

"El periodismo pone las cosas en su punto justo, es decir, da la verdadera estatura y el valor de cualquier obra: servir al día siguiente para envolver la carne o el pescado"
(Antonio Gala; Ahora hablaré de mí; pp.133)
Trabajos de Doctorado
Metodología y Tendencias del Comparatismo Literario y Cultural
Bienio 2000-2002
La Escritura Flotante de Antonio Gala y Marguerite Duras Relaciones entre literatura y periodismo
Alejandro Simón Carpintero
a) Introducción
Las transformaciones que ha sufrido el presente trabajo desde su concepción hasta el presente, han sido innumerables.
En un principio, se trataba de comparar la obra de Antonio Gala, Charlas con Troylo, con una autora propuesta por el director del seminario, de características similares y una obra de características formales susceptibles de ser comparada con la anterior: Outside de Marguerite Duras. Se trataba entonces de comparar aspectos concretos y relevantes que aparecieran en ambos escritores. La soledad es uno de los motivos más atractivos y característicos que aparece en Gala y Duras, o inclusive el poder comunicativo y apelativo que establecen ambos autores con sus lectores. Fíjense, entonces, que no hubiesen hecho falta reducir la comparación a una única obra de Gala, Charlas con Troylo, sino que hubiesen servido La soledad sonora, Dedicado a Tobías, A quien conmigo va o Carta a los herederos. O incluso La vida material de Marguerite Duras, en vez de Outside.
Pero todas estas obras poseen un denominador común: se tratan de compilaciones de artículos periodísticos aparecidos en prensa; en el caso de Duras en diversos periódicos franceses, o incluso en revistas como Vogue, pero sobre todo aparecidos en el periódico France- Observateur. En el caso de Gala, todos sus artículos son columnas aparecidas en El País Dominical, el suplemento del periódico El País.
Las relaciones, pues, entre literatura y periodismo nos enfrentaban a un comparatismo periodístico-literario, e incluso nos enfrentaba al problema genológico del complejo estudio de los géneros, esto es: ¿de qué manera afectan a dos escritores como Gala y Duras la escritura en prensa?. Un comparatismo periodístico-literario cuya disciplina reivindica enérgicamente bajo las siglas de CPL, Albert Chillón en su obra Literatura y Periodismo.
b) Identificación de ambos escritores ante sus trabajos periodísticos
La cuestión, que a casi ningún escritor que escriba en prensa se le escapa, es abordada por ambos, a veces a modo de "declaración de principios", a veces a modo de "confesión".
Así, Antonio Gala dirá: "No soy periodista, salvo acaso en el cutre, desvaído y temeroso concepto de la Academia de la Lengua. Y no lo soy no porque carezca de carné, sino porque nada de lo que escribo entra dentro de lo que en mi opinión, considero periodismo". (El don de la palabra).
Si acudimos a la Real Academia Española, vemos que define periodista como"persona que compone, escribe o edita un periódico // persona que, profesionalmente, prepara o presenta las noticias en un periódico o en otro medio de difusión"
Precisamente Albert Chillón, en la obra que se mencionaba anteriormente, Literatura y Periodismo, reivindica "el periodismo como escritura y no como mera redacción, como expresión crítica y culta, no como simple recetario instrumental. Una escritura cultivada, pues, por escritores y no por meros escribidores" (pp.434, Cáp.15):
En Ahora hablaré de mí, Gala seguirá diciendo: "Si periodista es el que escribe en los periódicos, yo lo soy. Pero no me considero tal"(pp.133)."Para mí, el escritor de periódicos no puede ser igual que un saltimbanqui, por mucha prisa que le metan el fax o el teléfono(...) Pienso que la actualidad demasiado rabiosa termina por mordernos y contagiarnos su hidrofobia: ha de contemplarse de manera olímpica, desde lo alto y de lejos, para situarla en su verdadera perspectiva y otorgarle su verdadera dimensión. La literatura de sobresalto no me gusta. Aspiro a escribir para mañana y pasado mañana(...) En nuestro periodismo casi nadie se sienta ya a escribir literatura"(pp.135).
Observemos que Gala califica metafóricamente a la información diaria de "literatura de sobresalto", y que dice "en nuestro periodismo casi nadie se sienta ya a hacer literatura". Una vez más, el tradicional deslinde entre literatura y periodismo se difumina.
Las declaraciones de Gala tienen mucho que ver con la vindicación que hace Albert Chillón en Literatura y Periodismo, donde señala la precariedad de los estudios periodísticos en España, apunta él, a raíz de "una improcedente escisión entre los saberes aplicados y los saberes teóricos" que ha llevado a la profesión periodística a una actividad normativa, práctica, instrumental, preceptiva, carente de un enfoque descriptivo, analítico e inductivo.
Marguerite Duras, por su parte, también define su posición respecto a las colaboraciones de los escritores en prensa, en el mismo prólogo de su obra Outside: "He escrito artículos en los periódicos por diversos motivos. El primero, en efecto, era indudablemente salir de mi habitación. En aquel entonces, escribía libros ocho horas al día. Cuando escribía libros, creo que no siquiera leía los periódicos. Escribir artículos era salir afuera(...) Las demás razones también: no tenía dinero. Todos los artículos de Vogue son alimenticios. Las demás razones también, me lo pedían, prometía crónicas regulares a France-Observateur, y luego me veía obligada a respetar los plazos(...) He olvidado bastantes artículos. Los libros, no. Los libros no los olvido"(pp.5, 6,7).
Parece, pues, que Duras, también se auto excluye del concepto tradicional de periodista. Pero, ¿a qué concepto tradicional de periodismo nos referimos? ; ¿al "cutre, desvaído y temeroso"de la Real Academia Española al que aludía Gala?. Quizás no sólo a ése, sino también al concepto tradicional que Chillón somete a crítica: "un oficio eminentemente práctico, caracterizado por el dominio de un repertorio de habilidades técnicas aptas para capturar la realidad o lo que pasa en la sociedad , y luego "reflejarla objetivamente " en ese nítido espejo que supuestamente son los medios de comunicación"(pp.431).
Con la Iglesia hemos topado: la objetividad.
"Pensar que la realidad es algo externo y dado, y que el periodismo se limita a reproducirla mediante el auxilio de habilidades prácticas y técnicas que hacen innecesaria y hasta enojosa su formación crítica y cultural, es, mal que nos pese, una difundida creencia profesional que revela premisas teóricas latentes, a menudo desconocidas por el creyente - y por eso mismo profesadas a pies juntillas"(CHILLON, Albert(1999), Literatura y Periodismo pp.431, Cáp.15).
Duras, alejada en el tiempo de estos estudios, e inclusive perteneciente a otra cultura (no olvidemos que Chillón analiza los estudios periodísticos en España y Cataluña, pero no fuera de nuestras fronteras), confesará en su prólogo de Outside: "No hay periodismo sin moral. Todo periodista es un moralista. Es absolutamente inevitable. Un periodista es alguien que mira el mundo, su funcionamiento, que lo vigila cada día desde muy cerca, que lo ofrece para que se vea, que ofrece, para que se vuelva a ver, el mundo, el acontecimiento. No puede llevar a cabo ese trabajo y a la vez no juzgar lo que ve. Es imposible. En otras palabras, la información objetiva es una añagaza total. Es una mentira. No existe el periodista objetivo. Yo me he liberado de muchos prejuicios, entre ellos este que a mi juicio es el principal. Creer en la objetividad posible del relato del acontecimiento"(pp.5)
Queriendo, o sin querer; Gala y Duras manifiestan en sus respectivas compilaciones de columnas periodísticas ponerse al lado del concepto del periodismo que propugna Albert Chillón. Una concepción del periodismo como "interpretación sucesiva del presente"(pp.431, Cáp.15) que vindica al periodista como profesional intelectual.
Una concepción del periodista que, sin embargo, aparece matizada en un autor y en otro. Si para Gala "el escritor de periódicos no puede ser igual que un saltimbanqui, por mucha prisa que le metan el fax o el teléfono"(Ahora hablaré de mí, pp.135) para Duras, "escribir para los periódicos es escribir en el acto. No esperar. Aunque la escritura tiene que resentirse de esta impaciencia, de esta obligación de ir deprisa y, por lo tanto, ser un poco descuidada. Esta idea de lo escrito con negligencia no me disgusta"(Outside, pp.5).
c)Perspectiva genológica
Albert Chillón analizará profundamente en el capítulo 14 (Las relaciones entre literatura y periodismo) de su obra Literatura y Periodismo, la compleja problemática de los géneros (genología), "que atraviesa verticalmente la historia literaria y transversalmente el pensamiento lingüístico y literario contemporáneo"(pp.401).
Chillón se muestra un defensor de la actitud analítico-descriptiva, que ve los géneros como prácticas culturales cambiantes y sometidas a influencias recíprocas; frente a la actitud normativa, que concibe los géneros como categorías inmutables(pp.414).
Chillón, reivindicando a Mijail Batjin y su concepto de enunciado, vertebra su tesis en una idea capital desde la perspectiva del comparatismo periodístico literario: "dado que tanto los géneros periodísticos como los literarios son A) tipos relativamente estables de enunciados y B) tienen una naturaleza lingüística común, es posible estudiarlos como variantes discursivas susceptibles de ser examinadas mediante un mismo utillaje metodológico"(pp.419).
Este trabajo se ha visto desde el principio fuertemente encorsetado por el problema del género: la intención inicial de comparar un aspecto capital de la obra de Antonio Gala (amor, pasión, soledad) en su obra Charlas con Troylo con la misma temática en la obra Outside de Marguerite Duras, se ha visto interferida por el propio género de las obras: compilación de colaboraciones periodísticas; lo cual ha derivado en un estudio- más irritante, pero más fascinante por eso mismo- sobre las relaciones entre periodismo y literatura en estos dos reconocidos literatos.
Vistos los auto posicionamientos que han realizado sendos autores ante sus propios trabajos periodísticos, queda por descubrir cómo condiciona - o no - de manera consciente o inconsciente, el trabajo para la prensa a unos autores mucho más relacionados con la esfera literaria. Todo esto, como propone Chillón, desde una óptica analítica, inductiva y descriptiva; sabedores de que "los géneros son tipos relativamente estables de enunciados -orales y escritos - en perpetua interrelación y transformación. Es imposible reducirlos a unas cuantas categorías abstractas de carácter normativo"(pp.419, Literatura y Periodismo).
José Infante, autor de la hasta ahora única biografía aparecida sobre Antonio Gala clasifica, en una bibliografía básica sobre el autor, sus artículos periodísticos dentro de la categoría de ensayo. Dentro de esta categoría se incluyen todas las ediciones que han ido compilando sus colaboraciones periodísticas, desde sus inicios hasta el año de publicación de la biografía. Colaboraciones periodísticas que comenzaron en 1973 en la revista Sábado Gráfico, donde colaboraba con la sección semanal "Texto y Pretexto"(inédito en libro), que lo convirtieron en uno de los más reconocidos críticos y observadores de la realidad del momento. Luego vendrían las colaboraciones dominicales en El País, donde empezó en 1978 con la sección "El verbo transitivo", también inédito en libro, hasta 1979. A partir de este momento, las reflexiones periodísticas de Gala sí conocerían la luz editorial, y lo convertirían en uno de los autores más vendidos del país: Charlas con Troylo(1979-1980), En propia mano (81-83)¸ Cuaderno de la dama de otoño (83-85); Dedicado a Tobías (86-87); La soledad sonora (88-90); A quien conmigo va (90-91); Carta a los herederos (91-93); La casa sosegada. En 1987 Gala se incorpora al semanario El Independiente, primero con sus Proas y luego con sus Troneras, que luego pasarían al diario El Mundo, una vez desaparecido este semanario, y que se han convertido en estandarte de la vena más crítica y ácida del autor.
¿Qué caracterizan a estas colaboraciones periodísticas?
Para su cronista, José Infante, Antonio Gala ha tenido la oportunidad de ser el cronista de toda una época a través de su labor periodística: "Vista globalmente, su labor de escritor de periódicos podría ser la Gran Crónica de la España actual, pero también una obra de ensayo sobre la historia, las costumbres, la moral y las aspiraciones de sus contemporáneos. En realidad, lo que ha hecho Gala en sus sucesivas series periodísticas es ir fijando la historia y constatar una vez más que lo que una vez sucede, sucede para siempre. Se queda para siempre sucediendo"(Antonio Gala, Un hombre aparte; pp.193).
Observemos que, en estas palabras, se define a Gala como "escritor de periódicos", nunca como periodista o ni siquiera articulista. Y, sobre todo, que la labor periodística que se le atribuye (... constatar que lo que una vez sucede, sucede para siempre...), entraría dentro de la concepción del periodismo como "interpretación sucesiva del presente" que Chillón vincula a la vindicación del periodista como profesional intelectual de la "industria de la cultura", y que le sirve para replantear la extendida escisión entre teoría y práctica.
Según José Infante, y de acuerdo con la concepción propuesta por Albert Chillón; ¿entraría Antonio Gala dentro de la concepción de periodista, a pesar de él haberse negado como tal, amén de mostrar su disconformidad con la definición tradicional de periodista("cutre, desvaído y temeroso")?; ¿es Gala periodista, según Chillón, es decir, un profesional intelectual que ejerce su tarea en la industria de la cultura? ; ¿es Gala periodista, según José Infante por realizar en sus columnas una interpretación sucesiva del presente ("lo que una vez sucede, sucede para siempre")?. Así, Infante seguirá diciendo; "su labor periodística ha sido una continuación de su labor de contar a los españoles lo que somos y por qué somos así. Como en sus series históricas para televisión y como en alguna de sus obras dramáticas. De ahí la coherencia de su obra entera, a pesar de su aparente diversidad. Una obra que se mueve entre la ambivalencia retórica, por el distinto tono de sus lenguajes, y la coherencia dialéctica del mensaje que siempre lleva implícita". (Antonio Gala, un hombre aparte; pp.193).
Por su parte, ¿cómo se enfrentó Marguerite Duras a sus colaboraciones periodísticas?; ¿cómo valoran sus estudiosos sus compilaciones periodísticas dentro de su obra?; ¿dónde sitúan a Duras el cultivo de géneros periodísticos como el artículo y la entrevista, género al que era asidua y que en la obra periodística de Gala es inexistente?.
Amelia Gamoneda Lanza, profesora estudiosa de Duras de la Universidad salmantina, indica cómo el pensamiento y el lenguaje de Duras ha sido muy modulado en variadas formas de expresión: novela, relato, pieza de teatro, guión de cine, grabación recitada, artículo, entrevista...y recalca que Duras se prodigó "en los últimos años con asiduidad en el medio periodístico y considera sus artículos y entrevistas como parte de su obra literaria".(Marguerite Duras: La textura del deseo, pp.22)
Aunque la propia Duras considere sus artículos y entrevistas como parte de su obra literaria, se mostró titubeante en los prólogos que anteceden a sus obras periodísticas. Así, en Outside, Duras dirá: "Evidentemente no ha sido a mí a quien se le ha ocurrido publicar estos textos; nunca hubiera pensado en ello (...) Y yo me dije, ¿por qué no?, ¿por qué este pudor de pronto?. Si sólo se publicara lo que se escribe hoy y no lo de ayer, no habría escritores; si gustara sólo el objeto de hoy y no el de ayer, existiría sólo la esterilidad del presente, esta añazaga también, el presente"(pp.5)
De hecho, el problema del género se le presentará inclusive al encargado de la colección, Yann Andrea (compañero sentimental de Duras y colaborador de sus obras) que en una Nota sobre la ordenación de los artículos, previa a la compilación, expondrá: "Hemos intentado establecer un sistema de ordenación de los artículos. Por ejemplo, un orden de géneros: entrevistas, reseñas de libros, de películas, prólogos, etc. Este orden parece el más utilizado y en este caso poco pertinente. Aquí, los artículos, aunque inscritos en las secciones tradicionales, escapan a las leyes del género, se deslizan de uno a otro, escapan a toda regla - quizá porque están escritos por un escritor y no por un periodista profesional -(...)"(Outside, pp.8).
Una vez más, la difusa y débil frontera entre periodismo y literatura, entre escritor y periodista. Una vez más, flotando en el aire el concepto de Chillón de "profesionales intelectuales de la industria de la cultura" para que el estudio de las relaciones entre literatura sean posibles y desaparezca la escisión entre saberes aplicados y saberes teóricos.
En el prólogo de La vida material, otra compilación de colaboraciones periodísticas posterior a Outside, Duras seguirá confesando sus titubeos sobre la naturaleza genérica de sus colaboraciones: "Desde el momento en que no hay ningún libro sin razón de ser, este libro no lo es; no es un diario, no es periodismo, no emana del acontecimiento cotidiano. Digamos que es un libro de lectura. Lejos de la novela, pero más próximo a su escritura - es curioso desde el momento en que es oral - que a la del editorial de un periódico. He dudado en publicarlo pero ninguna formación libresca prevista o en curso habría podido contener esta escritura flotante de La vida material, estas idas y venidas entre ustedes y yo en este tiempo que nos es común".
Parece, pues, que Duras concibe los géneros periodísticos como tipos de enunciados eminentemente orales; esto le lleva a situar su obra periodística lejos del género de la novela por el carácter de "oralidad" de sus contenidos, aunque más próxima a ésta en cuanto a escritura; y, al mismo tiempo, le lleva a considerar su obra periodística lejos del género periodístico en cuanto a escritura pero cercana al periodismo por la "oralidad" del contenido (la "escritura flotante" a la que ella se refiere, una bella metáfora del quehacer periodístico de los escritores en prensa).
En definitiva, Duras muestra su imposibilidad de reducir los géneros y su propia escritura a unas cuantas categorías abstractas de carácter normativo, haciendo gala a su vez de un talante flexible y abierto en cuanto a géneros se refiere, no dejando de reconocer características más propias de un género que de otro - la oralidad del género periodístico frente a la permanencia del género literario - pero no por ello excluyentes el uno con el otro. Tal y como expresa Albert Chillón: "el giro lingüístico (propuesto) aconseja vivamente volver la mirada no sólo hacia los estilos de escritura, sino también hacia aquellos de la compleja y diversa oralidad mediática, en general descuidada por los investigadores , a pesar de las notables excepciones recientes"(Literatura y Periodismo, pp.434).
d) Conclusiones
Concluir, en el sentido estricto del término, creo que es labor imposible para esta tarea: consumar, consumir, encontrar un término de reposo, cerrar en síntesis una dialéctica, dar algo por definitivo...es algo que no se puede hacer cuando han surgido tantas preguntas por el camino.
Como apunta Albert Chillón, "el giro lingüístico permite plantear preguntas pertinentes pero sumamente incómodas tanto para el sentido común periodístico como para el sentido común literario, tan acomodados ambos en sus respectivos nichos de ortodoxia"(Literatura y periodismo, pp.434).
Este trabajo ni puede ni pretende ofrecer una teoría genológica de la comunicación mediática en su conjunto, ni puede indicar cuál es el puente que une a la literatura y al periodismo (ratifico mi negativa hacia la diferenciación establecida entre los "saberes prácticos" y los "saberes aplicados" en el mundo del periodismo)
Nos conformaremos por tanto con intentar discernir qué influencias ha tenido la condición de escritor de Gala y Duras en sus colaboraciones periodísticas, y viceversa: cómo el género periodístico ha influido en sus escritos.
Tanto Antonio Gala como Marguerite Duras comparten el mismo concepto misional de la literatura. Uno y otro escriben siempre, imperativamente. Cualquier otra razón es secundaria. En ambos aparece el concepto de destino en su condición de escritor, ambos se sienten avocados a escribir como única función posible en esta vida; ninguno de ellos ni quiere ni puede deshacerse de la escritura, sea cual sea. El destino, pues, es un factor siempre presente en sus escritos (con todo lo que esto conlleva: pasión, resignación, soledad...). Como consecuencia, ninguno de ellos diferencia sus escritos periodísticos de sus piezas literarias (ya sea novela, teatro o poesía), todo forma parte del mismo cesto, no existen los géneros dentro de lo único certero y posible en sus vidas: escribir.
No obstante, tal y como hemos visto en la primera parte del trabajo, la actitud de uno y otro ante el escrito periodístico es diferente. Gala se resiente de "la prisa que meten el fax o el teléfono", mientras que Duras admira la "negligencia de la escritura periodística". Todo esto influye en el estilo de ambos autores: Gala se muestra, al contrario que en los géneros literarios que normalmente cultiva (poesía, novela o teatro), mucho más sintético y conciso; su habitual densidad producida por sus minuciosas descripciones da paso a un lenguaje más rápido, más certero e incisivo. No en vano, así lo reconoce él mismo: "el periodismo depura el estilo y, con su exigencia de síntesis, de rapidez y de acierto, mejora cualquier literatura. Es una gimnasia admirable que cualquier creador que juegue con las palabras debería hacer: muscula, estiliza y fortalece"(Ahora hablaré de mí; pp.133).
Duras, por su parte, que sí admira la prisa del quehacer periodístico, se mostrará igual de sintética y concisa, pero con mucha más dureza, ironía y sarcasmo que Gala, y que en sus propias novelas. La escritura periodística de Duras se caracteriza por ser incisiva a más no poder contra todo aquello que le ofende y que le hiere, y que siempre son las injusticias sociales.
De nuevo volvemos a encontrar un punto en común entre ambos autores en sus labores periodísticas: la lucha contra las desigualdades y las injusticias sociales. Gala y Duras se sirven de sus colaboraciones en los periódicos para expresar con absoluta claridad su solidaridad con aquellos más desfavorecidos, y para expresar su disconformidad con el orden establecido, siempre y cuando éste sirva para perjudicar injustamente a una sola persona. En este sentido, los dos escritores se muestran muy valientes a la hora de arremeter contra aquello que provoca la injusticia, incluso se les podría calificar de "anarquistas literarios", puesto que convierten sus columnas y artículos en auténticas barricadas de lucha contra la injusticia, sea del tipo que sea:
"(...) Las razones, además, por las que he escrito y escribo en los periódicos, ponen de manifiesto el mismo movimiento irresistible que me llevó hacia la resistencia francesa o argelina, antigubernamental o antimilitarista, antielectoral, etc.; y que también me indujo, como a ustedes, como a todos, a la tentación de denunciar lo intolerable de una injusticia, sea del orden que sea, sufrida por un pueblo entero o por un solo individuo(...)"(DURAS, Outside, pp.6).
En el caso de Gala, este escozor contra la injusticia social de tiñe de poesía, su rebeldía es mucho más estilizada que la de Duras; la poesía inunda siempre la escritura de Gala, a pesar de mostrarse más sintético en sus artículos. Así, Carmen Díaz Castañón - coordinadora de numerosas recopilaciones de escritos de Gala - dirá: "Como tanto de nuestros clásicos, Antonio Gala ha cultivado todos los géneros literarios, se ha lanzado a ellos con intensidad, los ha penetrado con maestría. A todos ha llegado con poesía, porque como él mismo ha dicho, esta puede hacerse en forma de drama, de novela, de ensayo o de actitud vital simplemente; hasta en "la Tronera" hay algo de literatura poética, ya que sus certeras, directas y muy meditadas gacetillas son, en realidad, el producto de un fogoso amor no correspondido"(El águila bicéfala, pp.11).
A Duras, la mordedura de la injusticia social le hace gritar sin rabia contenida, no hay espacio para el lirismo: "la injusticia me llevó hacia el amor cuando enloquece, cuando abandona la prudencia y se pierde donde halla, en el crimen, el deshonor, la indignidad y cuando la imbecilidad judicial y la sociedad se permite juzgar - sobre esto, sobre la Naturaleza - como si juzgara la tormenta, el fuego"(Outside, pp.6).
Parece, pues, que este intento de concluir nos lleva más a discernimientos de tipo formal que a cuestiones de fondo; quizás porque, como ya se ha advertido, Gala y Duras sienten la escritura como una única actividad fuera de normativas y preceptos y de cualquier tipo de escisión teórico-práctica. Además, estas conclusiones, aunque más formales, nos llevan a plantearnos preguntas de fondo que hacen aún más difícil este propósito: ¿Hacen la concisión formal "más periodista" a Duras que a Gala, por hacer concesiones al lirismo en sus artículos?. Mucho me temo que la respuesta no sería unánime ni de carácter abierto hoy en día, ni siquiera en las redacciones de los periódicos ni en las facultades de periodismo (buena prueba son los planes de estudio de la facultad de Ciencias de la Información de Sevilla, carentes de perspectiva cultural). Evidentemente, este trabajo pretende servir, sobre todo, para derribar muros.
"Y verdaderos capítulos de novela son muchas de las crónicas que aparecen cada semana en el suplemento del periódico El País, por las que Gala hace desfilar personajes y acontecimientos que, unidos por una trama que les sirve de enlace, muestran, al ser publicados en libro, su raigambre de ascentral tradición narrativa. En todo lo narrativo, la novela es más que un germen"(Carmen Díaz Castañón; El águila bicéfala; pp.32).
e) Bibliografía
CHILLÓN, ALBERT (1999); Literatura y Periodismo, Barcelona
DIAZ CASTAÑÓN, CARMEN (1993); El águila bicéfala: Antología de textos de amor; ED. Espasa Calpe; Madrid
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DURAS MARGUERITE (1988); La vida material; ED.Plaza Janés, Barcelona; traducción de Meneen Gras Balaguer
GALA ANTONIO (2000); Ahora hablaré de mí, ED. Planeta, Madrid
GALMONEDA LANZA, AMELIA (1995); Marguerite Duras: La textura del deseo; Ediciones Universidad Salamanca, Salamanca
INFANTE, JOSÉ (1994); Antonio Gala, un hombre aparte; ED. Espasa Calpe; Madrid .
MARTÍNEZ MORENO, ISABEL (1999); El don de la palabra; Biblioteca Antonio Gala; ED. Espasa Calpe, Madrid