunes al
sol?.
Aunque sepamos que ese barrio se ubica en Madrid, lo cierto es que puede
tratarse
de cualquier gran ciudad9. Lo mismo ocurre en Los lunes. Sabemos que el
rodaje
se desarrolló en Vigo y Pontevedra. Las primeras imágenes de la película
muestran
parte de los enfrentamientos de los trabajadores de astilleros de Gijón
con las
fuerzas de orden público. Curiosamente, la película ha recibido algunas
críticas
acerca de que a pesar de que la acción se desarrolla en Galicia, los
personajes
no tienen ningún influjo del gallego. Esta opinión me parece bastante
limitada.
Creo que el fallo está en esta ocasión en no distinguir entre
localización
y escenario (terreno de la realidad, terreno de la ficción). Nunca
se
habla exactamente de Galicia en la película. Tiene, eso sí, apoyo de
instituciones
gallegas, pero eso no interviene en el ámbito de la ficción.
Pero
también hay periodos temporales evocados en ambas películas. Mientras
Familia
responde a una unidad temporal (un día en un espacio), Barrio y Los
lunes
al sol presentan un planteamiento diferente. En Barrio todo sucede durante
un
verano. Aranoa compone una imagen del metro en el momento en que Manu informa
a Javi
de la muerte de Rai, y se superpone el sonido de la voz de Matías Prats,
que
habla de la operación retorno. El verano ha acabado.
En Los
lunes, parece que la cámara se ha ubicado en un acontecer que no pasa.
Sabemos
que la situación de desempleo comienza para algunos dos años atrás. Para
otros
este tiempo aumenta, en función del tipo de vinculación laboral que
tuvieran
en los astilleros. Pero el espectador comparte con los personajes una
sensación,
la de que los días se suceden sin que ocurra nada en particular. El
tiempo
se detiene en el bar oscuro de Rico. También en el estado contemplativo
que se
ve facilitado por la observación del horizonte o en el degustar los rayos
solares
sobre el transbordador Lady España, nombre que tampoco parece gratuito
cuando
la película cuenta lo que cuenta.
Tanto
en Barrio como en Los lunes, todos los personajes se encuentran en
situaciones
problemáticas. Los compañeros de Los lunes han compartido un punto
de
inflexión en su vida: se ha cerrado un camino, el del trabajo. Lo curioso es
que
ante una misma situación, se presentan las vías que cada uno va eligiendo.
Lino,
como le ocurriría a Manu en Barrio, apuesta por seguir en la brecha y
visita
el INEM periódicamente. Pero mientras que en el repartidor podemos intuir
un
futuro mejor gracias al esfuerzo (aunque llegue a renunciar a su trabajo tras
conocer
el camino de drogadicción que tomó su hermano), el último día en que
Lino
pisa el INEM es cuando toma conciencia de su imagen y, acompañado de un
silencio
estremecedor, se va. El espectador termina intuyendo que no volverá a
empeñarse
en abrirse a conocimientos como la informática o en rejuvenecer su
imagen
para resultar más competitivo laboralmente. Reina ha tenido más suerte y
apenas
ha conocido el paro, porque gracias a su cuñado comenzó a trabajar como
vigilante
(tal vez por eso es más difícil hallar en él un talante comprensivo).
Ya
hemos hablado de Amador, el que ha abandonado la lucha, ha sido abandonado y
guarda
el secreto de su miserable vida. Jose parece que se encuentra en los
inicios
del fin:¿cuánto durará que su mujer aguante a su lado, si tiene cada vez
una
visión más orgullosa de la vida e incluso aborta el intento de su mujer de
pedir
un préstamo? Su mujer decide abandonarle, pero momentáneamente le frena el
suicidio
de Amador. El espectador se puede preguntar qué pasará después de la
película,
si durará mucho ese estado de arrepentimiento de Ana, la esposa de
Jose. Del
personaje de Rico, el dueño del bar, no sabemos demasiado, pero sí que
es
viudo, que tiene una hija quinceañera, Natalia, y que sobrevive en un bar de
mala
muerte. Utilizó la indemnización para montar ese bar, y no parece que le
visiten
otros clientes que los desempleados y un ex-astronauta ruso. Si se
cumplen
las profecías que Aranoa pone en juego, parece que en un futuro también
el bar
de Rico puede irse a pique. Eso sí, al menos, ha continuado trabajando.
El
único personaje de este grupo que no viene de los astilleros es, por tanto,
el
ex-astronauta ruso, pero proviene del paraíso similar del trabajo. Estuvo
allí
arriba, en las estrellas, en unos tiempos mejores y al menos ha sabido
cambiar,
ir a otro paraíso (y lo cierto, vistas las circunstancias de los
desempleados,
es que el paraíso que ha encontrado no es tal).
Todos,
incluido el protagonista, Santa, han conocido tiempos mejores. Santa, el
más
joven del grupo, es también el más rebelde, el que ha recibido más tortas
que nadie,
el que mantiene vivo el sueño de Australia, el que aún tiene
incipientes
relaciones con mujeres, el que se cree el tuerto en el país de los
ciegos,
el que más se expresa, pero también quien más chulea y quien más orgullo
demuestra
y se ha enfrentado con poderes públicos. Santa se revuelve contra el
sistema
judicial y Jose contra el sistema capitalista, representado por un banco
(enfadado,
pregunta si tiene que pasar un juicio para que le concedan un
préstamo).
En suma, Aranoa presenta diferentes caminos ante una misma situación
de
pérdida, pero lo descorazonador es que parece que el destino de todos ellos
es
similar al de Amador.
Da
también la impresión de que las mujeres funcionan como punto de referencia en
ese
camino. Santa sigue fijándose en ellas aunque no tenga pareja fija. Las
mujeres
establecen relaciones positivas que desahogan la tristeza de los
desempleados.
Rico es viudo, y cuida de su hija Natalia (sería su guardador).
Amador
ha sido abandonado, y por tanto ya no tiene el norte del mundo femenino.
El
personaje de Jose es el que nos da información acerca de cómo se va
deteriorando
una pareja cuando el cabeza de familia,
el que llevaba dinero a
casa,
pierde su rol y se siente inútil. Está siempre pendiente del bonoloto. El
ruso y
Santa reparten ocasionalmente folletos publicitarios. Lino se pone la
ropa
del hijo para rejuvenecerse. Tiritas o esparadrapos para heridas que han de
curarse
con una operación. Es la evolución más clara que puede llevar al camino
que
finalmente toma Amador... Las mujeres en algunos personajes son sólo
ausencias,
y parece que el conjunto de extrabajadores -excepto Santa-, irá
perdiendo
en su vida sentimental por perder en la laboral.
En
estas historias de caminos conviene tener presente que Aranoa plantea en la
dirección
de actores de Barrio una versión de la teoría de las tres almas
aristotélica
y que ésto parece estar también presente en Los lunes al sol. Los
tres
adolescentes son un todo, aunque Rai correspondería más a los instintos,
Manu a
la voluntad y Javi a lo intelectual, pero las tres “almas” intercambian
sentimientos,
decisiones, deseos, pensamientos, etc.Están, por tanto, en un
mismo
camino. Ya hemos visto que en Los lunes Amador representa al personaje más
evolucionado
en la desesperación. Jose y Santa no creen en la justicia. Amador
ya,
directamente, no cree en Dios, o mejor, sabe que Dios no cree en él, ni en
sus
compañeros. Y lo terrible es que habla de los siameses, de los seres unidos
en su destino,
el destino común de sus compañeros. Sus compañeros se aferran a
la
solidaridad: da igual que Dios no crea en Amador, “nosotros creemos en tí”. A
lo que
responde Amador : “pero tú no eres Dios, no te jode...”. El ruso
apostrofa
la escena con un chiste en el que un astronauta le pregunta al
camarada
Dios en el espacio, y éste responde que Dios no existe. Proféticamente,
el
diálogo continúa, esta vez marcando el amor como medio de supervivencia:
“¿Cuándo
vuelve tu mujer? Como no vuelva pronto te vas a matar”. La mujer vuelve
el
lunes (el espectador no se creerá esa mentira, y el lunes, los usuarios del
transbordador
esperarán a que puedan trasladarse para iniciar su jornada
laboral,
mientras las cenizas de Amador estarán perdidas no se sabe dónde).
Esa
idea de las tres almas aristotélicas de la que habla Aranoa se repite en sus
dos
últimos filmes. Es como una visión social y orgánica que subsiste también en
otros
textos suyos. Un cuerpo unitario que va más allá de los límites de la
piel.
Incluso en Fausto 5.0 las metáforas de los caminos y las luces conforman
un
cuerpo, pero en esta ocasión no un cuerpo social, sino la pura materia, el
cuerpo
enfermo que Fausto estudia y el alma enferma que Fausto es. El paro para
los
adultos o la falta de perspectiva para los jóvenes es una enfermedad social.
También
hay enfermedades del alma. De ahí que transcriba ahora un fragmento de
la
intervención de Fausto, que puede aclararnos esta visión metafórica de las
luces y
los caminos que Aranoa pone en juego en sus películas. Dice Fausto:
“Un
cuerpo enfermo es como una autopista: está repleto de señales. Indicadores.
Algunos
se ven mejor, son luminosos. Otros estan tapados. La enfermedad es un
criminal
torpe. Va dejando pistas. Muchas veces es el propio cuerpo el origen
del
mal. El que crea la enfermedad y la alienta en su recorrido. Desde dónde.
¿Existe
una glándula del mal? Los antiguos se pasaron la vida buscándola. Creían
que
logrando extirparla erradicarían la enfermedad. Aún hoy en algunos países
asiáticos
se introducen ratas vivas en los cuerpos abiertos de los enfermos para
que
actúen como rastreadores de la podredumbre entre órganos sanos. Hoy sabemos
que esa
glándula no está en el cuerpo. Está en el alma. La enfermedad es en esas
ocasiones
un proceso autodestructivo. Intentar frenarla es como querer detener a
un
suicida. La muerte siempre se abre camino. Es un final irrenunciable. Esta
ahí,
desde el principio. Desde que nacemos forma parte del trato. Todo
nacimiento...
lleva implícito un deceso. No basta con
enseñar a los alumnos a
erradicar
la enfermedad. Hay que también aprender a aceptarla”. La enfermedad,
el
camino, las luces... Aranoa da pinceladas que nos recuerdan recursos que ha
utilizado
en sus filmes.
Pero
volvamos a las películas en las que quiero centrarme. Curiosamente, esos
caminos
a ninguna parte que se expresan en Los lunes al sol, parecen tener sus
antecedentes
en Barrio. El padre de Manu es un alcohólico, como Amador. Pero
Amador
está solo y el personaje que encarna Paco Algora tiene la responsabilidad
de su
hijo adolescente. La historia de drogadicción del primogénito es
sublimada.
Sus ausencias provienen de estar en un congreso o de cumplir con
obligaciones
profesionales. De alguna manera, podemos tener la sensación de que
los
padres de los chicos de Barrio son en origen los protagonistas de Los lunes.
Resulta
premonitorio el diálogo que mantienen los chicos en Barrio con respecto
a los
progenitores de Manu: “¿Tu padre bebe
porque no tiene trabajo o no tiene
trabajo
porque bebe?”. Es más, la insistencia en los diálogos acerca del
adolescente
huérfano de madre como explicación a cualquier anécdota nos conduce
de
nuevo a ese papel de las mujeres que ya he nombrado que se entrevé en Los
lunes.
¿Qué queda después de la ausencia de la mujer?. Y además, en el caso de
Manu,
el chico ya no puede estar seguro de si realmente su madre murió, ni si
esto es
anterior al los problemas del padre, ni dónde está el huevo o la
gallina.
Y termina siendo una pregunta determinante, pues pone en órbita dónde
está la
responsabilidad de ciertas situaciones deprimentes para el ser humano:
¿se
trata de una responsabilidad social o personal?. Son preguntas sin
respuestas
que a menudo planean en los trabajos de León de Aranoa, y que
terminan
siendo un interrogante para el espectador. Son finales abiertos ante
una
realidad que sobrepasa la de la misma película.
HISTORIAS
DENTRO DE HISTORIAS
En las
tres películas que estoy analizando se da una peculiaridad, la del
continuo
juego de historias dentro de las tramas que suceden en el relato. En
Familia
esta cuestión resulta evidente. Desde que el espectador se percata de
que
estamos ante la actuación de una troupe de actores, la representación inunda
la
realidad, ambos ámbitos se entremezclan, y los sorprendentes puntos de giro
en la
trama provienen en gran parte del desvelamiento de información acerca de
un
nuevo enfoque de la cuestión o de un nuevo elemento que entendíamos como
ficcional
y que pertenece a la realidad.. Desde el descubrimiento de que el hijo
menor
va a ser despedido (luego no hay una relación familiar, sino laboral),
hasta
la muerte (se supone real) de la abuela y el descubrimiento de que la
visitante
es también una actriz pagada por otra vía ajena al productor de la
troupe,
el espectador es testigo de cómo el juego de trama urdimbre se va
destejiendo.
Este tipo de juegos impregna todo el relato. Lo terrible que planea
es la
sustitución perversa (y no solo lastimera) de lo emocional por lo laboral,
y cómo
a su vez hay problemas afectivos en los actores que afectan al resultado
de la
representación.
Sin
embargo, en Los lunes y Barrio las historias contadas dentro del relato
principal
no funcionan como resorte de continuación de las respectivas tramas,
sino
como información que el espectador recibe acerca de cómo interpretan el
mundo
los personajes. Esto revela una evolución del entendimiento que León de
Aranoa
pueda tener del guión, y nos conduce a una madurez estilística muy
particular
y a un gran impacto en el espectador. No se revelan como puras
fantasías,
sino como las formas de entender el mundo que tienen los personajes y
que
muchas veces muestran sus ansias, sus esperanzas o la sublimación de un
pasado.
En
Barrio y Los lunes al sol estas historias están puestas en boca de los
personajes,
no pertenecen a la trama en sí, pero revelan un pensamiento
divergente
cotidiano. Pensemos, por ejemplo, en la visión subversiva que da
Santa
de la fábula de la cigarra y la hormiga. La hormiga termina siendo “una
hija de
puta”, y además Santa se plantea lo que el cuento no explica:¿por qué
unos
nacen cigarra y otros hormiga?
También
Australia, el paraíso soñado, se impregna de la imaginación de Santa.
Tienen
un territorio diez veces mayor que España y mucha menos población.
Imagina,
sin decirlo explícitamente, un paraíso comunista donde caben a más en
el
reparto. Como si el mundo se organizara así y esa ciudad del norte de España
fuera
una excepción. Por ley, dividen y te dicen “pa ti pa siempre”. Ésta es una
fantasía
sobre la ley, una ley que a Santa le ha decepcionado.
También
es la ley la que organiza un mundo mejor en la imaginación de Rai en
Barrio:
las negras caribeñas son, por ley, camareras. Y además, sus sinuosos
bailes
tienen una explicación fisiológica: tienen un hueso de más en la columna
(por
eso bailan como bailan). Barrio está plagado del juego de la imaginación.
Contínuamente
se inician diálogos con las palabras “¿te imaginas?” a partir de
situaciones
habituales de los adolescentes. Cada una de ellas podría ser el
inicio
de otra historia, de un cortometraje, por ejemplo:
-“¿Te
imaginas, que salgas a la pizarra y “sobresaliente para toda la clase o te
reviento
la cabeza?”
-“Imagínate
que te vas de putas y te encuentras con tu padre...”
-Manu
está leyendo los anuncios porno por palabras y le dice a Rai: “ostia tío ,
el
teléfono de tu casa”
-Los
chicos imaginan vender el pelo de Rai para ponérselo a una muñeca hinchable
-A
partir de la presencia de una furgoneta con valija y dinero, dicen “¿te
imaginas
atracarlo con la pistola de su hermano?”.Y cuando la furgoneta va
abandonando
el lugar, Rai, descarado, dice “adiós volved cuando queráis”.
-Otro
ejemplo es toda una brainstorming: “¿Te imaginas adelantar diez años
seguidos,
o 30 y tener ya 40 de golpe, ya casado, con curro, viendo la tele en
tu
casa...”, dice Manu. A lo que Rai responde: “... o tirado en un albergue, no
te
jode..., hecho mierda con el hígado reventado”. Manu continúa: “... o en un
chalet,
con piscina, rodeado de tías en pelotas...”. Rai insiste: “... o en la
cárcel,
con sida...”. Manu se enfada y se mete de lleno en el papel: “... una
mierda,
en una isla que me he comprado porque me ha tocado la bonoloto...”. Rai
lleva
la contraria: “...o con un tiro en la cabeza en una cuneta...”. A lo que
responde
Manu: “... o en un yate en Marbella tirándome a Claudia Schiffer...”.
Con la
intervención de Javi, el más racional de los tres, se acaba la
brainstorming:
“... no jodas, que ya será una vieja...”. Manu concluye: “es
verdad”.
-En
otros momentos, la imaginación sirve para explicar la realidad: como dice
Rai,
los ahogados son azules porque se tiñen del color del mar10.
-En
otras ocasiones no es la imaginación, sino la ignorancia, la que lleva a
entendimientos
del mundo que resultan muy tiernos al espectador, como cuando Rai
está
jugando al equilibrio sobre un alambre en el suelo. Dice que es un
equilibrista.
Otro apunta que es un funambulista, y otro chico corrige: “ésos
son los
que caminan dormidos”.
Lo que
sí es cierto es que, en general, esas historias dentro de historias
responden
en el caso de los personajes de Barrio a juegos de imaginación (“¿te
imaginas
que...?”), porque ante ellos, por su edad de adolescentes, aparece un
camino,
una vida por delante. En cambio, en Los lunes es más frecuente un
reflejo
del entendimiento de la realidad, una explicación desde la perspectiva
de un
personaje, porque ni la edad ni la situación permiten proyecciones
halagüeñas
al futuro. En este sentido, la edad es determinante, y por eso es
Santa
el que parece que toma de la mano el personaje de Rai que aparecía en
Barrio,
porque Santa parece el más joven, y además sin ataduras emocionales más
allá de
la amistad o escarceos con la chica del supermercado (y tal vez con
Natalia,
la hija de Rico). Santa y Rai también comparten el uso de la propiedad
ajena
en el supermercado. El supermercado es un escaparate en el que se penetra,
donde
el visitante tiene a su mano el objeto que tal vez no puede conseguir sin
dinero.Resulta
otro espacio de mucha potencia iconográfica para los
desheredados.
Pero
volvamos a la mente de los protagonistas. Estas fantasías siempre parten de
la
realidad. Eso se comprueba en Barrio gracias a esa actitud de los personajes
de
estar observando lo que hay frente a ellos, separados por un cristal, como
ocurre
con los escaparates de la tienda de trofeos, con el de la agencia de
viajes
o con la pantalla de la televisión. Su traspaso más allá del cristal
puede
resultar patético, como ocurre con la escena del teleempleo, imágenes de
las que
el espectador ignora si corresponden a una imaginación de los chicos o
si
realmente se realizó una grabación tan lamentable e irrisoria. Los cristales
del
coche de donde finalmente sale la hermana de Javi, son de nuevo una
frontera,
en este caso al sexo. Los chicos también miran el periódico, todo es
observación,
y a partir de ello, funciona la fantasía de los adolescentes. Esa
interacción
entre unos chicos que están con los pies en la tierra y con la
cabeza
bien lejos se ve fomentada por la imagen de la visión como conocimiento.
A ello
ayuda la luz, por supuesto. Pero es la mirada lo que les lleva a conocer
y a
fantasear a partir del conocimiento de la realidad. Ahí está presente el
conocimiento
como iluminación, el conocimiento a través de la mirada, y la
imposibilidad
de realizar sueños sin caer en el delito o sin realizar un
esfuerzo
sobrehumano (como el repartidor de pizzas) para conseguir salir de un
barrio
del que indefectiblemente forman parte. También en Los lunes Lino, el
asiduo
al INEM, llega a conocer algo a través de un cristal, pero esta vez, de
un
cristal unido a su azogue, un espejo, y a través de él toma conciencia de su
situación
de parado. Antes se observa un breve plano en el que Lino se mirará
en su
imagen deformada, esta vez en un cenicero plateado.A partir de entonces,
de esas
visiones de sí mismo, sabremos que Lino no volverá a pisar el INEM. Y de
algún
modo, este verse en un espejo y tomar conciencia de sí mismo también
aparece
en un breve plano en Barrio, cuando Javi se mira en el reflejo deformado
de la
superficie de uno de los trofeos. Será poco después cuando el chico
comience
a llorar por primera vez,(sabemos que presionado por una situación
familiar
de recientísima separación).
Junto a
las fantasías y a las miradas que abren
puertas a historias dentro de
la
historia, hemos visto que las pantallas y los escaparates ofrecen un juego
muy
aprovechable. Aranoa así lo ve, y cuando plantea en Los lunes la secuencia
del
escaparate del circuito cerrado de televisión, volvemos a una referencia de
la
realidad sobre la que se ejerce la invención imaginativa, para volver a la
realidad.
¿Cuándo han salido los personajes en televisión? ¿Cuándo han tenido
sus
segundos de fama? Lino, de pequeño, anunció en la televisión un refresco,
Burbujas.
La empresa quebró. Otro presagio que nos devuelve a la realidad. Santa
tuvo
también esos minutos de fama: durante las manifestaciones de astilleros.
Esos
enfrentamientos a la pantalla no pueden dar lugar a otro juego de
imaginación
más revelador que el que se expone en la secuencia del escaparate de
la
tienda de electrodomésticos. Santa hace de presentador del concurso. Todos
están
aún con el whisky en la mano, el que han traído del chalét donde han hecho
de
canguros okupas. Es el concurso de “adivine quién es el más capullo de
todos”.
(El paralelismo con otra escena de Barrio en el interior de la tienda de
trofeos
es evidente, cuando Manu y Rai porfían para darse el premio al más
gilipollas.)
La pregunta con la que Santa inicia el concurso versa de nuevo
sobre
ese paraíso soñado: “¿a cuántas horas está Australia de aquí?”. Lino falla
y lo
que pierde es un maravilloso puesto de trabajo con secretaria,
posibilidades
de ascenso y otras lindezas, en Torrevieja, Alicante (que parece
la ubicación
muchos de los magníficos concursos de televisión). Con este
comentario,
Santa ha vuelto de la invención a la realidad, y le da a Lino donde
más le
duele. De algún modo, es trágico que Santa sea por un lado el que
mantenga
a flote la imaginación pero que por otro esté socavando sin querer la
moral
de otros personajes (Santa es consciente de la “mala ostia” que se le está
poniendo,
confiesa en otro momento de la película). De un modo o de otro, a
través
de fantasías o sin ellas, están abocados a un destino terrible, más allá
del que
describe el final de la película.
El
juego de la imaginación se disfraza de humor, pero contiene unos tintes
amargos
que son los que quedan en el espectador. En Los lunes al sol no existe
el
juego de la imaginación para adivinar el futuro; hay bromas en las que la
imaginación
interviene, hay rememoraciones del pasado enfocadas en un juego
imaginativo
pero, sobre todo, no hay futuro. De ahí que el ruso cuente el
encuentro
de dos viejos camaradas del partido comunista. Uno le dice al otro
“todo
lo que nos contaban del comunismo era mentira”. A lo que sucede la
contestación:
“Lo peor era que todo lo que decían del capitalismo era verdad”.
Por
eso, Santa imagina, sea en broma o en sueños, unos repartos que harían el
mundo
más justo, pero se mueven claramente en otro terreno, apartado de la
realidad.
Ya he comentado el reparto imaginario de riqueza en Australia. Santa
también
le dirá al drogadicto que anda por los astilleros que le ha tocado el
lote
número 8 de los organizados por su antigua empresa. Y ni el drogadicto se
lo
cree.
Aún
así, son intentos de sublimar la realidad, como cuando Jose explica la
riqueza
ajena a través de su imaginación: si el dueño del chalé tiene 200
zapatos,
es que es vendedor de zapatos. Su mujer no es una obrera en una fábrica
de
conservas y no huele a pescado porque es una sirena. Santa impone respeto en
el
chalé del rico sublimando su labor de canguro: un respeto, que es su casa, su
trabajo
y su niño. Y los demás no continúan, quieren devolverlo a la realidad y
de
camino obtener beneficios económicos diciendo que están cuidando al niño
entre
todos.
Por
último, creo que es también oportuno nombrar esas historias dentro de
historias
que corresponderían a la misma palabra. La etimología no es otra cosa
que la
historia de las palabras. Santa disfraza su incultura de imaginación.
Criterio,
la misma palabra lo dice, viene del latín: criterio. Pero lo más
lúcido
en estas cuestiones sobresale cuando explica la palabra “antípodas”. De
nuevo,
la misma palabra lo dice: anti-podas, locon-trario. Y de ahí que lo
contrario,
vista la vida que viven, pueda ser lo mejor.
La
realidad sigue siendo el punto de partida para un pensamiento divergente en
el que
se conjuga la imaginación. Hasta la misma corona de flores que será de
Amador
sólo necesita un recorte para adecuarse a las circunstancias: el “de tus
compañeros
del consejo de administración” se convertirá en “de tus compañeros”.
¿REALISMOS
O FICCIONES?
Todas
estas cuestiones planteadas convergen hacia una que las engloba. En torno
a
Barrio y a Los Lunes al sol han surgido comentarios acerca de un “realismo
social”, un "naturalismo” muy bien aceptado por
crítica y público. Sin embargo,
los
elementos iconográficos nos hablan de una construcción de la ficción. Por
otra
parte, conocemos el aprendizaje de León de Aranoa en el campo del
documental.
De ahí que ahora entremos de lleno en plantear cómo es posible que
se
provoque a la vez esa sensación de realismo en el espectador y se conforme
una
trama tan compleja de elementos ficcionales.
Ya en
la rueda de prensa posterior al pase oficial de Los lunes al sol en el
Festival
de San Sebastián surgió una cuestión relacionada con el realismo. Unos
cuantos
acreditados exponían sus dudas acerca de que que existiera un
equivalente
en la realidad española a los personajes que Fernando León de Aranoa
presentaba.
La contrariedad de los acreditados ante la película era evidente y
Elías
Querejeta no daba crédito a lo que éstos estaban preguntando. Parecía que
la
economía emergente de la que se habla desde los poderes públicos (el “España
va
bien”) fuera la única y monolítica realidad española, y que no existieran ni
desempleados
ni malestar ante la subvaloración de este bien común.
Lo
cierto es que la exposición de Aranoa tiene tantos tintes que la asocian a
nuestra
realidad que puede levantar ampollas. Una muestra de ello es que una
publicación
satírica en internet publica la falsa y divertida noticia de que el
INEM ha
censurado la película de Aranoa11.
Se ha
repetido hasta la saciedad la afinidad de Los lunes al sol con las
películas
firmadas por Ken Loach. Sin embargo, es el neorrealismo italiano lo
que le
hace más feliz a Aranoa, esa reinvención de la realidad, ese utilizar la
ficción
para embellecer la realidad, para contarla de otra manera12. Los
planteamientos
realistas son los que han llevado a ello, pero también el hecho
de que
se trata de un filme inmejorable, impactante, que realiza un retrato
social rotundo, trementamente triste, amargo, y sin
los clímax de películas en
las que
el planteamiento, nudo y desenlace se establecen férreamente. Al
contrario,
el ritmo de la realización es cadencial, como la gran parte de las
experiencias
cotidianas que tienen ritmos rutinarios. El llanto es continuado,
no hay
una escena dramática central, sino que el sufrimiento que se contagia al
espectador
proviene de un dolor cotidiano y llevadero. No hay trucos que
desprendan
una lágrima irreprimible en el espectador, sino una amargura
continuada.
Se me plantea la pregunta de que si este tipo de ritmos puede
asociarse
más a una serie de experiencias audiovisuales en las que se pone de
manifiesto
un ritmo temporal ajeno al televisivo, como las que se dieron en
manifestaciones
plásticas de los sesenta y setenta. Pero no creo que nos
encontremos
ante un experimento análogo a estas experiencias artísticas. Hay una
apariencia
de tiempo real porque el espectador se introduce como uno más en los
lugares
que frecuenta este grupo de parados, pero no hay un tiempo real, sino
una
invención realizada a la perfección que nos da la sensación de rutina, de
que el
tiempo no pasa. No se trata de un estado contemplativo como el que
aquellas
experiencias plásticas podían plantear cuando jugaban con el tiempo
real.
De hecho, una de las críticas más frecuentes a aquellas experiencias era
que,
comparadas con el lenguaje cinematográfico o televisivo, llegaban a
aburrir,
y en absoluto es el caso de las películas de León de Aranoa. En Los
lunes
al sol se ofrecen las oportunas
pinceladas para dar la sensación de que
el
tiempo no pasa, de que se ha estancado desde que los trabajadores perdieron
su
empleo. Y eso ocurre sobre todo en el planteamiento de la dirección, por
encontrarnos
integrados en la situación de los
parados como si fuéramos un
desempleado
más y compartiéramos sus costumbres y su uso del tiempo libre, que
es
mucho. Sobre el tiempo real se imprime la huella de una ficción perfectamente
construida
que da la sensación de realidad. Hay que señalar además la coherencia
entre
el contenido y la expresión, pues la realización fomenta la sensación que
podemos
tener acerca de la situación de los personajes. Que carecemos de
coordenadas
temporales es evidente: la película acaba con una pregunta de Santa:
¿qué
día es hoy?
Por
otra parte, las fuentes documentales de Aranoa son innegables. El proceso de
documentación
ha aportado además una intención ética que creo que existiría con
anterioridad
en Aranoa (pues la elección de un tema muestra mucho de las
preocupaciones
de un autor) pero que se ha reforzado. En una entrevista, cuando
se le
pregunta acerca del sentimiento social colectivo que se refleja en la
actualidad
con respecto al de hace 30 años, Aranoa contesta apoyándose en lo que
ha
aprendido de esa labor de documentación necesaria para realizar Los lunes al
sol:
“Todo
parte de una ética individual, y desde ella sí se puede llegar a un
pensamiento
más colectivo. En la clase trabajadora sí hay un sentimiento
colectivo
(que se ha perdido en nuestra profesión, en el cine), que seguramente
no es
el sentimiento social como el de hace 30 años. Pero creo que sí existe.
Durante
la documentación de Gijón de Los lunes... sí he visto a gente que
hablaba
desde lo colectivo, desde la defensa de algo (en este caso del trabajo),
que
consideraba el trabajo como propiedad de todos y por lo tanto había que
cuidarlo
mucho más que si le perteneciera a uno sólo. Es como lo de los libros,
que
siempre cuidas mejor el que no es tuyo que el propio. Y aquellas personas
hablaban
así, como de cuidar algo mucho porque no nos pertenece, porque es un
bien
colectivo, un bien común. Y ésa es una ética de lo colectivo que a mí, en
lo
personal, me llegó mucho (...) Santa es el heredero más directo de eso. Es el
que por
sus circunstancias, por su carácter, más se preocupa de recordarlo y
mantenerlo
vivo”13.
Por
otra parte, la relación de esta película con el documental parece evidente.
No
olvidemos que la existencia de la dualidad ficción-documental pone sobre la
mesa
que el documental pueda estar más cimentado en la realidad. Pero para los
que
conocemos algo de la producción cinematográfica ¿es realmente así?. Dos
películas
españolas de ficción presentadas en la edición del 2002 del Festival
de San
Sebastián parecen tener una huella documental: Los lunes al sol y
Octavia,
de Basilio Martín Patino. Tanto Aranoa como Martín Patino han bebido de
la
fuente del documental, pero se puede considerar la película Octavia un film
fallido
en muchos aspectos. El espectador no se proyecta en absoluto en la
historia.
Una voz en off parece dictarle lo que
debe sentir cuando reaccione
ante
los personajes. El guión es un texto literario farragoso, que separa al
espectador,
un texto donde se debería haber eliminado mucho más. Se podría
asociar
más a un reportaje cultural-etnográfico al estilo de los presentados por
Goytisolo.
Y no creo que estos reportajes sean modélicos, por más que un autor
reconocido
en ámbitos literarios realice el guión. ¿Por qué, en relación con el
documental,
funciona mejor Los lunes al sol que Octavia? Si asociamos estas
ficciones
al documental, la realización y el guión de Los lunes al sol se
parecería
más a documentos al estilo de Vivir cada día. La cámara se planta en
una
situación como si fuera un personaje más. Como espectadores, no vemos más
que los
personajes, nos metemos en su vida en un momento en que simplemente las
cosas
suceden, cotidianamente.Ésa es la impresión. Elías Querejeta apunta una
cuestión
que enriquece lo que ahora vengo diciendo. Él diferencia entre
documental
y reportaje. Y dice que el documental debe ser manipulado14. No
comparto
esa opinión, pues no creo que ningún discurso sea objetivo, pero sí
creo
que en ocasiones el reportaje se presenta como tal, lo cual no es más que
otra
manipulación. Barrio tiene mucho de película documental, pero la diferencia
depende
más, como dice Querejeta, de estructuras de la narración. ¿En qué
consistiría
esa manipulación? Hemos visto que la presencia de elementos
iconográficos
esclarecedores es evidente en los relatos que hemos analizado.
Pero
tal vez se consiga más realismo retratando la subjetividad de los
personajes
en una determinada situación que pretendiendo cierta objetividad.
Aranoa
lo explica:
"La
objetividad en cine y en documental es impensable. Desde el momento en que
eliges
un tema y un lugar para poner la cámara y elaboras unas preguntas, eso ya
es
subjetivo, ya estás tomando partido. Luego puedes querer que se note más o
menos.
De hecho, lo que más me preocupa del documental frente a la ficción es
esa
apariencia de objetividad que tiene a veces; y lo que me gusta un poco más
de la
ficción, frente al documental, es que tengo la impresión de que cuando el
espectador
va a la sala sabe que es una ficción, por lo tanto, sabe que es
mentira
lo que le están contando aunque se apoye en una realidad. Y es como que
las
reglas están más claras. Desde el espectador sabes que vas a ver una
película
mientras que hoy todavía pienso que hay gente que piensa que lo que le
están
contando es un documento objetivo, y yo creo que muchas veces no es así.
Además,
a mí me pasa como espectador.... Me interesa más realmente la
subjetividad
que la objetividad. Cuando veo una película o un documental de
alguien,
me interesa saber su opinión sobre el tema que me están contando”15.
Y tal
vez sea en estas cuestiones donde radica la fuerza de Barrio y de Los
lunes
al sol. Cuando un discurso se plantea
desde la imposibilidad de ser
objetivo,
sólo queda la honestidad de mostrar y de recrear a partir de la
realidad.
El espectador se da cuenta de esta honestidad. Y además, lo fresco de
esta
película, dado el tema que trata, es que no se convierte en un panfleto
ideológico
a pesar de que se traslucen las ideas de su creador. La película
aparece
en las salas en un momento de relativo
auge del documental en España.
En
construccion o La espalda del mundo han sido distribuidas para la gran
pantalla.
La denuncia que a menudo suele apoyar al documental se ve
desfavorecida
habitualmente por la distribución cinematográfica. Por eso me
parece
muy inteligente que Aranoa no recurra al documental, sino a la ficción,
donde,
como él dice, las reglas están más claras. Y por otra parte, se favorece
que el
discurso llegue a más espectadores. Tengo que reconocer que eso me gusta,
porque
hace de la película un mensaje más operativo. Si se pretende tener una
actitud
ética con el propio trabajo, me agrada que el director se adecúe a las
circunstancias
limitantes del mercado para, de todos modos, llegar a un espectro
amplio
de la población y dar sentido al para qué de una película (un para qué
que
está muchas veces asociado a principios personales éticos). Creo que Los
lunes
sensibiliza extraordinariamente al espectador, y lo aplaudo por ello. Más
allá
del negocio que hay detrás de toda película, hay discursos más o menos
constructivos
de una sociedad. La farola de Santa valía, como decía Bardem, diez
millones.
Este valor del que se habla es moral.
Por
eso, tal vez cuando una se encuentra este tipo de discursos, termina
enamorándose
de ciertas ideas que subyacen al objeto de estudio. Entran ganas de
abandonar
el enfoque analítico y científico, dejar de escribir (como ahora voy a
hacer),
y plantearse, por qué no, si visto lo visto, está enamorada de Fernando
León de
Aranoa. Qué gustazo.
SELECCIÓN
BIBLIOGRÁFICA
ALONSO,
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Vanguardia”,
en http://contrastes.uv.es/cinco/aranoa.html
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http://www.elsiglo-eu.com/Cultura%20y%20Ciencia/cine/433%20Cultura%20cine.htm
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Carlos (1999): 20 nuevos directores del cine español. Alianza
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http://www.noticiasdenavarra.com/ediciones/200220804/verano/leon.php
RANDYMEEKS:
“Y lo puta que es la vida...”, en
http://www.radikalboard.com/movies/breves/loslunesalsol.asp
S./A.(noticia
en Estrella Digital/EFE): “Fernando León reniega de las películas
comerciales
y apuesta por el cine ‘como prolongación de la vida’”, en
http://www.estrelladigital.es/020801/articulos/cultura/fernando_leon.asp
S./A.:
“Paraísos biodegradables. Fernando León y Paul Auster”, en
http://meltingpot.fortunecity.com/dunsmuir/831/acra12.html
VERSIÓN
ESPAÑOLA (La 2): Entrevista a Fernando León de Aranoa y a Elías
Querejeta.
Emitido el 25-10-2002.
WEB
OFICIAL DE LOS LUNES AL SOL:
www.loslunesalsol.com
WEB
OFICIAL DEL FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN
www.sansebastianfestival.com
1 Entre
su obra literaria se encuentran varios artículos y relatos, como
“Walkie-talkie”
(Alfaguara), “Enfermos” (Plaza y Janés), “Mensajes” (una
historia
con la que ganó el XV Premio Antonio Machado) o “Lápices” (finalista en
el
mismo premio dos años más tarde).
2
Obtendría también más premios: en el
Miami Hispanic Film Festival (1997) se
llevó
el galardón a la mejor película y al mejor actor; en el Mystfest (97)
estaría
nominado al mejor film; en el Festival de Valladolid (97) se le premió
como
mejor director novel y estuvo nominado a la Espiga de Oro...
3
También obtuvo en San Sebastián el premio al mejor guión. En 1998 logró el
Goya al
mejor director, al mejor guión original, a la mejor actriz revelación
(Marieta
Orozco), y estuvo nominada a la mejor película. En el Festival
Internacional
de Cine de Rotterdam y en el Festival Internacional de Turín
también
estuvo nominada.
4
GARCÍA, Javier; ESCANDELL, Cinthia: “Lo más importante son los personajes, no
la
trama”, en
http://www.elsiglo-eu.com/Cultura%20y%20Ciencia/cine/433%20Cultura%20cine.htm
5 La
idea original de Fausto es de Lola Becaria, Isidro Ortiz, Alex Ollé, Carlos
Padrissa
y Fernando León de Aranoa. La trama corresponde a Fernando León de
Aranoa,
Isidro Ortiz, Álex Ollé y Carlos Padrissa. Los diálogos son
responsabilidad
de Fernando León.
6
Cuando va a dirigirse a Barcelona, no lleva siquiera su maleta, y en un último
momento,
Miguel Ángel Solá es “salvado” por su ayudante, que le lleva el maletín
a la
estación.
7
Resulta curioso que León de Aranoa utilice con tanta asiduidad nombres afines:
Santos,
Santa, Santiago...
8 Y
puestos a repasar otros aspectos de
interacción entre la luz y las
tinieblas,
también la comedia Cha cha chá, de Antonio del Real con guión de
Aranoa
ofrece, desde un tono mucho más dulce, unos apuntes que corresponden a la
iconografía
de la luz como elemento de conocimiento que ya es tradicional en el
pensamiento
occidental. En Cha cha chá María está
en una exposición con su
novio
Pablo y dice literalmente “Lo importante es la esencia. ¿Y cuál es la
esencia
del amor, del sexo, del erotismo? Pues es siempre la misma, el triunfo
de la
luz sobre las tinieblas!”. Esto no
supone en sí una originalidad de
tratamiento
por parte de León de Aranoa, sino una adaptación al imaginario
colectivo.
Y esta estrategia es muy eficiente cuando de lo que se trata es de
que el
espectador pueda implicarse o proyectarse en la película. El mismo uso
que
Aranoa hace de su enfoque creativo responde a este imaginario colectivo:
“Veo
todo tipo de cine y como espectador agradezco que las películas me
entretengan;
pero creo que una película no debe ser sólo esto. Como escritor y
director
invierto mucho tiempo en una película y no quiero que sólo resulte
entretenida,
sino que también arroje luz sobre asuntos de esta sociedad”. Más
allá
del contenido de esta cita de Aranoa, la tomo como referencia para
reafirmar
esas expresiones del imaginario colectivo en el que la luz arroja
claridad
sobre las tinieblas. Más adelante desarrollaremos estos planteamientos
en
otros epígrafes, con ocasión del para qué hacer una película, o sea, las
finalidades
éticas de los proyectos de Aranoa.
9
También en Fausto 5.0 se da un planteamiento de una gran ciudad, Barcelona. Lo
curioso
es que finalmente la puesta en escena nos lleva a una imagen de
Barcelona
que podría ser la de cualquier ciudad occidental, con gran numero de
inmigrantes,
delincuencia, interculturalidad. No se trata de la imagen de
Barcelona
que se exportó con las Olimpiadas.
10
Hablando acerca de la realidad, dice Aranoa. “Yo creo que lo bonito, lo
divertido
es al menos trabajar sobre ella y a
partir de ella utilizar un poco
la
ficción para levantarla a veces, para templarla, o para bajarla.... Es lo
divertido
del trabajo, del proceso: usar un poco la ficción como una herramienta
para
modelar un poco la realidad y a veces sacarle más partido y hacerla más
potente.
Es el gran lujo de hacer películas (...) Desde quiénes son los
personajes,
tratar un poco de imaginar a dónde querrían ir ellos... ese continuo
de
imaginarse ellos en otros lugares, en otros paraísos... Yo creo que la
ficción
entra ahí muy fuerte. Yo creo que mucho más casi que lo que hay en
apariencia”.
(En entrevista para el programa de la 2: Versión Española. Emitido
el
viernes 25-10-2002.
11 Se
trata de la publicación El Diplomático, una “publicación sarítica,
iberoamericana
y mensual que permite la reproducción de sus artículos siempre
que no
se usen con fines comerciales y se cite adecuadamente la fuente, el
vínculo
de procedencia y el siguiente aviso legal: Todo lo publicado en estas
páginas
es falso. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia”.
http://www.eldiplomatico.com
12 En
una entrevista para el programa de La 2: Versión Española. Emitido el
viernes
25-10-2002.
13 En
una entrevista para el programa de la 2: Versión Española. Emitido el
viernes
25-10-2002.
14 En
una entrevista para el programa de la 2: Versión Española. Emitido el
viernes
25-10-2002.
15 En
una entrevista para el programa de la 2: Versión Española. Emitido el
viernes
25-10-2002.