
"La noche parece penetrar cada vez más profundamente, pero en mi interior brilla una luz clara. La palabra del señor es la única que tiene autoridad".
Fausto, Goethe.
"Si un hombre trata la vida artísticamente, su cabeza es su corazón".
El retrato de Dorian Gray, Oscar Wilde.

Trabajos de Doctorado
Metodología y Tendencias del Comparatismo Literario y Cultural
Bienio 2000-2002
La venta del alma al Diablo en Fausto y
El retrato de Dorian Gray:
los mitos de la eterna juventud y sabiduríaINMACULADA C. GARCÍA GONZÁLEZ
INTRODUCCIÓN ACLARATORIAEl retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde fue un relato que desde siempre me atrajo, sobre todo, por el tema apolíneo dionisíaco que en la obra se trata y también porque inevitablemente se refiere al tema de la mitología, un mundo donde se construyeron todas las estructuras y bases de otras historias que a mí particularmente me interesa. Por otro lado, la propuesta de leer una obra universal como Fausto de Goethe, con la cual aún no me había enfrentado, me entusiasmaba. Es de este modo como nació la inquietud de saber de dónde procedía la venta del alma al diablo, un tema apasionante que mucho tiene de mitológico y de histórico literario como fundación y preludio del mal en la literatura.
Para este trabajo se ha utilizado fundamentalmente el artículo y la metodología que propone Darío Villanueva en el capítulo titulado "Literatura comparada y teoría de la literatura" ya que se intenta analizar en el presente estudio la relación genética entre la venta del alma al diablo en el Fausto de Goethe y este mismo término en El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde. El proceso partió de una relación recíproca, "una misma tradición temática", que llevó a un análisis más minucioso y pormenorizado a través de la consulta bibliográfica, que también remarca Darío Villanueva como uno de los pasos imprescindibles que debe seguir un comparatista, para concluir efectivamente en lo que ya se intuía de la lectura de ambas obras: que existían unos signos, unos referentes y unas estructuras comunes. Más que partir de una analogía de contextos, entendidos éstos como históricos que Villanueva propone para estudiar el "tertium comparationis", el punto de inicio de la investigación se ha realizado por un contexto que se sumerge en el plano de la leyenda o de la fábula, de hechos mitológicos comunes que han alentado a la construcción de las dos creaciones literarias. Así se ha seguido tras esta línea metodológica el rastro de unos elementos comunes que no han pasado desapercibidos para Goethe y Oscar Wilde.
Sin más preámbulo que este con el cual he aclarado mi interés por la materia expongo el resultado de la investigación con sus defectos y desfallecimientos, pero, como no, con el acierto y el orgullo de ser el primer trabajo, y no el último, que emprendo como investigadora.
I- ORÍGENES DEL PACTO DE LA VENTA DEL ALMA AL DIABLO
Bajo la leyenda y la historia de Fausto, y por extensión al relato de los avatares del joven Dorian Gray, subyace una serie de acontecimientos milagreros alimentados por la fantasía popular de la Edad Media y el Renacimiento. El principal constituyente de esas épocas era el religioso y estaba simbolizado por el pacto con el diablo, pero, ante todo habría que remontarse a la propia Biblia para conocer el verdadero origen de esta rúbrica que firma la sangre de un humano con un ser maldito.
Goethe retrocedió para escribir su saga faústica hasta los libros del Génesis y el Libro de Job donde se observa la presencia del Lucifer. Las tentaciones y las pruebas a las que fue sometido el justo Job desde la pérdida de sus hijos hasta la úlcera maligna que le envía Satán y su ejemplar actitud al no maldecir a Yavé servirán en los albores del cristianismo de vía de seguimiento de santos, ilustres varones y eremitas: la historia de San Cipriano de Antioquía, la leyenda del monje Teófilo de Sicilia, Simón el Mago, etc.
La historia de San Cipriano, padre de la Iglesia, ilustra a la perfección los actores principales de los relatos comparados. El Dorian Gray de Oscar Wilde se parece a la juventud de este santo que no duda en pactar con el diablo para poder seducir a la hermosa doncella Justina. Pero las características de San Cipriano, como doctor, mago, erudito, ambicioso, activo y tempestuoso apuntan a este Fausto renacentista de Goethe más preocupado por su deseo de descifrar y escudriñar los misteriosos secretos del cosmos que en conseguir favores de placeres sensuales, poderes o riquezas. Es en este aspecto donde debemos ahondar en la parábola misma del Génesis de la creación del paraíso donde habitaban Adán y Eva.
La gran enseñanza del Génesis es la dignidad del hombre, dotado de libertad y representante del Creador ante todos los seres. Precisamente por su libertad se permitió abandonar la órbita moral que le vinculaba a su Dios, desobedeciendo a su mandato. La misericordia divina interviene inmediatamente para sembrar una esperanza de rehabilitación espiritual después de la primera caída. Es la primera promesa mesiánica que se concretará en la bendición sobre Sem, Abraham y su descendencia. El vaticinio de Jacob vinculará esta promesa a la tribu de Judá, de la que había de nacer el Mesías, vencedor como síntesis de la descendencia de Eva, sobre el principio del mal, instigador de la primera desobediencia hacia Dios.
Este mal viene representado simbólicamente por la serpiente, por la que el hombre siente una gran enemistad a la vez que atracción, en la que tendremos que reparar como imagen del bestiario del Diablo y como antecedente de Mefistófeles (Goethe) y la figura de Lord Henry o el cuadro que pinta Basil Hallward (Oscar Wilde). La serpiente es un vertebrado que encarna la psique inferior, el psiquismo oscuro, lo raro, incomprensible o misterioso. Los trazos de este animal para los pigmeos del Camerún surgen de día como un fantasma palpable que se desliza muy rápidamente a través del tiempo contable, del espacio medible y de las reglas razonables, para refugiarse en el mundo de abajo, del que proviene, del mundo subterráneo, intemporal, permanente e inmóvil en su plenitud.
La apariencia de la serpiente es muy diversa y en ocasiones se puede servir de ambos sexos para encarnar la idea de que simboliza la vida misma. Varios autores estudiosos del simbolismo de la serpiente, Keyserling y René Guénon , señalan el principio vital de este animal viscoso que para los caldeos tenía una sola palabra, palabra que servía para designar la vida y también la serpiente. En arábigo la serpiente es el-hayyah y la vida el-hayat, ambos términos de raíz similar, ambos términos con la misma raíz de existencia de la palabra.
La serpiente visible aparece de este modo como la encarnación de una serpiente invisible, causal y atemporal, dueña del principio vital y de todas las fuerzas de la naturaleza, forma que adoptan los respectivos "diablos" de los relatos que en este trabajo estamos comparando. Fausto debe vender su alma a Mefistófeles para poder alcanzar el conocimiento íntegro del Universo, principio de toda creación cosmogónica, mientras que Dorian Gray debe dejarse su alma en su propio retrato y subyugarse a las bajas pasiones para conocer el verdadero placer de la belleza.
Desde el punto de vista macrocósmico, la serpiente representa en el mundo maya el desarrollo y la reabsorción cíclica, es la portadora del mundo, al que asegura su estabilidad. Es decir, que cuando la serpiente se muerde la cola en la forma del ouroboros la circunferencia que forma viene a configurar, según la expresión de Nicolás de Cusa, la idea misma de Dios. El ouroboros es también autofecundador permanente, es perpetua trasmutación de muerte y de vida, algo que se refleja también en la idea de la venta del alma al diablo. Gracias a este pacto el humano puede hacer realidad sus deseos, pero la consecución de ese deseo le lleva directamente al mundo subterráneo.
El Satán bíblico se encarnó en un principio en una serpiente como ilustra el Libro de los Muertos que mantiene esa misma idea de este reptil como principio de existencia, pero introduce al mismo tiempo la idea de muerte. El nacimiento del sol día a día debe recorrer un camino dividido en doce cámaras, que corresponden a las doce horas de la noche. La barca solar atraviesa en primer lugar extensiones arenosas, habitadas por serpientes; pronto ella misma se transforma en serpiente. A la séptima hora aparece una monstruosa encarnación de los infiernos, Apofis, anticipo del clásico Satanás que "llena con sus espirales una eminencia de cuatrociento cincuenta codos de larga...Su voz dirige a los dioses hacia él y lo hieren". A la undécima hora, la cuerda que tira de la barca se convierte en una serpiente. Y por fin en la duodécima hora, en la cámara del crepúsculo, la barca solar es arrastrada a través de la serpiente de mil trescientos codos de larga, y cuando sale por las fauces de la serpiente, el sol naciente aparece sobre el seno de la tierra madre en forma de escarabajo: el astro del día ha nacido de nuevo para emprender su ascensión. Como se puede comprobar la serpiente aparece como principio generador del mundo, como dueña del vientre terreno, al mismo tiempo que enemiga del sol y de la luz. Esto nos da alguna pista de su asociación al mundo nocturno, al mundo subterráneo que resume el viaje faústico y la bajada de Dorian Gray a las tabernas del puerto y a los suburbios como consecuencia de su dandismo. Por extensión podemos ver aquí la genésis del mal, del aspecto negativo asociado a la oscuridad.
Para los egipcios el carácter de la serpiente, como se puede leer en el Libro de los Muertos, conlleva a la valoración positiva del espíritu y la valoración negativa de las fuerzas naturales, inexplicables, peligrosas de las que sólo se desprende un mal intrínseco. Sin embargo la figura de Apofis, como encarnación del reptil, de Satán posteriormente, es necesaria para equilibrar las dos fuerzas fundamentales del ser: las espirituales y las naturales.
El mismo afán aparece en los mitos y relatos relacionados con las dos grandes divinidades de la poesía, de la música, de la medicina y sobre todo de la adivinación, que son Apolo y Dionisos. Apolo es el más solar, el más olímpico, el que libera el oráculo de Delfos de las fuerzas naturales, la serpiente Pitón. Esto no quiere decir que la naturaleza carezca de alma si no que ésta propone otro orden contrario al del espíritu. Lo mismo ocurre con Dionisos, él proviene del polo opuesto al de Apolo, pero también sabemos que esta fuerza, este otro complementario se necesita en la relación apolíneo-dionisíaca para que exista armonía, que es el fin supremo. Dionisos, que en el mundo griego está asociado al lado izquierdo, fundamentalmente se asocia a la imagen de la serpiente. Es paradójico que el culto a este dios, el llamado Gran Libertador, surgiera en Grecia coincidiendo históricamente con la perfección de lo escrito, momento en el que en la ciudad se instaló el triunfo del Logos helénico.
En el Tarot mismo vuelve a ratificarse el sentido de ambivalencia del reptil. Su XIV arcano, la Templanza, situada entre la Muerte y el Diablo, tiene una significación manifiesta: un ángel, vestido mitad de rojo y mitad de azul, es decir mitad cielo y mitad de tierra, vierte alternativamente entre dos vasos, uno rojo y otro azul, un líquido incoloro y serpentino; estos dos vasos simbolizan los dos polos del ser. El fluido de la Templanza se encarna en la serpiente.
Una vez definido el papel arquetípico de la serpiente en otras culturas es necesario detenerse en la tradición cristiana que dista mucho de representar al reptil como un símbolo positivo, por lo general. En los Números, por ejemplo, sí se refleja la función del animal analizado hasta ahora. El pueblo israelita halla de nuevo la vida por la serpiente: "Dios envió entonces contra el pueblo serpientes abrasadoras, cuya mordedura hizo perecer a mucha gente en Israel. Vino el pueblo a Moisés y le dijo: ¡hemos pecado por haber hablado contra Yahvé y contra ti! Ruega a Yahvé para que aleje de nosotros las serpientes. Moisés intercedió por le pueblo y Yahvé le respondió: Hazte una serpiente abrasadora y ponla sobre un asta; así, todo el que haya mordido y la mire, vivirá. Moisés modeló pues una serpiente de bronce y la puso sobre el asta; y si una serpiente mordía a uno y éste miraba a la serpiente de bronce, vivía" .
Pero el pensamiento de la Edad Media respecto a la serpiente va evolucionando. El reptil es el del Génesis, (la serpiente de Eva condenada a reptar), pero la serpiente o dragón cósmico, cuya anterioridad reconoce San Juan en el Apocalipsis, es derrotada igual que en el antiguo libro de las Sagradas Escrituras: "Fue arrojado el enorme dragón, la antigua serpiente, el que se llama Diablo o Satanás, el que sucede al universo entero; fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él" . Desde el libro que narra la creación del mundo, la ciencia de la serpiente y su sabiduría son condenadas, son símbolo de muerte.
Ya en el barroco, y la pasión que este período siente por la demonología, la serpiente por muy satánica que se consideraba era también inmortal. En la epopeya babilónica de Gilgamesh, ella (la serpiente) roba al héroe la hierba de la inmortalidad, presente de los dioses. En la Nueva Pomerania, un demonio bueno quiso que las serpientes muriesen y que los hombres cambiasen de piel a fin de vivir para siempre. Por desgracia un demonio malvado encontró la manera de invertir este arreglo; de ahí porqué la serpiente se rejuvenece cambiando de piel mientras que el hombre está condenado a morir. Del buen ser de la serpiente vuelven a resurgir el mito de Laoconte y La divina comedia de Dante donde en uno de los pasajes el poeta exclama: "Da indi in qua mi fuor serpi amiche" .
Para G. Durand también es positiva la imagen de la serpiente como héroe derrotado que ya se elaboró en la Edad Media. Hay que vencer a la serpiente para alcanzar lo sagrado; es la bestia que el buen cristiano debe aniquilar a imitación de san Jorge y san Miguel. En efecto, el Apocalipsis describe a los caballos de los ángeles a los que debe enfrentarse San Miguel de este modo: "en su boca y en su cola, ésta semejante a una serpiente y provista de una cabeza, y con ella es con la que causan el daño". Dice Durand que la serpiente como símbolo teriomorfo va más allá de ser un simple animal, "es por así decirlo un animal en segunda instancia; lo que prima son las cualidades que no son propiamente animales: el sepultamiento y el cambio de piel que la serpiente comparte con la semilla". De nuevo se apunta al sentido de la metamorfosis del mal y el símbolo generador de vida.
En el siglo XIX el romanticismo fue el movimiento que abogó por una consideración positiva de la serpiente porque si se rechazaba este símbolo los valores nocturnos se estarían perdiendo en el orden simbólico. Pintores y artistas fueron los propulsores de tal representación y así adquirieron la denominación de "malditos", además de sus características de rebeldes y de la libertad que ellos proponían recuperar a través de la oscuridad.
Hoy la serpiente en el mundo occidental continúa atribuyéndose a valores o valencias más negativas que positivas, mientras que en el continente de África, América y Oceanía, donde las culturas son más exóticas, la serpiente no constituye un ser amenazador. De hecho, Atenea, diosa de toda ciencia verdadera, continúa teniendo en la mano y sobre el pecho la serpiente, de la cual nacieron Dionisos, Satán y los emperadores de China.
Una vez aclarada la simbología de la serpiente será más fácil comprender el verdadero sentido del pecado original cometido por Adán y Eva en el paraíso a raíz de las intenciones de la serpiente como encarnación de Satán, considerando este pasaje como precedente de la venta del alma al diablo. Pero, además hemos de esclarecer el significado de esta parábola en la que Dios como creador prohibe a la primera pareja terrenal comer del árbol que se encontraba en medio del paraíso, el árbol de la ciencia del bien y del mal al que la serpiente se acerca y consigue convencer a Eva de que coma el fruto del mismo.
El árbol de la vida, el otro árbol que se encontraba en medio del paraíso, y el del conocimiento del bien y del mal simbolizan respectivamente el olivo y la vida. Sabemos que del fruto del olivo brota el aceite, que fortalece al atleta; aceite que es también combustible. A su vez es muy sabida la relación de la vida con el conocimiento de la ebriedad con la posesión divina. Por este motivo Dios no desea que Adán y Eva coman del fruto del árbol, obsesión que persigue a los personajes de Fausto y Dorian Gray que analizamos. Ambos son capaces de vender su alma con la pretensión de alcanzar la sabiduría plena, el macrocosmos y el microcosmos del que habla Goethe en su teatro. La serpiente sabe todo lo que pasaría y advierte a la pareja: "no, no moriréis, es que sabe Dios que el día de que él comáis se os abrirán los ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal" . El texto nos designa expresamente el papel de sabia y vieja que es la serpiente ya que con sus palabras parece modificar la prohibición. Eva empieza a defender el límite real de la prohibición, pero lo hace de un modo que transparenta ya el abandono, los efectos de la seducción de la serpiente. Dios intenta que nadie se iguale a él, pero vence Satán. Es aquí, donde comienza la creación, la historia de la humanidad, en las fundaciones de la tierra donde aparece ya el drama en el que el hombre y el cosmos se lo juegan todo. Obsesión que comprobamos se mantiene aún en la literatura.
Por un lado tenemos a la figura del eterno que certifica la muerte y Satán que interpreta la prohibición de otro modo, son dos posturas irreconciliables. Sin embargo, hemos de decir que la serpiente estaba en lo cierto, Dios no deseaba que el hombre alcanzara su misma sabiduría y que la pareja no moriría. Por este camino se nos demuestra a las claras que Satán tiene razón en el jardín y que a partir de entonces tiene mucha más razón en el mundo del que es Príncipe.
Efectivamente ni Adán ni Eva mueren a pesar de comer del fruto del árbol de la ciencia. La pareja es castigada siendo expulsada del paraíso.
Las dos posturas irreconciliables de las que hablábamos son las del bien y el mal. La garantía de que el mal existe en nuestra cultura es la existencia del bien. El mal es la posibilidad de la visión en la parábola y en la vida terrena. Es el espejo que refleja nuestro doble, reflejo virtual inexistente. Satán se interpone al verdadero icono como ídolo: es el doble, está frente como la imagen de su objeto. Es la seducción de los espejos porque el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, en cuya tentación éste no cae, es decir, Dios no deviene en imagen, al contrario, la vivifica en una verdadera contradicción, portando su amor hacia el hombre (su icono) hasta la deificación. No debe el hombre autoidentificarse imagen de la Imagen, lo que es tabú, es infautuación, prohibición; y lo es porque precisamente esa posibilidad no existe en Dios. Nuestra imagen en el espejo sólo nos demuestra sus pompas y sus vanidades. Cada uno de nosotros somos un "fausto" en el sentido más básico de la palabra.
Si seguimos hablando de imágenes también en esta parábola se crea la imagen de enemistad hacia la serpiente, igual que la aversión que siente Fausto hacia Mefistófeles o Dorian Gray hacia el retrato. La imagen de enemistad está tomada de la natural aversión que siente el hombre hacia este reptil, al que, en cuanto lo ve, lo acecha para matarlo. Esta enemistad es perpetua, como no lo son las enemistades entre los hombres. Cuando perseguimos a una serpiente no nos creemos seguros de ella hasta haberle aplastado la cabeza. Ése es el origen de la imagen. El sentido es que esas perpetuas enemistades acabarán con la victoria del linaje de la mujer, "en quien serán vencidas todas las naciones" . Esta victoria es la de Cristo, y luego la de aquellos que vencen por él y en quienes él vence a Satanás. La virgen María ocupa el primer lugar entre estos por su completa victoria sobre el pecado.
Si seguimos analizando algunas imágenes más del libro del Génesis encontramos que Dios al crear al hombre a su imagen y semejanza reclama sangre humana, algo que ocurre en El retrato de Dorian Gray. El retrato reclama sangre para que el alma de Dorian Gray continúe en plena juventud. En este punto el retrato es como si fuera un dios diabólico. También hemos de referir aquí la fascinación por la mirada que tiene también su precedente en los mitos de Orfeo y Eurídice y en el mito bíblico de Lot y su mujer al abandonar Sodoma y Gomorra.
El papel de Adán como hombre primordial debe aclararse para encontrar un precedente también del personaje de Fausto. El nombre de Adán proviene del hebreo "adama" que significa tierra, G.G Sholem dice que Adán es concebido inicialmente como una "representación extensiva de la fuerza del universo" que en él halla su resumen. De ahí la ecuación macrocosmo y microcosmo. Eva aparece tanto en la Biblia como en la doctrina platónica del andrógino, como una escisión del ser primero que integraba el dualismo sexual. En Eva, como inductora del pecado, aparece un elemento mediador entre la serpiente (principio del mal) y el hombre que habría sido libre e indiferente y que no hubiera cedido sin presión.II- LEYENDAS POPULARES Y MITOS
El Fausto de Goethe bebe de una serie de leyendas populares que no podemos ignorar. El Dr Johannes Faust, o también Georg Faustus, es la figura simbólica del infatigable investigador de las postrimerías del ser humano, al que ni siquiera espanta la idea del infierno. Ubicar la figura histórica puede resultar complicado debido a las escasas pistas que nos dejó su persona. Se dice que nació hacia 1480 en la villa de Kneitlingen y que murió en Staufen a la edad de sesenta años en 1540. Se caracterizó por su vida como astrólogo ambulante, hechizero de malos modos y su servicio a las órdenes del diablo. Después de su muerte aparecieron diversas leyendas relativas a esta misteriosa figura y comenzaron a circular rumores de que el doctor había salido cabalgando a lomos de una cuba de una taberna de Leipzig, o el de embaucar a unos estudiantes de Erfurt haciéndoles ver en carne y hueso algunos de los personajes homéricos volar hasta Praga a la grupa de Pegaso y otras tantas historias sólo fruto de la entrega de su alma a la figura de Lucifer.
La figura del doctor, hechicero y astrólogo se idealiza en el Fausto de Goethe, pero anteriormente en el libro popular Historia von Dr. Johann Fausten, dem weitbeschreyten zauberer und schmartzkünstler se narraba más bien la leyenda del Fausto que pacta con el diablo asentando la leyenda del tumultuoso nigromante. Se dice que Mefistófeles (Mephostophiles), un diablo al servicio del hombre por algún tiempo en Staufen de Brisgovia retorció el cuello a un estudiante de la tuna y se llevó su alma al infierno. En esta leyenda se manifiesta la desconfianza del pueblo hacia el erudito, pero también hacia el charlatán que anda con libros incomprensibles en extrañas lenguas y lleva una vida agradable sin ser noble o efectuar trabajo manual alguno. La explicación más lógica para el hombre sencillo era que esto sólo era posible con la ayuda del diablo, el cual al final se lleva consigo el alma que le ha sido prometida con un pacto.
Por aquel mismo siglo aparecieron innumerables leyendas y libros de conjuro junto a un libro popular que se denomina hoy el Volksbuch, donde se recogía de nuevo la historia del hombre que firma el pacto de la venta de su alma al diablo, pero con tintes renacentistas, ya que ese hombre tiene muchas ansias de saber y conocer los secretos de la naturaleza. Es la obsesión del hombre moderno que muestra su preocupación por buscar un camino que una este mundo con el del más allá. Es, de nuevo, igual que en el Génesis esa eterna pasión por alcanzar la misma sabiduría que el propio Dios. Esta actitud tiene su justo castigo con la condenación a los infiernos.
Pero si continuamos por la vía de lo popular nos encontramos también con otras leyendas como la de El buque fantasma (El holandés errante) que simboliza la figura del hombre eternamente sin descanso navegando y surcando los mares, que sólo puede ser comparable al Ahasvaro por tierra, especialmente famoso por la ópera que creó Richard Wagner (1843) y que retoma este motivo. La historia de este buque fantasma se convierte en un destino fatal para todo hombre que divise la nave. Este buque intentó en fallidas ocasiones y realizando un gran esfuerzo doblar el cabo de Buena Esperanza (1497). El capitán Van Der Decken hizo un blasfemo juramento de pasarlo aunque le costara toda la eternidad y es por ello que anda errante por los mares surcando el Atlántico sur entre el cabo de Hornos y el de Buena Esperanza, pero sin poder atracar en ningún puerto.
Más singular es la historia de Sigfrido, figura legendaria del Cantar de los Nibelungos. Sigfrido es el ideal del joven héroe germánico del romanticismo nacionalista del siglo XIX y el modelo que siguió el Ciclo del anillo de Wagner. En la Edda, una antigua obra nórdica en prosa se narra la historia del joven, muy parecido físicamente a Dorian Gray, de cabellos rubios y cuerpo apolíneo. El héroe se llamaba entonces Sigurd, hijo de Sigmund y Hjördis, que mataba al dragón Fafnisbani. Sigurd comió el corazón de este dragón y entendió el lenguaje de las aves, más tarde conoce la Valquiria (Brunilda, reina de Islandia) con quien hallará la muerte a costa de las intrigas de ésta, pide su mano al rey Gumar y se casa con la hermana de éste, Gudrun, pero hallándose en edad juvenil, Gutthorm, hermanastro de Gumar le asesina durante el sueño. En la tradición danesa el héroe se llama Sivard; en libros populares alemanes hallamos a Seyfried que bañándose en la sangre del dragón adquiere una piel acorazada y se vuelve invulnerable. Antiguas baladas de héroes le describen como vencedor de gigantes y dragones. La fascinación por este personaje debió ser muy grande pues exhibe rasgos solares y perdió la vida por una despiadada conjura aunque luego fuera vengado por las intrigas de su viuda (Kriemhild) con la que encontraron un sinfín de personas la muerte.
En el libro de Los Nibelungos de Friedrich Hebbel se recupera de nuevo este tópico del cantar de Siegfried y Kriemhild. El héroe se presenta como vencedor del dragón y poseedor del tesoro de los nibelungos ante el rey Günther al que pide la mano de su hermana Kriemhild y éste se la concede con la condición de que Siegfried lo ayude a cortejar a la difícil Brunhild. Posteriormente Hagen Tronie, guerrero y tío del rey asesina al héroe tendiéndole una trampa. También será la viuda Kriemhild quien sea la encargada de vengar a su marido.
Debemos reparar en el hecho de que Sigfrido al beber la sangre del dragón (Satán/el mal) adquiere más sabiduría y entiende los secretos de la naturaleza (canto de los pájaros). El dragón es la bestia, el obstáculo que hay que superar para alcanzar el plano de lo sagrado, al igual que san Jorge o san Miguel. Es el mismo camino que emprenden tanto Fausto como Dorian Gray cuando entregan su alma al diablo, camino que les llevará a la sabiduría que pretenden alcanzar, sobre todo en el primero de los casos donde el tema de la naturaleza de las cosas se hace más patente. También debemos matizar que el significado tanto del dragón como de esta venta si lo interpretamos ateniéndonos a este modo no posee un sentido negativo, cuanto más positivo.
Asimismo el esquema que presenta esta leyenda mítica vuelve a poner de manifiesto la "apología racista" del Sigfrido blanco, gigante y rubio que vence ante los hombres negros y el mal, en fin la oscuridad. La encarnación del espíritu del mal siempre se rodea de oscuridad y de tinieblas frente a la luz, al día que representa el bien. El teatro occidental ha seguido esta estructura clásica. Mefistófeles se viste de negro en Fausto y el retrato de Dorian Gray es condenado a lo más oscuro de la casa.
El mito de Prometeo es el otro mito que habría que tratar, entre otros, como obsesión de alcanzar la inteligencia divina, de poner en bandeja a la humanidad el fuego como símbolo de poder arrebatarle a los dioses los secretos desconocidos de la naturaleza. Prometeo, como Fausto y El retrato de Dorian Gray, marca el advenimiento de la conciencia, la aparición del hombre como tal. Prometeo hurta a Zeus, símbolo del espíritu, semillas de fuego. Zeus lo castiga condenándolo encadenado a una roca y lanzando sobre él un águila que le devora el hígado, el cual se regenera por la noche para volver a ser comido al día siguiente por el pájaro. Pero, Heracles lo libera matando al águila con una flecha. El centauro Quirón deseando la muerte para poner término a sus sufrimientos le lega su inmortalidad y Prometeo puede así acceder al rango de los dioses. Hesíodo atribuye a Prometeo la astucia, la perfidia, los pensamientos falsos en oposición a los dioses, mientras que Esquilo lo alaba por haber usado el fuego que hurtó a Zeus y ponerlo al servicio de los mortales. El fuego hurtado simboliza el intelecto como medio de satisfacción de deseos, cuya exaltación es contraria al sentido evolutivo de la vida. La divinización de Prometeo depende de la flecha de Heracles que mata al águila, la ruptura de las cadenas y la muerte del centauro, sublimación del deseo, triunfo del espíritu al término de una nueva fase de la evolución creadora que tiende al ser y al no poder.
Para Gaston Bachelard el mito de Prometeo "ilustra la voluntad humana de intelectualidad, a la manera de los dioses, saber más que nadie. Sólo podremos alcanzar el saber de nuestros poderes a través del conocimiento objetivo. La supremacía gracias a instintos más poderosos tienta naturalmente a un número mucho mayor de individuos, pero mentes más raras deben ser también examinadas por el psicólogo. Aunque la intelectualidad pura es excepcional, no por ello deja de ser muy característica la evolución humana. El complejo de Prometeo es el complejo de Edipo de la vida intelectual".
De este modo anunciamos que tanto Fausto como Dorian Gray son la herencia de este mito prometéico.
III- LA TRADICIÓN DEL MAL EN LA LITERATURA.
Como hemos podido comprobar el tema del Mal, en sus diversas modalidades es tan antiguo como el nacimiento de la humanidad. El mal y el bien como intrínsecos del ser humano no se pueden apartar de los tópicos y arquetipos literarios. Por tanto hay que analizar la trayectoria de la producción literaria en cuanto a este tema a través de los entresijos que nos ha dejado la obra de George Bataille, La literatura y el mal para poder compilar lo que sus autores analizados tienen de Goethe o de Oscar Wilde o viceversa.
III.I EMILY BRONTY: CUMBRES BORRASCOSAS
Emily Bronty, autora de Wutherin Heights , ha tratado en todas sus obras el erotismo como destrucción del ser. Es decir que la pasión y el amor llevan al hombre hacia su propia muerte. La sexualidad implica la muerte en los personajes de Catherine Earshaw y Hetachcliff. Igual ocurre con las historias de Fausto y Margarita o Dorian Gray y Sibila Vane. En todos estos casos el signo de la pasión de los amantes constituye el signo de muerte. El vicio como elemento transgresor de las relaciones coincide en estos relatos con el amor más puro.
Podríamos decir que el Mal parece bajo esta forma perfecta como la perdición y medio para expresar la pasión. Sin embargo y pese a la femeineidad del mal de la que hemos venido hablando, sobre todo como forma de serpiente, es contraria a estas estructuras, quizás porque participan otros actantes, otros arquetipos. Son las mujeres los actantes de la muerte, del mal en este caso. Tienen una función inicial en la que conocen al amado, sufren las pasiones y las adversidades y en la función final se desarrolla el fracaso, mueren. El furor de Heatcliff es la causa de la enfermedad y de la muerte de Catherine, a la que sin embargo considera como suya. El amor puro de Fausto que conduce a la deshonra de Margarita es la causa de la muerte de ésta. También el amor del Príncipe Encantador, Dorian Gray, hacia Sybil Vane y su posterior desprecio son causantes del suicidio de la actriz.
Todos estos impulsos tienen algo de infantil, naturalmente contrarios al bien. El bien piensa más en el futuro, en el interés por el porvenir que en el presente, en el "carpe diem" más cercano a los instintos infantiles y también parecido al pulso de las pasiones de los amantes llenas de divina embriaguez. Por tanto la presencia del mal está justificada como preocupación del presente y como impulso de la infancia. Además la pasión es contraria a la razón, el sentido es contrario al intelecto. Hay toda una serie de parejas irreconciliables que conduce en los argumentos de todas estas tramas a consolidar la presencia del mal frente al bien como un elemento "razonable". Más que dualidades o posiciones contrarias aclaramos que es la conjunción de ambos conjugados, bien y mal, dolor y alegría lo que persiguen estas experiencias, "experiencias místicas" que denomina Emily Brontë . "Todo lleva a creer, escribe André Breton que existe un determinado punto del espíritu donde la vida y la muerte, lo real y lo imaginario, el pasado y futuro, lo comunicable y lo incomunicable, dejan de ser percibidos como contradictorios" .
De este modo diríamos que el mal es menos mal y se convierte en el principio de renovación conforme al orden natural de la vida. También la muerte es fundamento del ser humano. La literatura más humana no rechaza como ley la muerte para justificar el triunfo de las pasiones.
III.II BAUDELAIRE: LAS FLORES DEL MAL.
En poesía el momento álgido de estas paradojas se alcanza con la figura de Baudelaire con Las flores del mal. Los poemas de este autor toman como objeto eL Mal como reconocimiento del Bien. Como ya habíamos comentado, la creación de la parte maldita no es otra cosa que la afirmación de la existencia del bien. La obra de Las Flores del mal no responden a otro impulso que al de Goethe. Al igual que Goethe, Baudelaire vivía en una continua -o discontinua- insatisfacción vital y eso le impulsa a escribir sobre el mal como inspiración de un horror al hundimiento a la vez que su horror al comprobar esa ausencia de hundimiento. Para él es necesario someterse al pulso de los contrarios: "En todo hombre, a cualquier hora, se dan dos postulaciones simultáneas, una hacia Dios, la otra hacia Satán. La invocación a Dios, o espiritualidad, es un deseo de ascender de grado: la de Satán, o animalidad, es una alegría en descender" . Esta doble naturaleza es la que se da en los héroes que venden su alma al diablo. También para el poeta la negación del Bien es una negación de la primacía del mañana y de la búsqueda de duración. Venimos a corroborar el carácter de nuestros actantes, Fausto y Dorian Gray que viven al día, viven de la parte maldita más, de la oscuridad más que del día.
III.III MICHELET: LA BRUJA.
Interesante es la visión de Michelet en su obra La bruja , donde habla sobre el Mal. Un Mal que coincide con la función final de los actantes que aquí venimos analizando. La atracción por Satán viene dada por el exceso de libertad que hace que las brujas sean víctimas de ese deseo enloquecido y terminen en las llamas del infierno. Lo mismo ocurre con Fausto que con su espíritu renacentista se deja llevar por Mefistófeles a descubrir el microcosmos, también Dorian Gray con su libertinaje se deja arrastrar hacia los bajos fondos de la ciudad. Es el exceso de libertad en ambos casos el impulso o causa para escoger el camino del mundo subterráneo. La bruja plantea el problema del mal y la magia en la sociedad cristiana teniendo en cuenta el sacrificio y el maleficio. El sacrificio se relaciona con los elementos más puros, más elevados, más santos y al mismo tiempo más conservadores. Esta definición corresponde a la función inicial de nuestros actantes. Fausto se "sacrifica" en cierto modo vendiendo su alma a Mefistófeles para poder conocer los secretos del dios Pan. Dorian Gray se subyuga al pincel de Basil para poder ver su belleza y alcanzar la eterna juventud a la vez que se deja influir por la doctrina de lord Henry para conocer los placeres de una sociedad bien distinta. El maleficio da la posibilidad de insistir en el elemento negro, en la brujería, reverso de la religión que confunde la moral. Sin embargo, no se pueden caracterizar ni a Goethe ni a Oscar Wilde como autores maléficos en este sentido ya que son conscientes de que a pesar de que el sacrificio conduce a la inmolación también se obtiene el bien que se persigue. A pesar de que se introducen en ambas obras muchos elementos fatales, la idea del sacrificio está expuesta de forma más explícita, sobre todo en Fausto, que la idea del maleficio en el sentido que aquí hemos aclarado.
III.IV SADE: CIENTO VEINTE DÍAS DE SODOMA.
Sade es otro de los autores que toma su amor por el mal en sus obras y escribe Ciento veinte días de Sodoma que significa el horror a la libertad. Sade encerrado en la Bastilla escribió esta historia, pero en la sublevación perdió su manuscrito y decía algo muy parecido a lo que siente el retrato de Dorian Gray: "...los manuscritos que lloro todos los días con lágrimas de sangre..." . Este sentimiento, alejándonos del tema del mal por un momento, corrobora las teorías de que las obras artísticas necesitan de la sangre de sus propios creadores o de lo que la propia obra representa. En las películas de Jean Cocteau lo podíamos comprobar con La sangre de un poeta.
El pensamiento de Sade respondía también a esa dualidad de contrarios que en sí parecen irreconciliables y que sólo son condición de la existencia de uno para que viva el otro. La verdad es que su obra trasmite el entendimiento de los vivos con lo que les mata, del Bien con el Mal, el grito más fuerte con el silencio.
Hemos de desentrañar algo más de su pensamiento en la obra para poder ensamblarlo a la novela del irlandés y el teatro germano que nos interesa. Nada nos parece más fundamentado que nuestro pensamiento a través del yo de cada uno. Cuando accedemos al exterior, a los objetos es para modificarlos, hacer uso de ellos, jamás estos objetos son iguales a lo que no son. Lo que es exterior a nuestros seres finitos es, o bien un infinito impenetrable que nos subordina, o bien el objeto que nosotros manejamos, que está subordinado a nosotros. Ese objeto puede encadenarse en la inmensidad de las leyes de las ciencias, entonces sólo nos igualaremos a ese objeto encadenándonos a un orden que nos subordina. El deseo por conocernos a nosotros mismos altera nuestra conciencia. El intento de satisfacer este deseo la suprime. Esta teoría es el maleficio al que tienen que subordinarse los personajes para poder igualarse al objeto que desean alcanzar, pero en este intento sus conciencias quedan alteradas. El deseo ha suprimido el razonamiento.
III.V MARCEL PROUST: EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO.
En busca del tiempo perdido es la obra de Marcel Proust donde el mal sólo vuelve a ser captado en la medida de que el bien exista. Si la luminosidad, la claridad diurna del bien, no diera oscuridad a la noche del mal, éste dejaría de ser atractivo. El valor que tiene la felicidad sólo viene dado por la abundante tristeza. Si la felicidad fuera fácil alcanzarla sería fácil desdeñarla, sería en sí aburrida. La transgresión de la regla es lo único que posee la irresistible atracción que le falta a la felicidad duradera. Marcel, el protagonista de En busca..., poseedor el mal no es el único que padece esta situación. Esta actitud se universaliza en todo aquel ser que conviviera con el bien. De este modo el mal es una actitud natural en toda persona y sirve como justificante para decir que como Fausto y Dorian Gray son personajes buenos tienen intrísecamente asociados la actitud maléfica que deben naturalmente desarrollar.
III.VI GENET: DIARIO DEL LADRÓN.
Sin duda otro de los autores que ha venerado el mal con todas sus consecuencias ha sido Genet, que hizo sus obras en forma de apologías del mal a pesar de que todas ellas caían bajo la ley. Igual que en las anteriores explicaciones, Genet sólo considera la existencia del mal en la medida del bien. Genet siente en esta caída del horror una especie de experiencia mística, al igual que Emily Brönte. Así lo explicaba: "Culafroy y Divine, de gustos delicados estarán siempre obligados a amar lo que aborrecen y esto constituye algo de su santidad, porque supone renuncia" . Genet ve en la traición lo mejor y lo peor de sí mismo.
También desarrolla Genet una teoría de la libertad similar a las anteriores. El lado del bien constituye el lado de la obediencia, de la ley. La libertad es siempre una apertura a la rebelión y como tal es el camino para la consecución de la maldad. Genet habla del mal con el término libertad. El valor espiritual también lo busca entre la experiencia mística del mal. Genet ve en el mal la superación de todo lo terrenal porque es el más allá. Para él la entrega al movimiento vertiginoso en el que el ser se disgrega escapa a la esencia que le limitaba. De nuevo este planteamiento nos permite argumentar el viaje cósmico de Fausto como búsqueda de la esencia así como la caída de Dorian Gray hacia un submundo lleno de pasiones y transgresión de la norma.
IV- LA VENTA DEL ALMA EN FAUSTO Y DORIAN GRAY
Sin duda, antes de comenzar la comparación entre el Fausto de Goethe y El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde señalaremos la génesis de sus autores y un espíritu, aún lejano en el tiempo, común para impulsar sus atrevidas creaciones. En el caso de Goethe sus preferencias literarias marcan el camino que tomó para escribir sus obras. Goethe era aficionado a Shakespeare, Rosseau, Homero, canciones populares, baladas e himnos revolucionarios. Su unión al grupo Sturm und Drang denotan el germen demoníaco, la insatisfacción vital, la autonomía del corazón frente a la razón, la reacción contra los academicistas en forma de reacción violenta. A Goethe le tocó vivir en un período de convulsiones ya que Alemania se encontraba entre las corrientes románticas y clásicas. De este modo se justifica su línea anticlasicista francesa (antinatural y académica), la persecución del modo aristotélico, el acercamiento a los secretos de la naturaleza y de la vida real frente a la artificiosidad. Estas características argumentan muchos de los elementos que constituyen el Fausto de Goethe. La misma insatisfacción del movimiento Sturm und Drung se encarna en el personaje principal así como el hecho de recuperar el espíritu natural y real de las cosas que conducen a Fausto a vender su alma al diablo para alcanzar el microcosmos. También las doctrinas platónicas y aristotélicas no dejan de manifestarse en esta obra teatral. Fausto refleja mejor que ninguna otra creación ese tránsito entre el clasicismo y el romanticismo alemán.
De otro modo, El retrato de Dorian Gray viene a pintar el marco en el que se formó su creador, Oscar Wilde. La estética de este relato es decadente, a la vez que romántica y vitalista. Es el hedonismo el que lo impregna todo como principio de la vida, culto a la belleza y a la juventud. Es la búsqueda de la plenitud, es la vuelta en cierto modo al carpe diem bucólico. La forma convulsa del placer en la novela fue todo un revulsivo en la época wildeana donde la sociedad victoriana obedecía más a las apariencias que a la realidad de la vida. También hemos de hablar del movimiento prerrafaelista, nombre del grupo opuesto a la autoridad oficial y convencional. Este grupo, del que forma parte Wilde, desafiaba la pintura de tintes rafaelistas y pretendían volver a la corriente del Quattrocento. Trataban de ser fieles a la naturaleza, a lo gótico antes que a la aburrida estética propuesta por la Revolución Industrial. Pero es el culto al arte como valor supremo lo que proclama el autor irlandés como su principio vital. Las lecturas clásicas de sus estudios le llevan a conocer el orientalismo, la moda japonesa, lo asiático la cultura helénica, etc. Wilde apoya la doctrina socialista como único método para poder desarrollar la individualidad y la liberación. Pero ante todo, Wilde rescata un tema que ya había sido utilizado por Baudelaire: la superioridad del arte que lleva incluso a la venta del alma de Dorian Gray a su retrato. Demuestra de esta manera que el arte puede cobrar vida propia, de hecho, llega a decir de él: "the purest form of personal impression" .
Lo más peculiar es que ambos autores tienen una raíz común, la del placer la del dolor. Un placer que no podemos justificar sin dolor. Ya veníamos diciendo en nuestro análisis que era imposible afirmar la existencia del mal sin la del bien, pues lo mismo ocurre con el placer, que no es placer absoluto sino engendra dolor. Así podríamos aplicar a ambas obras uno de los versos del Cantar de los Nibelungos que dice lo siguiente: "als ie diu liebe leide-z'aller jüngeste git" ("como siempre el placer engendra al cabo de todo, dolor).
IV.I LA FIGURA DEL DEMONIO EN FAUSTO Y DORIAN GRAY
Lo más característico de ambas obras es que ninguna denomina al demonio, a Satanás, Lucifer, el diablo como tal. En Fausto, como en Dorian Gray se elude llamar por este nombre al diablo. Esto ensambla con la cita bíblica del Evangelio de San Juan: "Al principio era el verbo y el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios. Él estaba al principio en Dios". Al no hacerse verbo, al no hacerse palabra, se demuestra que el Diablo no está en Dios. Es el espíritu de la negación que aparece bajo la figura de Mefistófeles y del retrato, pero con apariencias y nombres diferentes a los habituales que nominan a Satanás. El verbo es la palabra que da el principio de la existencia de las cosas. Algo que no tiene nombre es desconocido por el humano, se descarta su existencia.
Antes de avanzar en estas explicaciones diremos que es también característico que Fausto sea no denominado por su nombre cuando lo llama Margarita. Su nombre es el de Enrique. Tanto igual ocurre con Dorian Gray conocido por Sibyl Vane como el Príncipe Encantador. El principio y la aclaración antes expuesta puede servir del mismo modo para explicar este caso. Al no ser denominados por sus nombres su existencia, la pura, la verdadera ha desaparecido y en su lugar aparece un ser que no es el suyo. Es como si ambos en esos casos estuvieran poseídos por el diablo.
La misma línea adopta Mefistófeles que aparece primero como estudiante vagabundo y en ninguno de los casos se hace alusión a su apariencia física. En Fausto II aparece bajo la forma de bufón, pero, de nuevo, nada se dice acerca de él. El Emperador se dirige tan sólo a Mefistófeles y dice: "Mi antiguo bufón, harto lo temo, se ha ido al otro mundo. Ocupa su puesto y ven a mi lado". Los murmullos de la multitud dicen solamente a esta proclamación que el bufón nuevo es un "espárrago". Poco podemos deducir con esto.
En los textos irlandeses el bufón es el Druida. La figura del bufón es significativa en cuanto que quiere demostrar la cara más irónica de nuestro yo. Es decir es la misma persona, de nuevo dualidad, pero con cara bufona. En el séquito de los reyes, en los cortejos está presenta. Es la otra cara de la realidad, la que hace reír y olvidar. La función principal es expresar en tono grave cosas anodinas y en tono de chanza las cosas más graves. Cuando es obediente, lo es ridiculizando a la autoridad por exceso de celo. Más allá de su apariencia cómica se percibe una conciencia desgarrada. Es factor de progreso y de equilibrio (dualidad). Es expresión de la multiplicidad de la persona y de sus ocultas discordancias. Es la involución espiritual. Las sociedades que poseen un bufón son aquellas que no son capaces de asumirse totalmente e inmolan esa parte. Es como si fuera aquella parte de nosotros mismo que rechazamos. Volvemos de este modo al clásico esquema de la cristiandad que nos ha impuesto por una parte la atracción hacia el bien y el rechazo hacia el mal. Es así la figura del bufón en las sociedades ya que simboliza una detención en la evolución ascendente. Es por este motivo por el que el demonio se encarna en la figura de bufón de la corte del emperador.
La figura del diablo en Dorian Gray se transforma en el cuadro, en el retrato, que es al fin y al cabo como una especie de alter ego, como la otra cara del propio Dorian. Es, en fin, el espejo de su propia muerte, el horror de todas sus vanidades. Dorian llega a odiar esa obra porque sabe que desde el momento que posa para Basil Hallward y ve plasmado su rostro ha perdido parte de su sangre, más en concreto ha vendido su alma al retrato. De este modo llega a decir a lord Henry a propósito de la obra: "This remember makes me angry" . Incluso llega a introducir unos versos de Hamlet para corroborar su odio porque es consciente de que el retrato se ha llevado su corazón:
"Was your father dear you?
Or are you like the painting of a sorrow,
A face without a heart"En el fondo el diablo en la obra es el arte mismo en la obra. Lord Henry roza este imperativo en una conversación que mantiene con Dorian Gray a propósito del libro amarillo que el primero regala al joven provocándole un "envenenamiento" e incitándole a alcanzar todos los placeres de la vida.
"-...una vez me envenenaste con un libro. No debería perdonarte eso, Harry. Prométeme que no le prestarás más ese libro a nadie. Hace daño."
"-...En cuanto a envenenarse con un libro, no hay nada que pueda llamarse así. El arte no tiene influencia sobre las acciones. Aniquila el deseo de actuar. Es soberbiamente estéril."Mucho hay de Baudelaire en este diálogo. La negación del arte en cuanto a la actuación se equipara a ese "primer impulso de la poesía que destruye los objetos que modelan sus versos, los restituye y mediante la destrucción relega los objetos a la inasible fluidez de la exitencia del poeta, y a ese precio espera encontrar la identidad del mundo y del hombre" .
Hemos de retomar la idea del retrato de Dorian Gray como espejo de su propia alma y como símbolo del diablo y de muerte. Hemos de retomar en este punto la idea de la obra, como espejo y como diablo. Rescatamos la idea de una antigua creencia que decía que la imagen reflejada en el espejo y el modelo real están unidos en una correspondencia mágica. Incluso el cristal puede retener el alma de la persona reflejada, como es éste el caso. Por este motivo entre las costumbres populares se decía que había que cubrir el espejo con un velo a la muerte de una persona para que su alma no quedase retenida en él. Demonios y seres sobrenaturales traicionan su presencia al no tener imagen en este objeto, mientras que las encarnaciones diabólicas no pueden resistir verse reflejadas y mueren. Es lo que le ocurre a Dorian Gray en todo momento del relato. Primero al no poder soportar su imagen como encarnación diabólica que es destierra el retrato al desván y lo cubre con un manto rojo. Finalmente asesina la obra para poder emprender una nueva vida, pero allí es donde encuentra su muerte porque el cuadro había soportado el paso de los años de Dorian Gray. Es decir, mientras Dorian Gray había gozado de plena juventud y belleza, el retrato había ido envejeciendo. El joven muere.
Lejos están estos demonios de la serpiente, el tigre, el chivo, el macho cabrío o el dragón, aunque resulta necesario habla de este bestiario. Sin embargo, a pesar de la diferente apariencia, el diablo en ambas obras sigue manteniendo el simbolismo originario. Los demonios son seres divinos que guardan relación con el destino del hombre. Es símbolo de la caída, de la oscuridad, del mundo subterráneo y de la debilidad de la conciencia. Son genios intermediarios entre los inmortales y los hombres mortales. Junto al hombre tiene la función de consejero secreto, actuando más por intuiciones que por impulsos razonables. Autoriza a violar las reglas de la razón y del destino. Permite ver más allá al ser humano a cambio de someterlo a su propio destino y desposeerlo de Dios.
En el Tarot, el diablo "expresa la combinación de las fuerzas de los cuatro elementos naturales (agua, tierra, aire, fuego) en cuyo seno se desarrolla la existencia del hombre; el deseo de saciar sus pasiones a cualquier precio, la turbación, la sobreexcitación, el empleo de los medios ilícitos, la debilidad que hace sitio a las influencias molestas. Corresponde en astrología a la II casa horóspica; este arcano representa en cierto modo el reverso de la Emperatriz .En lugar del dominio de las fuerzas bien ordenadas, el diablo representa una regresión hacia el desorden, la división y la disolución, no solamente en el plano psíquico, sino también en los niveles moral y metafísico ".
El diablo muestra la esclavitud que aguarda a todo aquel que se somete al instinto, el que hace el mal, pero señala al mismo tiempo su importancia, ya que sin instinto no hay florecimiento humano completo y, para poder superar la caída, la tentación, es preciso haber estado en contacto con fuerzas temibles. Es como ocurre con Dorian Gray o Fausto. Los héroes deben alterarse, deben corromperse para poder apreciar el mundo y su realidad. En el caso de Dorian Gray rechazar la vanidad, la belleza y la juventud e intentar "ser bueno", mientras que en el viaje faústico se demuestra que no hay que perder el rumbo de la existencia por el ansia de saber.
IV.II LA VENTA DEL ALMA AL DIABLO
Llegamos al auténtico nudo del trabajo. Anteriormente se han expuestos otros casos similares a lo largo de la historia y que han constituido una leyenda tal es así que obtenemos los casos de Fausto y Dorian Gray.
Los motivos que llevan a la venta de las almas son diferentes en las obras que analizamos. Fausto quiere, como él mismo dice, ver "el fruto que se pudre antes de cogerlo, y árboles que diariamente se cubren de nuevo verdor" . Fausto ansía obtener el verdadero secreto de la Naturaleza. Sin embargo, en El retrato de Dorian Gray el personaje principal o actante, según la terminología de Greimas, no formula su propósito directamente al diablo. Son terceras personas quienes adelantan la venta del alma de Dorian Gray al Diablo. Esto sucede cuando James Vane, hermano de Sybil Vane, busca al personaje principal por diversas tabernas. En una de ellas conoce a una prostituta que le dice sobre Dorian Gray: "Dicen que se ha vendido al diablo por una cara bonita" . La elipsis del sujeto lleva a considerar la frase como impersonal. Por tanto confirma el hecho de que Dorian Gray no ha tratado directamente con el diablo a ciencia cierta. Vemos que, además, el propósito ha sido distinto. El actante ha querido considerar intacta su belleza como fuente vital, por eso ha estampado su rúbrica.
Pero, en cierto modo, también Fausto busca la Belleza a través de su obra. Su maridaje con Helena es muestra de este anclaje de la belleza como motivo de la obra. Helena es la esposa de Menelao, por la cual los griegos lucharon durante diez años ante Troya. En la obra se recrea la historia de Helena pero por otro motivo que es la unión del Medievo con la Antigüedad. El deseo de Fausto por poseer a Margarita como símbolo de la Bondad y a Helena, como símbolo de la belleza, demuestra que el tema de la juventud y lo bello está presente en la obra. En fin, habría también que reseñar la lucha que lleva a cabo la fealdad encarnada en Mefistófeles bajo la figura de gorgona frente a Helena, la belleza.
Las estructuras del desarrollo del pacto son diferentes. En el Fausto de Goethe hay un diálogo entre Fausto y el Diablo. Se mantiene las estructuras del teatro clásico e incluso se llegan a intercalar las voces del coro de la tragedia griega en la figura del Coro de Espíritus que son invisibles. En El retrato de Dorian Gray no existe estructura porque la rúbrica nunca ha sido descrita. Sólo se sabe que una vez que Basil Hallward pinta el retrato, éste se apropia del alma del dibujado, siente y padece cuanto mal hace Dorian Gray a sus semejantes y a sí mismo.
Comienza el pacto en la obra de Goethe con la misma estructura del Libro de Job. El Señor habla con el Diablo sobre su siervo Job: "¿Has reparado en mi siervo Job?" . En Fausto, El Señor hablando con Mefistófeles dice: "¿Conoces a Fausto?", "Mi siervo". Posteriormente, ya se desarrolla el pacto entre Fausto y Mefistóles e incluso éste le dice que debe firmarlo con "una gotita de su sangre". Como podemos comprobar de nuevo es que toda obra necesita de la sangre del artista o del implicado. Se debe uno dejar el alma en cada obra de arte porque ésta así lo exige. Por eso muchas de ellas resultan horribles para el hombre, porque la obra sabe más del hombre, su creador, que el propio hombre. Así ocurre en Dorian Gray y parece la única fórmula para encontrar coincidencias en estas rúbricas.
Si lejos está la estructura del pacto, sí podemos afirmar que las estructuras de las obras son similares. Ambas poseen estructuras tripartitas. El viaje cósmico de Fausto y su desarrollo así lo constatan: mundo real, mundo ideal, submundo. Incluso los motivos argumentales y los submotivos se dividen en tres puntos. Los motivos argumentales son la apuesta, la condenación de Fausto y la redención de Fausto. En la obra de Oscar Wilde esta estructura tripartita queda reflejada en el trío principal constituido por Basil Hallward, Dorian Gray y Lord Henry. Basil sería el mundo real por su carácter más racional, Dorian Gray representa el mundo ideal por su belleza y lord Henry sería el submundo por su carácter menos afable, corrupto y tentador.
Si seguimos atendiendo a esta estructura tripartita hilvanamos con la figura de la Trinidad religiosa y las teorías filosóficas de Platón. Es propio de la tradición religiosa tener una estructura en forma de tríada que corresponde al aspecto del Dios supremo: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Sin embargo esta estructura ternaria no parece tener su origen en la tradición cristiana. Según Guamán Poma de Ayala (Nueva crónica y buen gobierno) en tiempos lejanos los antiguos peruanos reconocían la existencia de un Dios supremo (Illapa-Rayo) en tres personas: el padre (justiciero), el primogénito y el benjamín, señor este último de las lluvias fecundantes y creador de la humanidad. Todas las triadas simbolizan las manifestaciones del poderío divino o bien como en las Ennéadas de Plotino simbolizan la vida íntima de Uno, cuyas actividades son imaginadas en las actividades espirituales del alma humana.
Del mismo modo el viaje cósmico y los tres personajes remiten a la filosofía platónica. Para Platón el alma tenía tres partes: razón o alma racional que controla el apetito, ánimo o alma irascible, que es la fuerza que ayuda a la razón frente al apetito, y apetito o alma concupiscible que consiste en la búsqueda de los placeres. La metafísica de Platón también estaba relacionada con el cuerpo al que dividía en tres partes, cerebro o cabeza, corazón o pecho y estómago. Asimismo la justicia y el orden político guardaban una correlación con estas tres partes del alma y el cuerpo. La justicia, por ejemplo, se ordenaba en prudencia (virtud propia de la razón), fortaleza (virtud propia del ánimo) y moderación (el apetito y el ánimo se someten a la razón). En el caso del orden político, la estructura estaba formada por productores dedicados a la actividad económica (enlaza con el apetito y la moderación), guardianes auxiliares que realizan la actividad militar (ánimo o fortaleza) y, por último, gobernantes que gobiernan (razón y prudencia). Para este filósofo el cuerpo correspondía al mundo material o conocimiento sensible, el alma o psyque sería el mundo suprasensible e inteligible y el mundo de las ideas constituiría el punto álgido de su filosofía.
Existe un paralelismo bastante acertado entre la actitud clásica del viaje faústico y la filosofía de este griego. El mundo real se parece al mundo suprasensible platónico, el mundo ideal al mundo de las ideas platónicas y el submundo o noche de Walpurgis al mundo material platónico. En el caso de la triada de personajes en El retrato de Dorian Gray, Lord Henry pertenecería al mundo material, Basil Hallward al mundo sensible y Dorian Gray al mundo suprasensible o de las ideas.
Frente a la estructura trinitaria que estamos asignando a la obra de Fausto, se señala en el prólogo de la obra que tiene "un ritmo estructural binario que se resuelve trinitariamente" . Lo de binario procede de la dualidad de personajes y enfrentamientos de contrarios (Fausto/Mefistófeles, Dios y Diablo, Tales y Anaxágoras, etc), pero si seguimos con la idea de Trinidad podríamos ir más allá en las asociaciones y estructuras de la obra de Goethe. Fausto y Helena en cuanto hipóstasis fictivas de Germania y Grecia, unión entre Romanticismo y Clasicismo, Medievo y Antigüedad, encontrarán en Euforión la unión mística de sus alteridades. Dios y el diablo lo harán en Fausto; el abrazo de fuego y agua (Homúnculo y Galatea) dará lugar a Eros.
Además, el relato de La caverna de Platón, por extensión, se relaciona con el viaje cósmico y los tres personajes.
Igualmente el infierno, contraimagen del cielo, mundo del diablo y mundo subterráneo se suele describir también en estructura tripartita: llamas y boca (dragón), máscara de muerte y perro de tres cabezas o kerberos en mitología antigua.
Por lo tanto, concluimos que a pesar de que no podemos comparar las estructuras del pacto hay símbolos y una estructura completa de ambas obras que son coincidentes. La comparación de la rúbrica con el diablo en ambas obras no es posible porque El retrato de Dorian Gray oculta el tratamiento directo del personaje con el diablo.
Los escenarios donde se lleva a cabo esta venta tampoco se parecen. Cuando en El retrato de Dorian Gray se señala tal hecho la prostituta y James Vane se encuentran en las tabernas que están en el puerto de la ciudad. Un paraje que dista mucho del despacho del Doctor Fausto. Digamos que los espacios son distintos junto al tiempo. En El retrato... es de noche, momento muy propicio para desvelar que alguien se ha dejado tentar por el mundo subterráneo mientras que en Fausto parece ser de día puesto que Mefistófeles abandona a Fausto cuando éste duerme. Este dato no es demasiado claro puesto que en la obra de Goethe no se especifica el momento.
IV.III CONSECUENCIA DE LA RÚBRICA Y PÉRDIDA DEL ALMA.
El alma es lo que anima al cuerpo. En China, como en estos dos relatos, el alma es doble compuesta de dos principios: kuei y shen, Kuei es el alma de más peso, aquella que gravan los deseos del vivo: queda cerca de la tumba y frecuenta los sitios familiares. Shen es el genio, la parcela divina presente en el ser humano. En el diálogo que Fausto mantiene con Wagner dice el primero:
"Dos almas ¡ay! Habitan en mi pecho
y quieren una de otra separarse;
una, con recio afán de amor, se aferra
al mundo, con sus miembros abrazados".Dorian Gray parece poseer dos almas. Una que se debate por hacer el bien y la otra parece conducirle a sus más bajos deseos. Igual el cuadro soporta lo peor de su alma y el paso de los años, mientras que Dorian mantiene su juventud, así lo demuestra la prostituta que dice que hacía dieciocho años que lo conocía y no había cambiado mucho desde entonces.
Todo esto conlleva a la actitud que mantienen los personajes que venimos analizando. Cada vez más, al haber vendido su alma al diablo, pierden la inocencia y se dejan seducir por el mal. La consecuencia en ambos casos será la muerte, pero también dos muertes distintas.
El carácter de Dorian Gray y Fausto van cambiando. Al uno le lleva a cometer una serie de crímenes y al otro tanto igual. Dorian Gray mata a Basil Hallward e indirectamente mata a Sybil Vane y a su hermano. Fausto, por su parte, presa de la ambición manda a Mefistófeles expoliar a Baucis y Filemón de su hogar que le recordaba los límites de su poderío. Mefistófeles prende fuego a la cabaña en la que vivían los ancianos.
Todos estos capítulos llevan a la muerte de los actantes. Una vez que se devuelve el alma el significado es el de muerte, idea contraria a la de animar el alma que es hacer vivir. En ambas muertes se devuelve el alma. Dorian Gray libera su alma del retrato cuando lo apuñala, mientras que Fausto, en cierto modo, recupera su alma gracias al coro de ángeles consciente de las últimas buenas obras del protagonista que lo llevan hacia el cielo burlando a Mefistófeles.
Anteriores a las muertes hay actos de redención. Justo antes de la muerte de Dorian Gray, éste mantiene una conversación con Lord Henry en donde afirma que va a cambiar:
"-Es porque voy a ser bueno (...). Ya he cambiado un poco."
Fausto construye un pueblo libre y próspero, pero su ambición le amenaza. Sin embargo todavía tiene palabras de fidelidad para su señor:
"-La palabra del señor es la única que tiene autoridad".
Después del episodio del incendio llegan a su castillo cuatro figuras femeninas que son el símbolo de la negación (la escasez, la culpa, la preocupación y la necesidad). La preocupación acecha a Fausto al que ciega. Finalmente muere.
Las sepulturas de los personajes están llenas de simbolismos. En la muerte de Dorian Gray la escena es monstruosa. La obra es el símbolo de la muerte, es la conciencia misma que turba al joven. Por eso decide asesinarla igual que asesinó a su autor. El retrato reclama sangre, reclama un sacrificio igual que el diablo. Las obras de arte tienen vida propia. De nuevo se recobra esta idea de la independencia del arte que luego sería retomada por Jean Cocteau como ya se había citado. Es el mismo cuchillo que asesinó a Basil Hallward el que asesina a la obra y consigo a Dorian Gray. Vuelve a formarse un triángulo a través de la unión del arma del crimen: Dorian, el retrato y su autor. Objeto, sujeto y creador.
Asimismo se forma un triángulo en la muerte y ascenso del alma de Fausto. Una vez que el coro de ángeles entrega el alma purgante de Fausto a la iglesia, aparecen las tres penitentes antonomásicas de la historia de la salvación: María Magdalena, la Samaritana y María Egipciaca. Este trío de mujeres es el que intercede ante la madre gloriosa junto a Margarita (Bondad). Es la mujer, lo femenino, la amada, el amor, en fin, el que consigue la redención para Fausto .
Quizás habría que remarcar el carácter trágico que tiene la muerte de Dorian Gray frente a la de Fausto que se calificaría de dramática, más que trágica. Al menos así lo parece. El modelo de Fausto trasciende la tragedia clásica a través de su final feliz porque el personaje de Margarita como bondad cósmica lo redime. El espíritu de Fausto ha sido finalmente rescatado gracias a las penitentes y así es burlado el final trágico. Dorian Gray, sin embargo, y muy a pesar de su cambio de actitud no logra redimir su alma y muere envejecido. La senectud ha vencido a la belleza que tanto admiraba, pero, por el contrario, ha triunfado el arte como valor supremo, valor que puede cobrar vida propia. Es el triunfo de las ideas sobre lo material. Así se puede decir que responda a un final trágico más que a un "happy end".
V- CONCLUSIONES
Es indudable que en este trabajo sería imposible abarcar todos los puntos que rodean a la leyenda de la venta del alma al diablo, un tema apasionante que no se ha anquilosado con el paso del tiempo. De este modo podría afirmarse que es un tema universal de la literatura bajo la forma del mal.
Gracias a Goethe el tema de lo maldito se ha poetizado y se ha tratado de una forma muy diferente. Su versión sobre el mal como algo necesario ha trascendido a otras muchas obras, como resulta el caso de El retrato de Dorian Gray. En Fausto, al tratar de establecerse una correspondencia de lo concreto con lo abstracto se instauran dos espacios absolutamente necesarios en la literatura: el del bien y el mal entendidos como una simbiosis. Es simbolismo y triunfo de la poiesis frente a concepciones academicistas, antinaturales y preestablecidas.
Hoy entendemos que allí donde la negatividad muere, está el punto donde se desatará la violencia como signo preciso. La vida de Fausto y Dorian Gray ambas apolíneas, exentas de negatividad, deben corromperse para apreciar el bien, para poder apreciar ese gusto por ambos sentidos, bien y mal necesarios.
Jean Baudillard ha desarrollado una teoría muy interesante en su libro La transparencia del mal : "A fuerza de expulsar nosotros la parte maldita y de dejar brillar únicamente los valores positivos, nos hemos vuelto dramáticamente vulnerables al menor ataque viral, como el del ayatollah, quien en cambio, no sufre, sin duda de un estado de deficiencia inmunitoria".
No se quiere decir con esto que debe existir el mal como violencia, pero sí saber denominarlo y no hacer uso de eufemismos. Todo lo que deshecha la parte maldita está condenado a su muerte porque el mal también engendra energía.
No olvidemos que el mal es un principio vital, es principio de conocimiento desde el paraíso. Si abolimos el mal, abolimos parte de la existencia y se instauran paraísos artificiales y simbólicos que no son los nuestros. Se debe mantener el principio de la existencia del mal porque forma parte de nuestro universo simbólico. Si se intenta expurgar el mal instauramos un orden simbólico que no es el nuestro. No sería verdadero un paraíso en el que todo funcionara muy bien.
La seducción por el mal es un desorden natural del mundo. El mundo cree en el mal como un valor cruel y por eso es rechazado. Pero constituye la otra parte del bien y es necesario. Como dice Baudillard hemos de "conformarnos con la dualidad bien y mal".
Quizás por este motivo es por lo que la literatura ha seguido cultivando el tema del mal. Porque con la constancia de la escritura es de la única forma que se puede mantener el orden simbólico occidental, que es lo natural. Quizás por esto es por lo que el tema de Fausto sigue siendo recreado y traducido. Fernando Pessoa ha recreado este mito en Fausto, tragedia subjetiva . Pessoa también se ha sentido atraído por la idea del diablo y llega a decir en sus apuntes filosóficos que " la Conciencia, siendo opuesta a cada una de las cosas, se tiene por infinita". Es decir que Satán es parte del desdoble de nuestra conciencia. Sin embargo Pessoa prefiere evitar en esta obra la figura de Mefistófeles, aunque admita que todo impulso poético viene dado por un espíritu diabólico. Por eso elude esta figura, porque es intrínseca en sí misma a la propia poesía. El diablo es una verdad inalcanzable que "coincide también con una pluralidad de universos con sus respectivos creadores" .
El diablo es uno de los personajes en el que se desdobla la conciencia de Pessoa. En un cuento titulado A Hora Do Diabo (La hora del diablo) nos da esa imagen del mal como necesario. Cuenta la historia de una embarazada de tres meses que, al salir de una fiesta, se encuentra con un caballero que la acompaña hasta su casa y termina por declararle que es el Diablo. La mujer da a luz un hijo que será poeta y cuya vida y obra estarán influidas por las palabras de un ser desconocido e infernal que se dirigió hablando hacia su madre, pero que en realidad se dirigía al ser que se estaba gestando en su seno. De aquí parte la idea de que el poeta se inicia bajo un espíritu desconocido, diabólico.
La belleza de los versos de este Fausto dejan sentir cuanto admiraba Pessoa a Goethe y, sobre todo La Comedia de Dante:
"El ser es el ser: claro. Mas Ser...Ser...
Término vacuo lleno de absolutos
Pero él mismo...el ser es el ser...
Transcendiendo absoluto y relativo.
Ser es el Ser: es la única verdad
En su vacío epigramática."También aquí se deja ver el triunfo de la poeisis, del simbolismo.
El universal dialéctico del Bien y el Mal sigue existiendo y quizás esta sea la conclusión más importante. Las rúbricas, los pactos siguen plasmándose en muchas obras. Una de las obras plásticas que es precursora del tema del infierno es la de El Bosco con su tríptico de El Jardín de las Delicias donde una de las tablas está dedicada a mezclar el mundo animal con el hombre, tormentos musicales, música misteriosa y símbolos híbridos. Este cuadro tan sólo es una muestra de otros muchos en donde se retoma este mismo motivo. El mito faústico también fue recreado en forma musical por Wagner. Son estos sólo algunos de los ejemplos de que la venta del alma al diablo continúa siendo una leyenda.
Dorian Gray y Fausto serán siempre los eternos universales de un tema que todavía tendrá que escribir sobre él la historia de la literatura.
BIBLIOGRAFÍA:
George Bataille: La literatura y el mal. Taurus, Madrid 1971. 2ª ed.
Jean Baudillard: La transparencia del mal. Anagrama, Colección Argumentos, Barcelona 1995. 3ª ed.
Hans Biedermann: Diccionario de símbolos. Paidós, Barcelona 1993. 1ª ed.
Joseph Campbell: El héroe de las mil caras. Fondo de cultura económica, México 1980. 2ª ed.
Jean Chevalier y Alain Gheerbandt: Diccionario de los símbolos. Editorial Herder, Barcelona 1988. 2ª ed.
Juan Eduardo Cirlot: Diccionario de símbolos. Nueva Colección Labor, Madrid, 1988. 7ªed.
Gilbert Durand: Las estructuras antropológicas de lo imaginario. Taurus, Madrid 1986. 6ª ed.
Pierre Grimal: Diccionario de mitología griega y romana. Paidós, Barcelona 1989. 4ª ed.
Friendrich Hebbel: Los nibelungos. Colección Austral, Madrid 1985. 6ª ed.
Emilio Lorenzo Criado: El cantar de los nibelungos. Colección Visor de poesía. Editorial Swan, 1983.
Luis Miguel Martínez Otero: Satán. Biblioteca Esotérica, Granada 1994.
Fernando Pessoa: Fausto. Tragedia subjetiva. Tecnos, Madrid 1989.
La Biblia. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1963. 6ª ed.Las ediciones de los textos analizados son las siguientes:
Fausto, Johann Wolfnag von Goethe. Cátedra, Madrid 1998. 6ª ed.
The picture of Dorian Gray, Oscar Wilde. Oxford University Press, Oxford 1998.
El cuadro de Dorian Gray, Oscar Wilde. Cátedra, Madrid 1992.
El retrato de Dorian Gray, Oscar Wilde. Bilbioteca Edaf de bolsillo, Madrid 1988.índice de trabajos/página principal del doctorado